Homenaje y aventura en el Lanín
Por Pablo Costa Corresponsal en Bariloche
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SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Más de 400 hombres intentaron la travesía. Sólo 18 hicieron cumbre en el volcán Lanín. A 3776 metros de altura, los vientos eran ayer tan fuertes que apenas les permitieron mantenerse allí por unos minutos. El resto debió resignar la meta: los desprendimientos de rocas hacían muy peligroso el ascenso. La montaña es así.
Pero el objetivo se cumplió. La comunidad de la montaña, renovada y creciente, rindió tributo al primer hombre en conquistar la cima, hace ya 100 años: el geólogo alemán Rodolfo Hauthal, miembro de la Comisión de Límites, que trabajaba a las órdenes del Perito Moreno.
El festejo coincidió también con los 60 años de la llegada de la primera mujer a la cumbre. La protagonista fue Nelly Frey de Neumeyer, por entonces con 25 años, que el jueves, con un espíritu envidiable, despidió al primer grupo de 200 escaladores que partió con entusiasmo a emular su hazaña.
Era la culminación de meses de preparativos. El epicentro estuvo en la ciudad de Junín de los Andes, a pocos kilómetros de la base del cerro que engalana el escudo provincial y da nombre al parque nacional donde se eleva.
Su imponente cono se destaca en el horizonte como una fortaleza. El Lanín es más que un cerro. Es uno de los cuatro volcanes que representan las cumbres más altas de Neuquén: apenas más bajo que el Domuyo y el Tromen, y un poco más alto que el Copahue.
Un muerto al acecho
Literalmente, su nombre significa en mapuche "que está muerto en apariencia". Los movimientos sismográficos registrados recientemente ratifican esa dualidad.
Pero el mayor movimiento está por fuera. El impresionante atractivo de la montaña convoca cada año a cientos de intrépidos que se lanzan a su conquista, a veces sin medir el riesgo.
Por ello, la Ascensión del Centenario fue el resultado de una detenida organización durante meses.
"Qué lástima que no hayan podido llegar todos", se lamentaba ayer Natalia Gorris, en la Municipalidad de Junín de los Andes.
Junto con ella, Gendarmería, el Ejército, el Club Andino de Junín de los Andes, la Asociación Amigos de la Montaña y otras instituciones tuvieron activa participación en organizar la actividad, coordinada por el coronel retirado Abel Balda.
En la explanada del camping Tromen, junto al lago y al pie del cerro, el jefe de la expedición dio las ultimas recomendaciones, luego de la bendición impartida por el cura párroco Valentín Schneider.
Todo estaba previsto; 45 personas integraron el grupo organizador, con 23 colaboradores indirectos.
Muchos de ellos son expertos en escalada, que revisaron uno por uno el equipo de los 405 inscriptos: vestimenta, calzado, grampones -bases de metal con clavos para caminar sobre hielo-, piquetas, lentes solares...
En diversos puntos se instalaron equipos de rescate y emergencias, con camillas, equipos de oxígeno y médicos.
Justo a uno de ellos le tocó ser uno de los dos accidentados de la expedición: una roca desprendida por otro caminante le fracturó un brazo. El otro percance, una lesión de ligamentos.
En cordadas de seis personas, cada una con un guía, partieron los escaladores en la tarde del jueves.
Abrió la marcha, de modo simbólico, un grupo de jóvenes no videntes, que en marzo último hicieron cumbre, y escaladores de Chile. Detrás, fue el primer grupo, unas 200 personas.
No pudo ser
El objetivo era llegar a los tres refugios situados entre los 2600 y 2700 metros. Otros emprendieron la marcha a la medianoche, a las 4, a las 6 y al medio día.
Pero los desprendimientos de piedras en algunos tramos de la picada tornó peligroso el ascenso y obligó a suspender la marcha. Unos 150 no alcanzaron a dejar el campamento en la base.
Allí, esta noche, se oficiará una misa de acción de gracias y se reiterará el asado festivo que inició la celebración. La comunidad de la montaña rinde así tributo a sus pioneros.




