
Honores y aplausos para las víctimas
Notas de solidaridad y mensajes de condolencia dieron el toque emotivo a la llegada de los cuerpos de nueve pasajeros.
1 minuto de lectura'
COrdoba.- El toque del clarín que llamaba a silencio fue el más triste escuchado alguna vez en la madrugada cordobesa: rendía homenaje póstumo a las víctimas de la tragedia del vuelo de LAPA que fueron traídos a esta ciudad.
La congoja se hizo, también, más profunda entre el centenar de personas, familiares y funcionarios, que estaban, transidos por el dolor de la ceremonia, en la pista del Aeropuerto Internacional Córdoba Ingeniero Ambrosio Talavella, la misma de la cual partieron pocos días atrás quienes hoy ya no están.
Una guardia de cadetes de la Escuela de Policía de la Provincia se formó en el lugar. El gobernador y el vicegobernador, José Manuel de la Sota y Germán Kammerath, acompañaron a los familiares en el doloroso momento.
Tras ser bajados del aparato de la Fuerza Aérea que los transportó, varias ambulancias trasladaron los féretros a los lugares donde se realizaron los velatorios. Esto transcurrió entre las 4 y las 5 de ayer.
Fue el comienzo de una jornada que, al igual que la del miércoles y la noche del martes, estuvo dominada por la congoja. Concluyó al atardecer, cuando miles de personas despidieron al infortunado intendente electo de Cruz del Eje, Gustavo Luna.
El acompañamiento resultó masivo. El pueblo de Luna es uno de los más castigados por la pobreza en el postergado noroeste cordobés, que protagonizó en los últimos tiempos protestas y cortes de ruta. El político, de 34 años, ganó las elecciones el 13 de junio último. Por primera vez en el período democrático inaugurado en 1983, triunfaba un justicialista.
El dirigente fallecido encarnó una esperanza que ayer se le hizo sentir al gobernador De la Sota, quien interpretó que la desaparición de su amigo _participaban del mismo proyecto político_ lo obligaba a pronunciar un mensaje: "No pierdan la esperanza, la memoria de Gustavo nos deja con una deuda aún más grande con Cruz del Eje", dijo en el cementerio de la población.
Casi todo el pueblo se volcó a las calles para dar su postrero adiós al muerto, al que se tributaron repetidos aplausos.
También la personalidad y la trayectoria de Aldo César Serrano recibió el reconocimiento póstumo de más de medio millar de conmovidos asistentes a su sepelio.
Serrano era secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza de la ciudad de Villa María y presidente de un consorcio eléctrico que se había hecho cargo de emprendimientos energéticos de la provincia, en una suerte de proceso semiprivatizador del ente provincial de electricidad.
Por el gobierno de Córdoba estuvo presente el ministro de la Producción, Juan Schiaretti, y por la Federación de Luz y Fuerza, su secretario general, Julio Ieracci. Acudieron igualmente numerosos dirigentes sindicales y representantes de distintos sectores políticos, sociales y económicos. El obispo de la ciudad, monseñor Roberto Rodríguez, celebró una misa en memoria del desaparecido.
En esta ciudad, en tanto, se realizó el sepelio de varias víctimas del accidente. La actuación profesional de Mario Daniel Romagnoli enlutó la actividad publicitaria cordobesa. Sus familiares recibieron decenas de notas de solidaridad, demostrativas también de los afectos que había despertado el joven.
Otro tanto ocurrió con el doctor Jorge Michref, ex director del hospital San Roque, y con Pablo Antonio Ganame, gerente de la filial de la consultora Merrill Lynch. Los familiares del primero solicitaron que no se enviaran ofrendas florales y que en lugar de ellas se hicieran donaciones a las cooperadoras de los hospitales en los que había prestado sus servicios.
Michref y Ganame recibieron sepultura en el cementerio Parque del Sol. El profesor de la Escuela Manuel Belgrano Raúl Facundo González Tello fue inhumado en el cementerio San Vicente.
Anoche llegaron a Córdoba los restos de otros nueve muertos: Silvia Medeot, Osvaldo Rodríguez, Gladys Vera, Raúl Vidal, Roberto Bonaldi, Federico Mendoza, Carlos Crossa, José Cotella y Héctor Serra.
Una buena noticia
La tragedia mostró fuertes contrastes. Mientras muchas familias lloran a sus muertos, la del joven Pablo Pérez recibió la noticia de que se encuentra bien.
Su padre deambuló desesperado por Buenos Aires buscándolo por todas partes, porque escuchó su hombre en la lista de heridos. En realidad, pertenecía a un homónimo. El muchacho, de 24 años, no había tenido mejor idea que emprender la aventura de un viaje a Colombia sin avisar a su familia.
Mientras se aguardaba el arribo de más féretros, el juez federal Alejandro Sánchez Freytes, por exhorto del magistrado de la ciudad de Buenos Aires, practicó un allanamiento en las oficinas de la empresa LAPA en el Aeropuerto Córdoba.



