
La "Luna roja" cautivó a miles de porteños y se vio en toda América
Gracias al cielo diáfano, el fenómeno celeste pudo verse en todo su esplendor; una multitud lo siguió en el Planetario
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Gracias a un cielo completamente despejado, ayer se pudo ver con puntualidad, desde las tres de la madrugada, el primer eclipse de la tétrada de "lunas sangrantes" , como se llama a los encuentros astronómicos que se sucederán cada seis meses entre este año y el próximo.
A partir de las 4.45, miles de porteños que se habían quedado despiertos para la ocasión o que se pusieron el despertador -algunos de los cuales soportaron el fresco del amanecer en el parque que rodea al Planetario de la Ciudad de Buenos Aires, donde se organizaron observaciones, hubo música y pantalla gigante- se sorprendieron al observar a nuestro satélite natural teñido de una tonalidad entre roja y anaranjada.
El eclipse total de Luna pudo ser observado en todo el país y en gran parte de América sin necesidad de telescopios.
Según dijo a Télam Lucía Sendón, directora del Planetario Galileo Galilei, los eclipses "se producen cuando la Luna se introduce parcial o totalmente en el cono de sombra que nuestro planeta proyecta hacia el espacio, en sentido opuesto al Sol".
Aunque esta coincidencia no es extraña, su repetición cuatro veces durante dos años es poco frecuente. La última ocasión en que se produjo fue el 10 de diciembre de 2011, pero antes del siglo XX, hubo un período de 300 años en el que no hubo lunas rojas, afirmó el experto en eclipses de la NASA Fred Espenak.
Sendón explicó además que "todos los años se producen eclipses, pero no siempre se pueden ver desde un mismo lugar de la Tierra, y hay veces en que la Luna no penetra totalmente en el cono de sombra que proyecta la Tierra y sólo desaparece una parte".
En esta ocasión, la Luna fue eclipsada por la sombra de la Tierra durante aproximadamente cinco horas y media. La fase total del eclipse duró sólo 78 minutos.
El color de la Luna dependió principalmente de la cantidad de ceniza volcánica y otros aerosoles que flotan en la atmósfera, según dijo SpaceWeather.com.
Ya desde los días previos, la ansiedad por asistir a este fenómeno celeste fue creciendo, y anoche, en las zonas con cielos cubiertos por nubes u otros factores que impidieron la visibilidad, muchos descargaron su enojo en las redes sociales.
Además de ser visible desde todo el continente americano, el eclipse también pudo observarse en Australia y Nueva Zelanda.
Aunque se temió que quedara inactivo por congelamiento, la NASA confirmó que su explorador espacial Ladee, que está orbitando la Luna, sobrevivió.
El siguiente grupo de cuatro eclipses lunares totales no ocurrirá sino hasta 2032 y 2033.




