
La Argentina revela un múltiple legado cultural
Las manifestaciones populares del país combinan las tradiciones indígenas, el espíritu de los colonizadores y las peculiaridades de los inmigrantes
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Hoy en día, sería ilusorio asegurar que la Argentina presenta una homogeneidad de valores y sentimientos; sin embargo, es cierto que existe entre los habitantes del país una verdadera conciencia colectiva de pertenencia y tradición, que invariablemente nos distingue del resto del mundo.
Los colonizadores y los inmigrantes, que llegaron a la nación en busca de nuevas oportunidades, trajeron consigo variadas usanzas que lograron mezclarse con las costumbres de los indígenas que poblaban estas tierras.
Estrofas que viven
Distintos artistas lograron retratar la idiosincrasia argentina en escrituras o estrofas folklóricas. El poeta José Hernández, reflejó en el gaucho Martín Fierro el temple de un personaje más que representativo. A su vez, numerosos cantautores, que transitaron los caminos del interior, revelaron en sus formas musicales las vivencias y paisajes de cada región. En las peñas populares, la música estableció puentes de comunicación entre las diferentes provincias y, mientras que los aires extranjeros invadían los salones, las creaciones nativas también se hacían notar. Entre las danzas más representativas se pueden nombrar: el carnavalito, el chamamé, el malambo, la zamba, el pericón y el gato.
Dentro del mapa folklórico del país, la región del noroeste se caracterizó por reflejar las prácticas católicas de los europeos y los ritos populares de los aborígenes. Hoy se mantiene vivo el culto a la Pachamama, la Madre Tierra de los aborígenes del noroeste. En el mes de agosto, los fieles arrojan en un gran pozo, parte de su comida y bebida como ofrenda a la deidad de los hombres y los cerros.
Leyendas
Sin duda, la leyenda es el género que más representa a la narrativa folklórica. En ella se presentan personajes reales e imaginarios, a quienes generalmente se les rinde homenaje. Las innumerables ceremonias indígenas desnudan un mundo oculto y misterioso.
En la zona de la Puna, uno de los personajes mitológicos más representativos es el Coquena, un hombrecito pequeño, considerado patrón de los animales del campo y los cerros. El mito cuenta que oculto a la mirada humana, vaga por los cerros y castiga duramente a pastores y cazadores que utilizan armas de fuego. El indígena puneño solo caza por necesidad para no despertar su ira.
En tanto, en la zona del noreste, son numerosos los relatos que narran los hechos protagonizados por el Yacy-Yateré o el Pombero, pequeños hombrecitos que deambulan por la selva en la hora de la siesta.
Mezcla de culturas
La región patagónica, por su parte, posee la consonancia propia de una mezcla de culturas. Los habitantes del sur adquirieron de los tehuelches y mapuches, las tradiciones que prevalecen actualmente, pero a su vez la experiencia galesa también logró formar parte del folklore regional. La música, por ejemplo, es la suma de ritmos indígenas y melodías heredadas de los colonos europeos, quienes también legaron una gran variedad de recetas gastronómicas. Hoy, disfrutar de un exquisito té galés con torta negra es casi un ritual entre los residentes y los turistas que visitan el lugar. Pero la comida típica por excelencia es el cordero patagónico, que se prepara al asador, aunque los dulces caseros y los chocolates artesanales también son un clásico de las mesas patagónicas.
La fusión de sangres extranjeras e indígenas logró moldear las costumbres de toda la Argentina. Es por ello, que a pesar de las divisiones regionales, existen numerosos hábitos que se practican a lo largo de todo el territorio y poseen gran relevancia en el modo de vida de los argentinos. Dentro de las comidas populares, las empanadas y la carne a la parrilla ocupan un lugar de privilegio en la cocina tradicional. Y es el truco, juego de naipes que resalta la viveza criolla, quien encaja a la perfección en una sobremesa luego de un buen asado. Pero el mayor exponente resulta ser el mate, que se pasea de mano en mano en cualquier contexto social. Y si entre mateada y mateada aparece una guitarra, seguramente sirva para simbolizar el verdadero sentido del folklore argentino.




