
La matriarca de las orcas “gladis”, de 60 años, aparece con impactos de perdigones en la aleta
El Gobierno abre una investigación y contacta con Portugal, donde las primeras informaciones apuntan a que le dispararon
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MADRID.- El 10 de agosto un equipo de científicos avistó a Toñi, la matriarca de más edad de la población de orcas ibéricas y guardiana de una sabiduría de décadas que transmite a su grupo, nadando con dos compañeras por el Estrecho de Gibraltar. Hacía dos años que no se la veía por allí. Fue en ese momento cuando detectaron que presentaba unas marcas en la aleta dorsal compatibles con disparos de una escopeta de perdigones. Una vez analizados, no les queda ninguna duda de que recibió 10 impactos y que algunos continúan alojados en su aleta, por lo que existe el riesgo de que se pueda producir una infección. Toñi, también conocida como La Abuela, no es cualquier orca: tiene 60 años y es, además, la bisabuela, abuela y madre de las conocidas como gladis, los ejemplares que protagonizan desde mayo de 2022 polémicos encuentros con embarcaciones.
Ella misma se sumó a esos contactos con los barcos hace un año, sin que los científicos sepan por qué comenzó a hacerlo en ese momento. Las gladis se aproximan a los veleros e interactúan con los cascos y con los timones, lo que provocó que en algunos casos las embarcaciones hayan terminado hundiéndose. Un comportamiento que para los expertos implica más un juego que una intención de hacer daño, pero que generó un conflicto entre humanos y orcas que se suma a las tensiones ya existentes con los pescadores por la competencia por el atún. La población de orcas ibéricas está catalogada en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y como vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.
El Ministerio para la Transición Ecológica tuvo conocimiento de lo ocurrido este martes y abrió una investigación para esclarecer los hechos. Contactaron con las autoridades portuguesas, ya que las primeras informaciones apuntan a que los disparos podrían haberse producido en su territorio, aunque todavía no se pudo confirmar, indican fuentes del departamento.
“Siempre tuvo un sistema inmunitario fuerte y estuvo muy bien, así que confiamos en que pueda salir de esta a pesar de su edad”, explica Ignacio Peinó González, investigador que descubrió las lesiones de Toñi mientras navegaba en un barco de Turmares, empresa que, además de realizar avistamiento de cetáceos, desarrolla programas científicos. Toñi viaja con otras dos orcas, Pingu y Scarlet.

Cuando se las detectó, acababan de llegar desde Galicia tras recorrer la costa portuguesa, donde las habían avistado en Faro. En ese momento, Toñi no presentaba ninguna herida, por lo que los investigadores barajan la posibilidad de que los disparos se produjeran en algún punto entre Faro y el Estrecho de Gibraltar. Lo que sorprendió a Peinó y su equipo es que no viajara con todo su grupo de 18 ejemplares. En total, la población de orcas ibéricas, que está cayendo, es de unos 30 ejemplares, según el último conteo.
Janek Andre, presidente de la asociación We Whale/ Iberian Orca Guardians, vigila a Toñi desde que recibió la información de sus heridas. Estuvo con ella y dos compañeras entre dos y tres horas este martes y miércoles. “Estaban cazando y nadando y parecía que se encontraba bastante bien”, explica Andre. Conocen perfectamente a Toñi, que incluso se acerca a su embarcación cuando les ve, “porque son capaces de reconocerla”. “Toca el casco, pero siempre con delicadeza y eso es un síntoma de que está en buenas condiciones físicas”, describe Andre. Pero en esta ocasión, solo lo hizo una vez y no se quedó algún tiempo con ellos, lo que puede implicar que no esté en tan buenas condiciones.
“No se trata de animales anónimos, los conocemos individualmente, también a sus familias. Ver a La Abuela así es devastador”, lamenta Andre. Detrás de los disparos puede estar el conflicto entre orcas y embarcaciones, pero “independientemente de la opinión que pueda tener cada persona, disparar contra estos animales nunca puede ser una respuesta aceptable”, plantea el investigador. “Estas orcas necesitan protección, no represalias”, dice.
Otro problema es que los disparos puedan provocar una reacción en la orca. “Ella guarda en su cabeza la información de décadas, también de cuando mueren por culpa del hombre o les disparan... Y el resto va a imitar lo que ella haga”, explica Alberto López, biólogo marino y vocero del grupo Orca Atlántica, otra de las organizaciones que vigila a estos inteligentes mamíferos marinos. Las orcas llegan al sur detrás del atún rojo, que entra a miles en primavera y verano a desovar en el Mediterráneo. Su estratagema consiste en arrinconarlos en Conil, Barbate, Zahara y Tarifa, donde los atunes llenan también las almadrabas de los pescadores.
Los últimos datos ofrecidos por el Ministerio para la Transición Ecológica apuntan a que el número de interacciones entre barcos y orcas disminuyó en general durante el verano de 2025. En las costas del Cantábrico y Galicia se experimentó un ligero aumento, mientras que en Cádiz y el Estrecho de Gibraltar siguen a la baja. El ministerio recomienda evitar la navegación en zonas de alto riesgo y planificar las rutas lo más próximas a la costa siempre que sea posible.
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