Inseguridad y abandono en el parque Chacabuco
Denuncia: los vecinos protestaron ayer por ocupaciones ilegales, depredación y robos;dicen que el gobierno porteño no escucha los reclamos.
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El parque Chacabuco, uno de los espacios verdes más grandes y más viejos de Buenos Aires está sufriendo una grave enfermedad, la del abandono, la inseguridad, las intrusiones y la permanente depredación.
Ayer los vecinos dijeron basta. Se concentraron en Eva Perón y Curapaligüe y reclamaron a las autoridades ruidosamente la recuperación del histórico predio que diseñó el recordado paisajista Carlos Thays en 1903.
Luis Méndez, presidente de la Asamblea Barrial del parque Chacabuco, enumeró los principales problemas que sufre el parque: "Abunda la inseguridad por la falta de iluminación y la ausencia de policías por la noche, está deteriorado el mobiliario urbano, en las calles internas hacen carreras de motos y pasan autos a toda velocidad sin tener en cuenta que allí funcionan cinco escuelas, una de ellas para discapacitados", arrancó el vecinalista.
Dolly Bueno, de la asociación Amigos de los Arboles, contó que todos los domingos plantan árboles "pero al poco tiempo son quitados por los que juegan al fútbol".
Los vecinos centraron su reclamo en la ocupación de los bajos de la autopista 25 de mayo.
"Está alambrada lo que impide el paso de un lugar a otro, en realidad está dividida y para cruzar sólo queda una abertura de 70 cm, por la noche es muy peligroso", agregó Méndez.
Dijeron que lo que funciona bajo la autopista, un supermercado, una playa de estacionamiento y varias canchas de paddle, no se ajustan a las normas.
Cosas raras
Los vecinalistas contaron con asombro las cosas que por la noches pasan allí: "La cabina donde están los motores de la fuente queda abierta y muchos la usan como albergue transitorio.
"Además, en verano, los chicos prenden los motores, llenan la fuente y usan la fuente como una pileta de natación", dijo Carlos Cordera, miembro de Asamblea Barrial Parque Chacabuco.
Si robos se trata, no hace mucho desapareció una estatua y la bandera del mástil de 10 metros de altura. "a la gente lo menos que le roban son las zapatillas".
Eduardo Jalón se quejó por que cuando llueve se inunda la pista de atletismo que además carece de mantenimiento.
También denunciaron la destrucción de las pérgolas y del sistema de riego por aspersión que en realidad nunca funcionó y ahora deben romper todo para repararlo.
"Para el Gobierno de la Ciudad esta zona es como si no existiera, ya no sabemos a quién reclamar para que este vuelva a ser un lugar de esparcimiento", dijo indignado Cordera.
¿Las soluciones? Aparecen no tan lejanas. Hace un mes hubo una audiencia de mediación con la Ombudsman, los empresarios, las autoridades de AUSA y del CGP por la ocupación del bajo autopista y el miércoles próximo habrá la segunda.




