
Hallan muerto a un joven en una pileta de Parque Patricios
Macabro: un bañista encontró ayer el cadáver del muchacho, que, al parecer, estaba ebrio cuando ingresó anteanoche en el agua.
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Los bañistas que se acercaron para disfrutar del sol dominical a las piletas del centro recreativo y deportivo municipal Parque Patricios fueron testigos de un macabro hallazgo bajo las aguas: el cuerpo sin vida, ahogado, de un joven de 20 años.
Al cierre de esta edición, la policía intentaba determinar la identidad del muchacho y las causas de su deceso, aunque un conocido de la víctima dijo a La Nación que el joven se llamaba Daniel y que, en la madrugada de ayer, había ingresado en el natatorio del polideportivo en estado de ebriedad.
Según el relato de Germán Barlocco, el joven vivía en las proximidades del complejo y tenía problemas con su madre, por lo que pretendía pasar la noche con un amigo en un baldío situado detrás del polideportivo.
Cerca de las 3, ya ebrio -aseguró-, Daniel decidió ingresar en el club municipal para darse un chapuzón, mientras su amigo prefirió no entrar y se marchó.
Fuentes de la comisaría 32a. señalaron que el cuerpo fue hallado por un bañista, a las 10.30, en el sector más profundo de una de las tres piletas del complejo, junto a una de las paredes de la piscina, debajo del trampolín.
La víctima no presentaba signos externos de violencia y vestía una remera negra, pantalón azul, cinturón con tachas y una gorra.
La policía presume que, tras la inmersión, el muchacho habría sufrido un calambre o una indisposición que le impidió alcanzar la orilla de la pileta y se sumergió en el sector más hondo de la misma -de unos 7 metros de profundidad-, donde pereció ahogado.
Hallazgo ocasional
"¡Hay algo raro debajo del agua!", gritó, apenas emergió de las frías aguas de la pileta, uno de los primeros bañistas que había llegado al polideportivo para disfrutar ayer de un día de sol y piscina.
Sin hesitar, los guardavidas del complejo se arrojaron al agua, casi debajo de los trampolines, hasta que, a unos siete metros de profundidad, encontraron el cuerpo sin vida -y con ropas- de un joven.
Carlos Robert, empleado del complejo, llegó al tiempo que los guardavidas intentaban infructuosamente reanimar al muchacho. "Estaba desesperado y, para colmo, no me podía comunicar con la comisaría. Así que uno de los bañistas se ofreció a llevarme en su automóvil a la seccional", explicó.
Minutos antes del mediodía arribó el personal de la comisaría 32a. junto con una ambulancia policial que trasladó el cadáver a la Morgue Judicial, donde se efectuará una autopsia para establecer las causas de la muerte y si, al momento de su inmersión, el muchacho estaba alcoholizado o drogado.
Aunque aún no se ha podido establecer el motivo del deceso del joven, los investigadores del caso presumen que el infortunado muchacho saltó el alambrado del complejo durante la madrugada y se arrojó a las frías aguas de la piscina, donde murió.
"No es la primera vez que pasa esto. En la madrugada, y sobre todo los fines de semana, muchos chicos que están en la placita situada enfrente del complejo entran subrepticiamente para darse un chapuzón", explicó Robert, que recordó que años atrás ocurrió otro hecho similar en el polideportivo de Parque Patricios.
Mariana Oliveira, que vive a pocas cuadras del centro deportivo, dijo a La Nación que en la placita que está frente al club se pasan las noches gritando y tomando cerveza y vino.
"Por lo general -aseguró-, no molestan a nadie, pero a veces suelen saltar el alambrado y meterse en la pileta, como una travesura de chicos, supongo que para sacarse la borrachera."
Esa es la misma hipótesis que tienen los investigadores del caso. Aun cuando resta conocer el resultado de la necropsia, los detectives presumen que la tragedia se desencadenó tal como la narró Barlocco.
La causa fue caratulada como "muerte por causas dudosas". El sumario está a cargo del juez de instrucción porteño Ricardo Warley.



