
La ciudad está poblada de mendigos
El 51% de los pordioseros viene del Gran Buenos Aires, y más del 30%dice ser rumano; recaudan entre $ 10 y $ 15 diarios
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¿Quiénes son esas mujeres que mendigan por las calles con bebes en brazos? ¿Son ellos sus verdaderos hijos? ¿Dónde se concentran? ¿Cuánto recaudan? Hasta ahora no se sabía demasiado de ellas, pero el gobierno porteño acaba de terminar un estudio que ofrece una radiografía bastante precisa: se sabe que el 51,28% viene del conurbano, el 30,76% dice ser de origen rumano, el 10,25% tiene domicilio en la ciudad y, si bien el 7,71% se niega a dar sus datos, se presume que proviene de Bolivia y de Paraguay.
Son algo más de 200 personas que tienen un techo, pero que viven de la mendicidad. Para conocer el perfil, las costumbres y la modalidad con la que operan con el fin de darles asistencia, la Secretaría de Promoción Social del gobierno porteño realizó un trabajo de campo en el que se acercó a 120 de ellas.
¿Cuáles son los sitios más buscados por los que viven de limosnas? Las zonas comerciales son, sin dudas, las más pobladas por los pordioseros. La calle Florida concentra el 23% de los mendigos, seguida por la avenida Santa Fe, con el 21%. El microcentro atrae al 14% de los mendigos, la Recoleta concentra al 12%, Belgrano, al 10%; Liniers, al 9%; Constitución, al 7%, y Caballito, al 4%.
La Nación acompañó a las operadoras del programa Buenos Aires Presente (BAP), encargadas de entablar un diálogo con los que mendigan. El panorama no es otro que con el que se topa cualquier peatón a diario: bebes que duermen entre la mugre de la calle Florida, a pleno rayo del sol del mediodía; chicos descalzos que deberían disfrutar de su niñez o ir al colegio, en lugar de ser empujados a mendigar; mujeres que estiran la mano tiradas en el suelo sobre cartones, algunas que apenas si hablan el idioma, o carteles que cuentan historias de persecución política y refugio.
No por conocido el panorama es menos penoso. Más aún cuando se sospecha que esas personas usan a los chicos como la carnada perfecta para una mayor recaudación.
Casi todas las madres dicen que los chicos son sus hijos, pero es muy difícil comprobarlo, de acuerdo con el secretario de Promoción Social, Daniel Figueroa: "En algunos casos se arman organizaciones no formales en las que se turna a los chicos para llevarlos a mendigar".
Las mujeres consultadas no anduvieron con rodeos a la hora de explicar por qué condenan a los bebes a estar todo el día en la calle. "Dicen abiertamente que con los chicos juntan más plata. Muy pocas argumentan que no tienen con quién dejarlos y que entonces deben traerlos con ellas", explicó Patricia Malanca, coordinadora del BAP.
Recaudación
Mendigar es para ellas un trabajo complementario y paralelo al de sus maridos. "La mayoría de los que vienen de provincia reciben o recibieron subsidios, pero dicen que no les alcanza", aseguró Malanca.
Las limosnas les deparan entre 10 y 15 pesos por día, aunque en algunos casos intentan otras vías para recaudar. El hecho es que el 74% sólo estira la mano, el 13% prueba con la venta de diferentes artículos, el 9% ofrece flores y el 4% cuida autos.
Que los indigentes del Gran Buenos Aires vengan a la Capital a ejercer la mendicidad tiene una lógica obvia: aquí se encuentran las zonas de mayores recursos.
"Sólo el 1,5% de los porteños está por debajo de la línea de la pobreza. Pero ese porcentaje llega al 9,7% en el primer cordón del conurbano y al 11,5% en el segundo", aseguró Daniel Figueroa.
No pocos casos de inusual somnolencia en los bebes llamaron la atención de las operadoras del BAP. "Las psicólogas midieron los reflejos de algunos chicos y hay indicios que hacen presumir que podrían estar medicados para que duerman todo el día", sostuvo Malanca.
La explotación de los chicos es una de las principales preocupaciones del BAP. Figueroa aseguró que es muy difícil probarlo, pero que realizan un seguimiento de cada uno de los casos censados para ver de qué manera se los puede ayudar.
"Queremos darles capacitación laboral y cuidado de los chicos durante el día, para que no los lleven a la calle. La idea es incluir a estas familias en nuestros programas para que además de aprender un oficio se les pueda dar algún tipo de subsidio", dijo Figueroa.
Los rumanos
Años atrás era llamativo ver a un chiquito rubio y de ojos claros pidiendo en la calle. Pero de un tiempo a esta parte ha aparecido una gran cantidad de personas que se declaran rumanas, aunque se sabe que muchas son de Montenegro, de la ex Yugoslavia, y dicen ser refugiadas. Esa población va en franco ascenso y hoy representa el 30,76 % de las mujeres que piden con sus hijos.
Y ahora también puede vérselos en Vicente López y en San Isidro.
Fuentes de la Secretaría de Promoción Social explicaron que la modalidad para ingresar en la Argentina es con una visa de turista vía Uruguay o Bolivia. "Cuando llegan a nuestro país se presentan ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidos para los Refugiados (Acnur) y dicen ser perseguidos políticos.
"Mientras que el Acnur realiza la investigación para comprobarlo -siguió la persona consultada- se les da un certificado provisorio de refugiado. Cuando se comprueba que no es así ya es muy difícil localizarlos."
Lo cierto es que se trata de agricultores, en su mayoría de etnia montenegrina, de acuerdo con la coordinadora del BAP: "Muchos vienen desde España, por eso algunos hablan castellano. Otros lo aprenden acá".
Figueroa juró que trabajan para darles una mano: "En principio, Aníbal Ibarra, jefe de gobierno de la Ciudad, va a tener una audiencia con el embajador de Rumania, Cristian Lazarescu, para ver cómo podemos ayudarlos".
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