Homenaje a Marcela Iglesias en Palermo

Había fallecido en el Paseo de la Infanta
Gabriel Sued
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6 de febrero de 2006  

La Asociación de Amigos del Lago de Palermo acababa de proponer que la plaza lindera al Paseo de la Infanta llevara el nombre de Marcela Iglesias, la nena que murió allí hace diez años aplastada por una escultura de 270 kilos. Nora, la mamá, se apuró a tomar el megáfono que usaron los oradores.

"Para mí, venir a este lugar es triste. Pero que esta plaza lleve el nombre de Marcela hace reverdecer todo lo oscuro. Mi hija es un ángel y va a velar por los chicos que jueguen acá y va a ser como una guardiana para que no haya otras muertes absurdas", alcanzó a decir. Después apretó los labios y logró así frenar el temblor de su mentón y detener las lágrimas. A su lado, Eduardo, el papá de Marcela, se frotaba los ojos con un pañuelo.

Era el final del acto homenaje que Nora y Eduardo, los padres de la nena de seis años que murió el 5 de febrero de 1996, hicieron ayer en el Paseo de la Infanta para reclamar justicia: en marzo pasado se declaró la prescripción de la causa y, a menos que la Corte Suprema decida lo contrario, el caso quedará impune.

Amigos del matrimonio Iglesias y familiares de víctimas de otros crímenes absurdos acompañaron el pedido de justicia.

Se ubicaron justo en el lugar donde murió Marcela. Sobre uno de los muros que sostienen las vías del tren, colgaron una bandera con los colores argentinos que tenía una foto de la nena y que recordaba que habían pasado "diez años sin justicia".

La causa por la muerte de Marcela Iglesias es una de las tantas que se cerraron durante el año pasado por los efectos de la reforma del Código Penal, de diciembre de 2004, que modificó los plazos de prescripción de los delitos.

Cuando se declaró la prescripción (el plazo máximo para la persecución de un crimen), la causa tenía cinco procesados: el autor de la escultura, Danilo Danzinger; la dueña de la galería de arte, Diana Lowenstein, y los funcionarios municipales Héctor Torea, Antonio Mazzitelli y Juan Carlos Favale. Enfrentaban cargos de homicidio culposo y lesiones culposas. En marzo pasado, la jueza de primera instancia María Angélica Nocetti de Angeleri consideró que por el tiempo transcurrido entre el requerimiento de elevación de la causa a juicio, en 1999, y la citación al proceso se había cumplido el plazo de prescripción.

El 15 de diciembre del año pasado, la Sala IV de la Cámara de Casación confirmó el fallo. Los padres ya presentaron un recurso para llegar a la Corte. "Es la oportunidad de que haya justicia en la Argentina", reclamó el papá. Estaba triste, pero guardaba la esperanza de que la próxima vez que visitara esa plaza llevara el nombre de su hija.

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