La ficción, reflejo de la realidad
La raíz del programa de TV que dispara por estas horas tantos debates alrededor de la donación de esperma se encuentra en una muy celebrada producción reciente del cine independiente norteamericano. Mi familia , dirigida por Lisa Cholodenko, llegó en marzo de 2011 a las puertas del Oscar (logró cuatro nominaciones) como la primera película en la que dos grandes estrellas de Hollywood (Julianne Moore y Annette Bening) personificaban a una pareja de lesbianas con dos hijos adolescentes, criados por ellas desde la cuna, sin padre visible y sin conflictos familiares. Hasta que el muchacho siente la necesidad de develar la identidad del hombre que le abrió la puerta -donación de esperma mediante- a su nacimiento. Lo mismo que le ocurre a Violeta (María Alché) en el ciclo que acaba de iniciarse por Telefé.
Más allá de las diferencias de origen, cine y televisión coinciden aquí y allá en la necesidad de dar cuenta de ciertas problemáticas, comportamientos y tendencias familiares y sociales que adquirieron en los últimos tiempos una trascendencia inimaginable poco tiempo atrás. Y que, en el terreno de la ficción, encierran un enorme potencial, al punto de que un caso como el de los núcleos familiares conformados a partir de una pareja homosexual puede ser aprovechado desde el drama (como la citada Mi familia ) o la comedia (la exitosa serie Modern Family ).
Entre nosotros, la TV se muestra cada vez más sensible e interesada en reflejar desde sus ficciones los más insistentes debates sociales. La trata de personas ( Vidas robadas ) y la violencia de género ( Maltratadas ) aparecen a la cabeza como ejemplos bien visibles de un comportamiento repetido en otras producciones recientes ( Tiempo de pensar , La primera vez , Decisiones de vida ). Casi todas tuvieron un denominador común: la necesidad de "crear conciencia" entre el público con un espíritu por lo general entre pedagógico y aleccionador. Este tipo de programas favorece con su amplia difusión la posibilidad de difundir y proteger derechos esenciales. Pero también puede abrir espacios de conflicto latente cuando la ficción aborda un tema conflictivo desde múltiples abordajes y se expone, como en el caso de El donante , a que se cuestionen desde algunas instituciones la oportunidad o el sentido de ciertas miradas ejercidas desde la libertad creativa de una ficción.
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