
La inseguridad reúne a los vecinos de Adrogué
Ponen en marcha un plan contra la reciente ola de asaltos
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Con una carta abierta al gobernador Eduardo Duhalde para que arbitre las medidas tendientes a frenar la ola delictiva en el partido de Almirante Brown, y con citas de Bertolt Brecht y Joan Manuel Serrat, finalizó la reunión de vecinos convocada el mediodía de ayer en la plaza central de Adrogué.
Esta localidad, junto con la de José Mármol -cuyos representantes también participaron del acto- figura entre las más afectadas por la ola de delitos que azota todo ese distrito del sur bonaerense.
La reunión, de la que tomaron parte unas 300 personas, fue organizada por la asociación civil Vivir en Seguridad, creada hace un año con el propósito de determinar acciones conjuntas que brinden mayores márgenes de seguridad a los vecinos, al tiempo de presentar ideas cuya instrumentación deba ser encarada por las autoridades comunales y policiales.
El pedido a Duhalde -por momentos, una demanda de tono muy enérgico y con fuerte carga emotiva- fue leído por Graciela Ruilópez y Mabel Collingwood de Rojas, que el año anterior perdieron a su esposo Miguel y a su hijo Eric, respectivamente, en sendos asaltos en los que fueron asesinados a mansalva, crímenes que permanecen impunes.
La presidenta de Vivir en Seguridad, Virginia Musacchio, por su parte, pasó revista a todo el programa de trabajos llevado a cabo por la entidad a lo largo de 12 meses, destacando principalmente la consolidación del denominado Plan de Cuadra Solidaria (similar a iniciativas existentes en los Estados Unidos, Inglaterra y Bélgica), que se ha extendido ya a 24 manzanas, y cuyo propósito es precisamente ejercer la defensa barrial y mantener un "estado de alerta" para prevenir hechos delictivos.
Recientemente, el plan fue declarado de interés municipal y está en pleno proceso de adopción por otras localidades del partido.
Plan en marcha
También en el encuentro se hizo hincapié en un plan piloto que se pondrá en marcha en los próximos días y que comprende tres etapas:
- Relevamiento de elementos disponibles por la fuerza policial local (materiales y humanos) y reclamo de provisión -ante la autoridad que corresponda- "de lo que haga falta".
- Celebración de reuniones con jueces y fiscales para que se fijen "pautas técnicas referidas a cómo se soluciona, por ejemplo, el caso del traslado de detenidos en patrulleros que, a raíz de ello, deben dejar de cumplir diagramas de vigilancia".
- Análisis, con legisladores, de las leyes represivas vigentes, sugiriendo las modificaciones "que se consideren imprescindibles".
En diálogo con el comisario Miguel Angel Brennan, titular de la seccional 1a. de Adrogué, éste señaló a La Nación que los delitos más comunes que se registran hoy en la zona son los robos de automotores, de los cuales los peores "obviamente son aquellos en los que está presente el propietario, porque por lo general es atacado por dos o más individuos, siempre armados, y que no escatiman el uso de la violencia".
Consignó que la dependencia cuenta con 3 patrulleros propios y otros 6 solventados por el Ministerio de Justicia y por la recaudación municipal, y tiene a su cargo además una dotación total de 100 hombres, "que no dan abasto para atender eficazmente toda la jurisdicción".
De todas maneras, Brennan puntualizó que los operativos de interceptación y control de vehículos permitieron en agosto último disminuir a casi la mitad el promedio de 90 episodios delictivos que entre 1996 y 1997 fue el registro mensual en Adrogué y Mármol.
Entre los presentes se hallaban alumnos de la Escuela Técnica Nº 1 Martín Miguel de Güemes, ex compañeros del infortunado Eric Rojas Collingwood.
Marcela Lavalle (18) portaba una pancarta que reclamaba el esclarecimiento del crimen, ocurrido el 5 de diciembre de 1997, en un intento de robo de la moto que manejaba el joven. "Aquí se traspasó ya la frontera del peligro", sentenció Marcela, recordando ese y otros sucesos de similar gravedad.
Por eso, ayer se exhortó nuevamente a mantener "sin aflojar" la solidaridad vecinal. Un recordatorio que en la plaza de Adrogué se oye el primer domingo de cada mes, desde hace un año, porque es la actitud a la que una comunidad angustiada ha decidido apostar, como último recurso y, quizás, el más confiable.




