
Hallaron el cadáver de un windsurfista en el Río de la Plata
La víctima tenía 59 años; hay evacuados
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Eduardo Saieg, de 59 años, había decidido practicar windsurf por el Río de la Plata. Eran las 17.40 de anteayer, cuando comenzó la travesía a la altura de San Isidro. Pero, de pronto, en su camino se interpuso el violento temporal que azotó al Gran Buenos Aires y la capital. El hombre desapareció en las aguas. Su cadáver fue hallado ayer, después de una intensa búsqueda realizada por personal de la Prefectura Naval.
Un hombre de 71 años, que había salido a hacer windsurf con Saieg, logró salvar su vida, informaron a LA NACION fuentes de la Prefectura Naval.
Saieg y su amigo habían partido desde la bajada de la escuela y guardería El Molino, en Elcano al 800, en San Isidro. "En medio del Río de la Plata fueron sorprendidos por el fuerte temporal y la víctima no pudo salir", explicó a LA NACION el jefe del destacamento San Isidro de la Prefectura Naval, Norberto Nini.
A la medianoche de ayer, hallaron la tabla y la vela del deportista desaparecido. Doce horas después y luego de una comunicación del tripulante de un bote, la Prefectura halló el cuerpo de Saieg en el kilómetro 21 del Canal Costero (a la altura de San Isidro).
Para la búsqueda se habían dispuesto nueve guardacostas y dos helicópteros. En medio del temporal, Prefectura rescató a tripulantes de 14 embarcaciones. El cadáver de Saieg fue trasladado a la morgue de San Fernando, donde hoy se realizará la autopsia.
El windsurfista fue la segunda víctima provocada por el temporal. El primer deceso había ocurrido en horas de la tarde de anteayer en San Vicente. Se trató de Graciela Ruiz Díaz, de 39 años. La mujer, que era enfermera del hospital local, había descendido de un colectivo en la ruta 210 y, cuando intentó cruzarla, un vehículo la atropelló.
Además, en la provincia de Buenos Aires hubo 18 heridos y, hasta el cierre de esta edición, 507 personas continuaban evacuadas.
Las escenas de devastación ayer se repetían en diferentes distritos: techos destrozados y casas precarias arrancadas de cuajo por el viento, automóviles abollados y con los vidrios rotos por el granizo, árboles y postes de luz caídos, carteles destrozados y cuadrillas de distintas empresas distribuidoras de energía intentando reanudar el servicio en viviendas y en calles.
En San Vicente, 500 familias perdieron sus viviendas por el temporal y en la tarde de ayer la mayor parte del distrito no tenía luz, agua ni teléfono. El intendente, Daniel Di Sabatino, analizaba la posibilidad de declarar la emergencia sanitaria: "La situación es realmente muy grave", dijo el jefe comunal.
El día después
"Hay 280 evacuados en La Plata; 150, en San Vicente; 69, en Berisso, y ocho, en Cañuelas. Estimamos que en las próximas 48 horas van a poder volver a sus casas. Lo que ocurrió fue una tormenta severa y no un tornado. Las ráfagas de viento fueron de 80 kilómetros", dijo ayer el director de Defensa Civil bonaerense, Carlos Mariezcurrena.
En Cañuelas, donde el viento azotó con la misma violencia que en San Vicente, ayer cuatro barrios permanecían sin luz.
En La Plata, los 29 centros de evacuados que se organizaron en el último temporal se reabrieron, pero sólo se utilizaron diez. "Recorrimos el sector productivo, donde el granizo y el viento provocaron muchos daños en invernaderos y parcelas", dijo el intendente, Pablo Bruera.





