
Japón logra combinar mate y animé en un encuentro escolar
Alumnos de Ibakari conocieron a sus "amigos" porteños
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"Cuidado que está caliente", le advertía un estudiante argentino a otro japonés, mientras le pasaba un mate. Los seis japoneses que viajaron desde la escuela Nagata, de la ciudad de Sakai Machi, en Ibaraki, para encontrarse ayer con los alumnos argentinos de la escuela N°9 del distrito escolar 7°, casualmente llamada Japón, se pusieron ansiosos cuando vieron la posibilidad de probar la tradicional infusión que los alumnos porteños de Villa General Mitre prepararon para ellos. La reacción de los orientales al probarla no fue la esperada. "Y, es mate...", asumió uno de los chicos de guardapolvo blanco.
El encuentro entre alumnos de 10, 11 y 12 años de ambas escuelas, impulsado por la embajada japonesa en la Argentina y financiado por la ciudad de Sakai Machi, no fue casual. En la escuela Nagata suelen celebrar el Día de la Argentina cada octubre desde hace 27 años. Lo hacen como homenaje y agradecimiento a nuestro país por los subsidios recibidos para alumnos en la época de la posguerra. Y en el centro educativo local llamado Japón, aunque ninguno de sus alumnos tiene ascendencia oriental, practican desde hace muchos años sus costumbres.
Suelen cantar el himno japonés, hacen Kamishibai (cuentan cuentos con láminas ilustrativas) y miran películas de animés. Si bien se creó en 1927, en 1963 la escuela fue bautizada Japón. Fue por sugerencia de uno de los padres que formaban parte de la cooperativa escolar y que consideraba ese país resiliente y ejemplar.
La reunión entre los alumnos comenzó con una colorida escena pasadas las 9. La bienvenida fue con un desayuno en el que las mesas escolares eran disimuladas por manteles blancos y banderas de ambos países; el centro de atención eran los churros con dulce de leche y la chocolatada. "Muy rico", dijo un japonés de 11 años -en castellano- cuando le preguntaron si le había gustado la factura.
"Estuvimos practicando inglés y un cuento para recibirlos", explicó Miguel Ángel Chávez Caballero, de 12 años. El encuentro siguió en un amplio salón donde, desde las gradas, los argentinos observaron cómo los japoneses se presentaban de a uno en castellano. "Buenos días, venimos de Nagata, Japón (...) Quiero saber más de la Argentina, por favor", decían.
El momento cúlmine llegó cuando los invitados interpretaron, en castellano, "Zamba de mi esperanza". Luego, a través de un video interactivo mostraron las actividades que realizan en su escuela; ello incluía fotos de cómo practican evacuaciones ante peligro de terremotos y maremotos, usuales en esa zona. Al final se podía ver a los 154 alumnos de Nagata sosteniendo una bandera argentina y un cartel que rezaba: "Nos encanta la Argentina". Minutos después, enfundados en kimonos, interpretaron el habilidoso baile Yosakoi Soran Bushi.
Los estudiantes locales, además de explicarles de qué se trataba el mate, les contaron un cuento realizando Kamishibai. Cuando los alumnos de cada escuela se comunicaban en su propio idioma, el presidente de la asociación de Ibaraki en la Argentina, Humberto Koike, oficiaba de traductor. Además de visitar esta escuela, los japoneses tuvieron un encuentro con el embajador Noriteru Fukushima y fueron a dos escuelas más. Una de hijos de empresarios japoneses y un instituto privado argentino-japonés en Almagro.




