Internet enlaza a una comunidad educativa
Todas las escuelas públicas acceden a la red en forma gratuita y sin pagar conexión telefónica; se benefician 4950 alumnos
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PINAMAR.- A 380 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, en dirección Sudeste, recortada entre bosques generosos y al borde de un mar azul intenso, esta localidad de sólo 14.000 habitantes es un ejemplo vivo de que la unión hace la fuerza.
Tanta es la fraternidad entre los vecinos que, fuera de la temporada veraniega, cuando el aluvión turístico (100.000 personas) invade cada rincón sin pestañear, la mayoría de los lugareños juega al golf sin diferencias sociales. Mozos, albañiles, gerentes de banco, docentes, profesionales y comerciantes comparten palos y links en el Golf Pinamar.
Producto de esa unidad es el proyecto de Internet Educativa, que hace un año comenzó a cohesionar a la comunidad escolar y que hoy es el niño mimado de las fuerzas vivas.
Prohijada por la profesora Claudia Gómez Costa, por pedido de la Cooperativa Telefónica Telpin, la propuesta conectó en red las 13 escuelas públicas del partido y la biblioteca de Pinamar. De este modo, Internet se puso al alcance de 4950 alumnos y casi 300 docentes de esta ciudad, Valeria del Mar y Ostende sin costo alguno. Las escuelas no pagan la conexión telefónica ni el uso de la Web durante las 24 horas.
En otras condiciones de acceso, también se sumó al proyecto la única escuela privada del distrito.
Los chicos están fascinados con la iniciativa. A mayor edad, mejor es su relación con Internet. "A veces es complicado encontrar la información que buscás, pero es muy útil", coincide un grupo de la Escuela Nº 1.
Una acción comunitaria
Telpin donó la mayor parte del parque informático, compuesto por 47 computadoras, y sostiene por medio de pasantías a los jóvenes encargados del mantenimiento del software. Son 12 alumnos de la escuela técnica, una de cuyas especializaciones es computación.
Paralelamente, se puso en marcha un curso gratuito de capacitación para docentes, cuyos primeros 60 idóneos recibieron anteayer sus diplomas. Para esta segunda etapa, que empezará el miércoles próximo, se inscribieron cien, entre quienes se cuentan los profesores de polimodal y de nivel terciario.
Anteayer, docentes y alumnos exhibieron sus trabajos en el Hotel del Bosque. Una trabajosa combinación de recursos -papel, plástica e Internet- para mostrar que están vinculándose con la tecnología en buena forma.
El profesor Hugo Castellanos, especialista porteño en informática educativa, llegó a la muestra y puso Internet en negro sobre blanco: "Es un medio de comunicación universal. Pero a la vez es cierto que su poder está sobredimensionado. Motiva a los chicos y también los desconcierta. Sin embargo, la escuela que no cuenta con Internet es como si no tuviera teléfono. Es una herramienta muy útil si se la toma con calma".
La comunidad local defiende con orgullo el proyecto de Internet Educativa y dice que Pinamar es el único distrito del país que tiene todas sus escuelas conectadas en red. Claudia Gómez Costa dicta clases gemelas con otras docentes del partido mediante el chat educativo.
Los escolares más pequeños, como los del Jardín de Infantes Nº 902, usan la Web con la naturalidad de quien nació con un chip bajo el brazo.
"¿Qué quiere decir la manito?", preguntan las docentes Liliana Lloret y Laura Accavallo a un grupito de cinco revoltosos que se reclama mutuamente el mouse .
Ellos responden: "Que podemos entrar. Y el reloj quiere decir que hay que esperar". Son chicos de 5 años que están aprendiendo a conocer los códigos de la Red. Y aunque, a media lengua, aún no se llevan con los verbos ("ya le ponimos todos los nombres", parlotean), le tienen menos miedo al ratón de la computadora que a la tiza.
Estimulados por la "seño", exigen enviar un correo electrónico a otro jardín de infantes y cada quien escribe su nombre usando el teclado con más fluidez que el lápiz.
El aula y la pantalla
En la Escuela Nº 1, unos 20 estudiantes de 13 años está en plena clase de historia del arte. El profesor Jorge East les propuso buscar datos e ilustraciones de distintas épocas artísticas. Un par de chicos investiga sobre las pirámides de Gizeh, en Egipto. Otras niñas, sobre arte románico. Navegan por Internet con la velocidad de quien se ha familiarizado con el instrumento.
El profesor de Educación Física Norberto Capolupo también aprovechó la Red para incentivar a sus alumnos: "Les di a elegir un deporte exótico que no pudieran practicar aquí. Se decidieron por el esquí. Buscaron información on line y chatearon con esquiadores profesionales de San Martín de Los Andes y de Baldaosta, en Italia".
Los escolares también aprenden a conectarse con la biblioteca, donde trabajan, por ejemplo, en la construcción de una home page de cuentos, con apoyo bibliográfico y casi 800 videos de ciencias y artes.
Tanto Gómez Costa como Castellanos tienen claro que la aplicación de Internet en las aulas debe darse en forma integrada en el nivel tecnológico-curricular. "La tecnología debe estar al servicio de la educación. Si dependemos de ella, eso significa que nos ha fagocitado, pero no que la hemos integrado", dicen.
Castellanos agrega: "Los maestros nos sentimos presionados por el endiosamiento de Internet. Creo que hay que utilizarla en forma inteligente".
Y para los escépticos que aún se pregunten por qué a Pinamar se le ocurrió esta acción comunitaria llamada Internet Educativa, la respuesta es sencilla: esta atractiva ciudad costeña supo identificarse como "capital de la cultura", además de hacer exitoso el slogan "un estilo de vida".
Y aunque en los últimos años quedó ligada, muy a su pesar, con el polémico nombre de Alfredo Yabrán, otros nombres respetados han hecho de ella un espacio singular. Allí están Alberto Lysy, eximio músico y mecenas de nuevos artistas, y Reinaldo Vanossi, constitucionalista de repercusión internacional.




