Juan Martín Maldacena: "Mis hijos no quieren que les resuelva las ecuaciones"

Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno
Nora Bär
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29 de marzo de 2019  • 18:56

Desde que, en 1998, fue aclamado en un congreso y saltó a las páginas de The New York Times por firmar una hipótesis audaz que imagina el universo como un holograma y vincula matemáticamente dos teorías irreconciliables (la de la relatividad, que explica el comportamiento de objetos muy grandes, como estrellas y planetas, y la mecánica cuántica, que describe el mundo subatómico), Maldacena es un astro del sistema científico.

Entre muchas otras distinciones, fue uno de los nueve ganadores de la primera edición del Premio Yuri Milner a la Física Fundamental (dotado de tres millones de dólares); sin embargo, el físico argentino que trabaja en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, en los Estados Unidos, exhibe una humildad que desconcierta.

Padre de tres hijos, su mujer lo describe como "un personaje de The Big Bang Theory". Él bromea y dice que "calla en todos los idiomas", pero esto no le impide participar anualmente en encuentros en el país. Organizada por la Asociación de Amigos de la Universidad de Tel Aviv, la semana última dio una charla para todo público que rebasó los salones del Hotel Alvear . "Explicar el origen del universo es como llegar a la cima del Everest", dice en una entrevista con La Nacion.

-La conjetura que lleva su nombre fue citada miles y miles de veces, ¿por qué?

-Bueno, relaciona dos tipos de teorías muy distintas y transforma problemas difíciles en problemas sencillos. Esa es la razón principal por la cual tuvo aplicaciones en otras áreas. En esencia, les sirve a otros teóricos que analizan sistemas más concretos: es como una teoría de las teorías.

-¿Podrá comprobarse alguna vez experimentalmente?

-Es difícil, porque es un trabajo con modelos matemáticos. No creo... es decir, por ahora no sabemos.

-Los físicos que vinieron después de Einstein dedujeron de la teoría de la relatividad consecuencias que él no había previsto. ¿Con la conjetura pasa lo mismo?

-Sí, completamente. Por ejemplo, hay aplicaciones al estudio de materiales que a mí me sorprendieron. Cuando la gente empezó a hablar de eso, pensé: "Esto es algo demasiado diferente". Pero fue una buena idea.

-¿Y usted mismo entiende mejor su conjetura ahora que en el momento de publicarla?

-Ah, sí, eso sí, por supuesto. Definitivamente. No es algo fijo, se va desarrollando y se va entendiendo cada vez mejor.

-¿Qué está investigando ahora?

-Estoy tratando de trazar una descripción cuántica de la gravedad. Una de las ideas que tenemos es que el entrelazamiento cuántico [una propiedad que Einstein describió como una "fantasmagórica" influencia a distancia de las partículas subatómicas] juega un papel importante. La idea es entenderlo mejor en ciertos casos y tratar de extraer alguna lección más general para explicar el interior de los agujeros negros y los universos en expansión. El objetivo final es entender la singularidad que hay al comienzo del universo.

-¿Alguna vez será posible?

-Sospecho que sí, pero vamos a ver cuánto tiempo lleva. Por ahí se necesitan muchas nuevas ideas. Para entender el comportamiento de los agujeros negros hace falta traer ideas de distintas áreas de la física. Eso es de lo más interesante: relacionar cosas que parecen completamente diferentes. Por ejemplo: en 1935, Einstein escribió dos artículos. Uno mostraba que la solución más sencilla de la teoría de la relatividad describe dos agujeros negros que se conectan entre sí. Y el otro describe el entrelazamiento cuántico. Si uno lee esos dos artículos, se lleva la impresión de que a Einstein no le gustaba mucho el entrelazamiento cuántico, pero sí que el universo estuviera conectado de esa forma. Ahora se entiende que estas dos cosas son como dos aspectos diferentes de lo mismo.

Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

-¿Cuál diría que es el problema crucial de este momento?

-No me gusta hablar de un solo problema, porque la física tiene una gran frontera donde se van haciendo progresos en distintas direcciones. En mi campo, el más importante es entender el principio del Big Bang. Es un problema difícil y no trabajamos directamente en eso, sino en otros que creemos que van a ayudar a resolverlo. Es como llegar a la cima del Everest. Por ahora estamos en el campamento base.

-¿Se pueden armonizar la vida familiar y la científica?

-Se acomodan bien. Hay una imagen extendida de que el científico es muy exótico, pero no es tan así.

-¿Sus hijos le piden que les resuelva las ecuaciones?

-No. No les gusta, dicen que les doy explicaciones muy complicadas y que me extiendo mucho. ¡Me entusiasmo demasiado!

Inteligencia y humildad

Inició su carrera en la UBA y se graduó en el Instituto Balseiro, de Bariloche. A los treinta años, postuló la conjetura que lleva su nombre. Thomson Reuters lo incluyó en el grupo de las mentes científicas más influyentes del mundo; en 2018, se convirtió en el único investigador de habla hispana en recibir la Medalla Lorentz por su contribución a la comprensión de los agujeros negros, y en pocas semanas recibirá la medalla Galileo Galilei en su primera edición.

Por: Nora Bär
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