
El especialista explicó en LN+ cuál es la posición correcta de la cabeza ante una hemorragia nasal y advirtió sobre el riesgo de inclinarla hacia atrás; además, precisó cuánto tiempo se debe ejercer presión antes de realizar una consulta médica
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El médico Jorge Tartaglione explicó qué se debe hacer ante un sangrado de nariz y desmintió uno de los procedimientos más extendidos: inclinar la cabeza hacia atrás. Según advirtió, esa posición puede hacer que la sangre se dirija hacia la garganta y generar riesgo de ahogo.
Durante un informe presentado en LN+, el especialista señaló que la cabeza debe colocarse hacia adelante y que es necesario presionar la nariz con los dedos. La maniobra debe mantenerse durante diez minutos.
Si transcurrido ese tiempo la hemorragia no se detiene, la persona debe realizar una consulta médica.

Por qué no hay que llevar la cabeza hacia atrás
El sangrado nasal es una situación frecuente en la vida cotidiana y alrededor de su atención circulan diferentes creencias. Una de las más conocidas consiste en llevar la cabeza hacia atrás para evitar que la sangre salga por las fosas nasales.
Sin embargo, Tartaglione aclaró que ese procedimiento es incorrecto y puede resultar peligroso. “La cabeza, si te sangra la nariz, la tenés que tirar hacia adelante. No hacia atrás, porque te podés ahogar con la propia sangre”, advirtió.
Al inclinar la cabeza hacia atrás, la sangre no deja de fluir, sino que puede desplazarse hacia la garganta. Por eso, la indicación del médico es mantener la cabeza dirigida hacia adelante.
La posición también permite observar si la hemorragia continúa y controlar su evolución durante los minutos posteriores.

Cómo detener el sangrado
Después de colocar la cabeza hacia adelante, Tartaglione recomendó ejercer presión con los dedos sobre la nariz. “Si te sangra, te hacés presión diez minutos”, explicó.
La compresión debe mantenerse durante ese período para verificar si el sangrado se detiene. No alcanza con presionar durante unos segundos y soltar inmediatamente.
El médico estableció además un límite concreto para determinar cuándo es necesario buscar asistencia profesional. “Si a los diez minutos no paró de sangrar, tenés que consultar”, concluyó.



