Habló el instructor de buceo de la argentina muerta en Tailandia: "No soy un asesino"

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10 de enero de 2019  • 10:11

Nahuel Martino, el instructor que acompañaba a Rocío Gómez, la argentina que murió en una isla de Tailandia mientras hacía buceo, publicó un descargo en Facebook en el que explicó lo ocurrido.

"No hablé antes porque no podía. Desde ese momento, tengo un nudo en la garganta. Estoy hundido en una tristeza que nunca había sentido antes. Lo que ocurrió no solo se llevó la vida inocente de Rocío, también una parte mía ha muerto para siempre", relató el joven.

"No quise responder ni dar detalles de esta desgracia por respeto a la familia.Sin embargo, se convirtió en algo masivo y eso me pone en la obligación de hablar. Desde que sucedió el accidente, no volví a bucear y no sé si volveré a tener las fuerzas", afirmó.

"Cumplí con el protocolo de siempre. Di una clase teórica de 40 minutos y expliqué el funcionamiento del equipo. Antes de saltar al agua, volví a mencionar las indicaciones e hicimos un chequeo".

Murió una argentina haciendo buceo en Tailandia

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Después hicieron una primera inmersión. "Finalizó de manera correcta. Tanto Rocío como las dos personas que nos acompañaban lo superaron. Fue perfecto. Es más, ella me agradeció mucho y me dijo que estaba en una etapa de su vida donde se estaba proponiendo hacer cosas nuevas y se estaba desafiando a si misma. Me dio un abrazo que nunca olvidaré".

"En el segundo buceo, que duró 36 minutos, ocurrió el accidente. El proceso fue el mismo. Cuando estabamos a 4 metros de profundidad, Rocío me hizo la señal de querer irse para arriba a los 14 minutos de bucear. Subimos y me dijo que le había agarrado un ataque de risa. Le dije que con el regulador en la boca podía reirse sin problemas", contó el joven.

Una foto que compartió Martino en su Facebook
Una foto que compartió Martino en su Facebook Crédito: Goyo Martino

"Luego le pregunté si quería seguir y me dijo que sí, que la estaba pasando muy bien y que lo estaba disfrutando mucho. Buceamos 18 minutos más en los que ella no mostró ningún tipo de miedo. Es más, los tres tenían un ritmo respiratorio normal", dijo.

Al volver en el barco se dio cuenta de que Romina no estaba. "Les pregunté a mis alumnos donde estaba y me dicen que no la vieron. Volví a hacer el recorrido en sentido contrario y no la encontré. Ascendí con mis otros dos alumnos y di aviso al barco", relató.

"Pregunté si vieron burbujear cerca mío, me dijeron que sí y fui a ver si era ella. No era. Cunado volví, vi a un compañero arrastrando a Rocío hacia el barco. La encontró sin el regulador en la boca en el fondo del mar, a unos 6 metros de profundidad. Mi equipo le realizó primeros auxilios junto a dos médicos", señaló.

"Me pregunto todos los días qué fue lo que sucedió. Yo creo que siguió a otro grupo que nos cruzamos bajo el agua aunque no puedo afirmarlo. Es el mar. El buceo es una actividad de riesgo. Siento la responsabilidad. No soy un asesino como dijeron en las redes sociales, es muy fácil agredir detrás de una computadora. Lamento muchísimo lo ocurrido, estoy destruido. Nunca me oculté y estoy a disposición de los familiares", finalizó el instructor.

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