El desafío de ser papá y mamá al mismo tiempo
En su día, lanacion.com convocó a tres padres que por diferentes circunstancias afrontan solos la crianza de sus hijos; las historias de sus experiencias, relaciones, miedos y satisfacciones
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Son papás de tiempo completo, hombres que, por diferentes circunstancias, tienen la difícil tarea de criar solos a sus hijos. Para homenajearlos en su día, lanacion.com se acercó a los hogares de tres papás para que relaten sus vivencias.¿Cómo es esa experiencia? ¿Qué miedos los acosan? ¿Sienten que cumplen roles de padre y madre? ¿Qué lazos establecieron con sus hijos? ¿Cómo cambiaron sus vidas desde que un niño habita la casa?
"El padre, como la madre ‘solos’, comparten los mismos desvelos. Es mucho más confortable criar un hijo en pareja que hacerlo de a uno", explica a lanación.com la licenciada Graciela Faiman, psicoanalista didacta de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y especialista en psicoanálisis de familia y pareja. Y agrega: "Ser padre es un aprendizaje que cada uno debe transitar. El mejor consejo para quieres están separados es que traten de armonizar con el padre o madre del niñito, que no continúen después del divorcio con un encarnizamiento en la lucha".
"Al principio nos sentimos solos los dos"
Casi a punto de cumplir los 40, Diego Cueto empezó a vivir la experiencia de ser un padre solo. Apenas seis meses después de recibir el diagnóstico, la mamá de su hija Martina, por entonces de 7 años, falleció de cáncer. De esto hace un año y medio. Ahora la nena está en la cocina terminando la tarea del colegio. Su padre acomoda la casa antes de recibir a sus alumnos de percusión.
Entre mate y mate, Diego recuerda que cuando faltó la mamá de su hija la primera sensación fue de soledad. "Al principio nos sentimos solos los dos, pero enseguida se fue dibujando la red familiar y ella percibió esa red", dice. Se lo ve tranquilo. Manifiesta tener en claro que no puede ser padre y madre, más bien, trata de cubrir unas cuantas funciones que según el modelo de familia clásico están más vinculadas a lo femenino. "Esta experiencia me acercó mucho al mundo de la mujer", reconoce. Sonríe. Se lo ve feliz.

"Soy papá solo por decisión de mi hija"
Alejandro, de 45 años y Rosario, de 12, se ven contentos. lanacion.com se preocupa porque no hay luz suficiente para filmar en el departamento. Alejandro dice "Uy…no es problema, corremos la cortina". Rosario remata, con voz suave: "Ya salimos de cada una". Se ríe.
La familia, padre e hija, recorrieron un trayecto que incluyó noches y madrugadas en los pasillos de tribunales para hacer denunciar Violencia Doméstica. "Mi hija era una niña golpeada por su madre. Soy papá solo, por decisión exclusivamente de mi hija", explica Alejandro que se separó de su mujer cuando la niña tenía 9 años.
"Ella vivía con la mamá y un día prácticamente se escapó de la escuela y decidió vivir conmigo", cuenta el hombre en una frase muy resumida, pero en donde se adivinan las angustias de una problemática que atraviesa sexos, religiones y clases sociales.
"La violencia de género no es sólo de género, es violencia y se ejerce a hombres, mujeres, niños, niñas…", explica, pues él también recibió de esos golpes de los que su hija supo. Luego, mira a su niña casi adolescente y le indica: "Cualquiera que te levante la mano, te grite, te insulte… ya sabés que...", y hace un adiós con la mano.
Lo que más lamenté fue perder lo cotidiano
Juan López, de 34 años, es el papá de Valentina, de tres. Cuando él se separó de la madre de la niña, lo que más le dolió y lo que aún extraña es compartir el día a día con su hija.
"Más allá de lo que implica un divorcio, el golpe duro fue perder las rutinas que teníamos, como el baño o dormirla", cuenta a lanacion.com.
"Si antes había una casa, ahora hay dos, la de mamá y de Valen y la de papá y de Valen", explica y agrega: "También ella juega un poco según su diversión, en la casa de la mamá tiene más chiches y jugar le gusta jugar más ahí, y bañarse más en mi casa porque dice que le gusta practicar natación".
Juan admite que al principio sufrió la culpa que se siente por no vivir con los hijos. "Quizás sí le permitía cosas como comer panchos en lugar de carne, pero con el tiempo uno se va dando cuenta que los límites hay que ponerlos. Con el tiempo nos fuimos acomodando, ahora en ambos lugares hay reglas que cumplir y espacio para jugar".
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