
Indagaron a dos policías por la muerte del rehén en Llavallol
Familiares del muerto insultaron a los jefes de la comisaría 4a.
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LA PLATA.- Mientras se aguarda el resultado de los análisis forenses, que determinarán si el disparo que anteayer mató a Claudio Sergio Barbarelli fue efectuado por policías o por delincuentes, la Justicia indagó ayer a los dos efectivos involucrados en el asesinato del hombre que había sido tomado como rehén en la ciudad de Llavallol.
Hasta que se establezca fehacientemente el origen del disparo, el Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense determinó la disponibilidad preventiva de los dos agentes que intervinieron en el tiroteo. Se trata del oficial subinspector Eduardo Córdoba y del cabo primero Roberto Macúa.
El titular de la comisaría de Llavallol, Gustavo Di Giulio, aclaró a LA NACION que, a raíz de la medida adoptada, los dos efectivos están imposibilitados de cumplir con cualquier tipo de tarea, al tiempo que les fueron retiradas las armas y las placas, y percibirán el 50 por ciento del sueldo. Asimismo, negó que ambos hayan prestado funciones, a pesar de que la notificación sobre la disponibilidad se concretó a las 16. "Están destrozados por lo que pasó", dijo.
Barbarelli, repartidor de galletitas, de 33 años, estaba casado y era padre de dos niños, de dos y ocho años.
Familiares y amigos de la víctima detuvieron ayer por la tarde el cortejo fúnebre que trasladaba los restos del hombre asesinado, oportunidad en la que ingresaron en la comisaría de Llavallol y provocaron algunos incidentes, mientras proferían insultos contra los efectivos allí presentes.
El hecho ocurrió pasadas las 11 del jueves último, cuando Barbarelli fue sorprendido por dos sujetos al salir de su casa, en la calle Dávila 90, de Llavallol, y se disponía a subir a su Fiat Uno color negro. Los delincuentes lo amenazaron con sus armas de fuego y lo obligaron a ascender a empujones al asiento trasero del vehículo, acompañado por uno de ellos, mientras su cómplice tomaba el control del volante .
En las calles Diego Gibson y Pareja, el subinspector Córdoba y el cabo primero Macúa, que se movilizaban en un patrullero de la comisaría 4a. de Lomas de Zamora, advirtieron actitudes sospechosas entre los ocupantes del auto e intentaron identificarlos. Los delincuentes se dieron a la fuga, por lo que se inició una persecución. En la esquina de Gibson y Rondeau, el automóvil chocó contra un árbol y se inició el tiroteo, hasta que los delincuentes se entregaron. En ese momento, el rehén ya estaba muerto en el asiento trasero del vehículo, que recibió más de diez impactos de bala y tenía los vidrios destrozados.
Ayer, luego del velatorio de Barbarelli, la caravana de automóviles que acompañaba el traslado de sus restos hasta el cementerio se detuvo en la comisaría 4a., ubicada en la calle Euskal Echea 277, de Llavallol.
Entre llantos, la esposa de la víctima, Cristina Sandoval, descendió de uno de los vehículos e ingresó corriendo ena la comisaría. Luego de golpear el mostrador, detrás del cual se encontraba un oficial de servicio, la mujer gritó: "Asesinos" y los insultó.
Otro tanto hicieron la hermana de Barbarelli, su esposo y otros familiares y amigos que, en los pasillos de la seccional, se toparon con altos jefes policiales de la Departamental de Lomas de Zamora, a quienes insultaron y zamarrearon.
Secuestro express
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