La aeronavegación, en estado crítico

Datos oficiales indican que muchos radioayudas para el vuelo están fuera de servicio por falta de fondos y de mantenimiento
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10 de diciembre de 2001  

Vuelo de rutina, 11 de octubre de 2001. El comandante del Boeing 757 T01 de la Fuerza Aérea Argentina, vicecomodoro Roberto Muller, activa el sistema guía de descenso. Recibe la señal emitida desde el ILS (sistema de aterrizaje por instrumentos) del aeroparque metropolitano, que le da los parámetros exactos para llevarlo directo a la pista.

En los indicadores del T01, las marcas se corresponden con el eje de la pista. Pero los ojos del piloto perciben otra cosa. Lo que aparece frente a él no es la senda del Aeroparque: el Tango 01, el mismísimo avión presidencial, es guiado por los instrumentos hacia el estadio de River Plate.

Es este un ejemplo paradigmático del estado actual del sistema de aeronavegación en la Argentina. La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) asegura que un importante número de aparatos de radioayuda y de comunicaciones, esenciales para la seguridad en vuelo, están fuera de servicio desde hace mucho.

Así, planteó su preocupación ante una situación que podría hacer peligrar, eventualmente, la seguridad en los vuelos.

La Fuerza Aérea, encargada del control de tráfico aerocomercial, sostiene que la seguridad de los vuelos es innegociable y que no está comprometida. Pero admite que tiene inconvenientes para mantener en óptimas condiciones el sistema pues, hoy, no cuenta con fondos suficientes.

El Ministerio de Defensa cree que habrá una solución parcial en breve para este problema, gracias a una partida especial que -aseguran en esa cartera- Hacienda se comprometió a enviarle antes de fines de mes. Mientras espera que Economía cumpla con su promesa, Defensa reconoce que está lejos de contar con el dinero suficiente como para ponerse al día con el mantenimiento.

El presupuesto para el sistema de control aéreo es de 80 millones de pesos al año. Según la Fuerza Aérea, el mantenimiento de radioayudas y equipos de comunicaciones demanda un gasto anual de $ 2.600.000. Por su parte, Defensa argumenta que la escasez de fondos es consecuencia de una deuda de arrastre que las empresas tienen con el Estado en concepto de tasas aeroportuarias, con las que precisamente se financia una parte del sistema de seguridad aérea.

El tema de Aeroparque es más complejo. Su equipo de ILS está fuera de servicio desde aquel episodio del 11 de octubre con el Tango 01, tras detectarse que las emisiones de dos importantes radios de FM de la Capital generaban interferencias que producían los ejes de pista falsos.

La Fuerza Aérea presentó una denuncia ante la justicia federal por lo que calificó de "acto criminal". Y la investigación del caso dejó al descubierto deficiencias en el control del espacio radioeléctrico.

Mientras el Gobierno apuesta al turismo como un motor reactivador, los inconvenientes técnicos que jaquean a la aeronavegación comercial -vital para ese sector- abren la puerta a un sinnúmero de problemas: demoras y cancelaciones de vuelos, pérdidas para las compañías, perjuicio para los pasajeros, y la latente posibilidad de una tragedia aérea.

Reclamos urgentes

Ante este panorama, el secretario de prensa de APLA, Rogelio Cirigliano, dijo a LA NACION que pedirá a las autoridades nacionales una urgente solución a la crisis.

Cuatro son los puntos de su reclamo: la inmediata reparación de radioayudas y otros sistemas de control de aeronavegación, la creación de una administración federal de aviación -prevista, pero demorada-, la inclusión en el presupuesto 2002 del plan de radarización -postergado desde hace dos años- y la designación de un intermediario entre los pilotos y las empresas aéreas para la discusión de los convenios de trabajo.

El 28 del mes último, APLA pidió a Ifalpa -federación internacional de pilotos- su "intervención ante las más altas autoridades nacionales debido a los reiterados inconvenientes sin solución que las comunicaciones y los radioayudas del tráfico aéreo argentino están soportando".

Datos oficiales a los que tuvo acceso LA NACION revelan que los problemas en los radioayudas se multiplican en las cinco regiones aéreas (FIR) de la Argentina. No funcionan u operan con restricciones los ILS de Ezeiza, Aeroparque, Rosario, Bahía Blanca, Tandil, Mendoza, Tucumán, Río Grande, Salta y Corrientes. Y está fuera de servicio un buen número de radiofaros direccionales (VOR) y no direccionales (NDB), de medidores de distancia (DME) y de luces de pista para el aterrizaje, como los de Gualeguaychú, Pehuajó, Punta Indio, El Palomar, General Pico, Jujuy, Salta, Río Gallegos, Ushuaia y Formosa.

Al respecto, el jefe de prensa de la Fuerza Aérea, comodoro Jorge Reta, dijo a LA NACION: "Tenemos algunos inconvenientes con el mantenimiento de algunos radioayudas. Si no podemos asegurar el perfecto funcionamiento de un equipo, lo sacamos de servicio. Lamentablemente habrá demoras, pero preferimos esto a poner en peligro la seguridad, algo a lo que nunca vamos a renunciar".

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