Hoy, más adolescentes estudian y trabajan
Tres de cada 10 chicos de entre 15 y 18 años tienen un empleo o buscan encontrarlo para colaborar en la economía familiar
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Se levanta un rato antes de las 7 y lo primero que hace es abrir el diario. Se saltea las noticias políticas, las económicas, el deportivo y espectáculos. Birome en mano, arremete con los clasificados. Los lee a vista de pájaro. Marca algunos mientras termina de desayunar. Sin remoloneos, se viste y sale con el diario y su rutina de búsqueda bajo el brazo.
Se llama Martín Rosso. Su nombre no dice nada, es un número que engruesa el índice de desempleo.Tiene 17 años , pero ya carga con el estigma de ser un desocupado, aun antes de ingresar en el mercado laboral.
Martín no es el único. Su historia parece responder a un patrón que se repite: mientras la crisis golpea a la clase media y muchos jefes de hogar se quedan sin empleo, los adolescentes se convirtieron en una fuerza laboral en aumento. Y en muchos casos sus ingresos, aunque en promedio no superan los 174 pesos mensuales, representan un aporte fundamental para la economía familiar.
En el país, hay 384.000 chicos de entre 15 y 18 años que trabajan o que buscan trabajo. Son el 26% de los adolescentes argentinos, según la última medición del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec),y representan el 16% del total de la población económicamente activa.
Al 38% de ellos le cabe la definición de desocupado, ya que sale constantemente a la búsqueda de trabajo. Y no lo encuentra. Son 143.000 chicos que cada día se presentan en los sitios publicados en los clasificados y llenan las solicitudes. La principal expectativa es acceder a un empleo, aunque sea precario, y la máxima, poder mantenerlo, aunque sea bajo condiciones casi de explotación.
Si a los adolescentes se les suman los que tienen entre 19 y 24 años que todavía no alcanzaron una independencia económica, resultan 537.363 desempleados. Son el 36% del total de desocupados del país.
"La tasa de desempleo juvenil duplica el nivel general, ya que en períodos recesivos se reducen primero los puestos más precarios, que son los que más ocupan los jóvenes", explica un informe elaborado por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para La Nación .
Otro de los factores es el aumento del número de adolescentes que salió a buscar empleo. Según la última medición del Indec, el 34% del total de desocupados es jefe de familia. Pero, por otro lado, existen 40.000 hogares en todo el país que tienen como jefe a un menor de 19 años.
"La crisis del empleo de los 90, que se profundizó en 1997 con el efecto tequila, golpeó a la clase trabajadora. Ante la pérdida del empleo del padre, miembros típicamente inactivos en familias de clase media, como los hijos, tuvieron que buscar trabajo para sustituir la pérdida del principal ingreso", explicó Agustín Salvia, sociólogo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, que tiene publicados varios trabajos sobre los adolescentes y el empleo.
"Se produjo una masiva salida de jóvenes al mercado de trabajo. Muchos dejaron los estudios, pero fueron incorporados en condiciones precarias. Hoy están en una situación muy vulnerable, ya que no completaron la secundaria y tampoco hicieron una carrera laboral", explicó.
Sobrevivientes
El titular de la Dirección Nacional de Juventud, Gustavo Fernández Russo, asegura que para los adolescentes del 2000 el concepto de empleo cambió por el de changa: "De cualquier tipo, con el único objetivo de sobrevivir. Los que enfrentan el desempleo son víctimas del desaliento. El proyecto de vida, formar una familia, comprar una casa, tener un auto, fue desplazado por el de supervivencia: la necesidad de hacer algo para subsistir día tras día. No se plantean ¿trabajar o estudiar?, sino ¿cómo hago para no caerme del sistema? "
Los adolescentes son contratados para empleos de baja calificación y alta carga horaria. El rubro que más los incorpora es el de los servicios. Restaurantes, hoteles, locales de fast food , comercios minoristas, servicios conexos al transporte y a las comunicaciones e industrias de alimentos, bebidas y tabaco encabezan la lista.
"Trabajan en condiciones inestables, permanecen muchas horas de pie, sus tareas son rotativas y no requieren calificación: van de limpiar el baño a atender la caja, con un ritmo de trabajo muy intenso, sin horarios fijos y en una posición de negociación desventajosa sobre sus ingresos y sus derechos laborales, con salarios que no superan los 250 pesos", asegura José Seoane, sociólogo investigador del Centro Latinoamericano de Ciencias Sociales, que llevó a cabo un estudio acerca del trabajo de los adolescentes en el sector de servicios sobre la base de 60 entrevistas a jóvenes empleados de la cadena McDonald´s durante el segundo semestre de 1999.
El 44% de los menores de 17 años tiene trabajos transitorios y el 94% trabaja en negro, carece de beneficios laborales, como cobertura médica y aseguradora de riesgos, no existe los aportes previsionales, es despedido sin indemnización y no se le reconoce el derecho a vacaciones pagas.
Según el informe del Ministerio del Trabajo, la jornada laboral de los adolescentes es de 33 horas semanales. "Cinco horas por día, seis veces por semana; carga difícil de compatibilizar con los estudios", dice.
Es difícil estudiar
Los datos indican una mayor predisposición al abandono de los estudios entre quienes trabajan: el 72% tuvo mal desempeño educativo o directamente abandonó sin terminar la secundaria. "Las mayores dificultades educativas de los jóvenes que trabajan, la menor disponibilidad de tiempo y el fuerte impacto que tienen sus ingresos en el presupuesto del hogar aumentan la probabilidad de que los abandonen", dice.
"El deterioro del ingreso de los hogares adelantó la salida laboral de los jóvenes antes de completar su formación y transformó los roles del hogar, al convertir el ingreso del joven en parte sustancial del presupuesto de la familia", asegura Claudio Lozano, director del Instituto de Estudios de la Central de Trabajadores Argentinos.
Sus ingresos son los más bajos de la masa salarial. Un chico de entre 15 y 24 años gana en promedio $ 174 por mes. En 1990, rondaba los $ 250. Aun así, constituye un ingreso fundamental para el presupuesto de la casa, sobre todo en los hogares de bajos recursos. De acuerdo con la medición de octubre, los adolescentes aportaron el 18,7% del ingreso total familiar. Sus salarios hicieron la diferencia para que 20.300 hogares superasen la línea de pobreza.
Lo dice la ley
- La edad mínima de admisión en el empleo es 15 años. La ley 24.650 dice que su sueldo deberá ser igual al de un mayor; su jornada, de no más de 6 horas, con dos horas de descanso al mediodía y sin posibilidad de hacer horas extras. Se prohíbe ocupar a menores entre las 13 del sábado y durante el domingo. El adolescente tiene derecho a 15 días de vacaciones, aportes previsionales, cobertura médica y seguro de riesgos. El empleador es responsable en caso de accidentes.
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