La movida se muda a Madero Este
Es incipiente la instalación de locales gastronómicos que atraen a jóvenes, artistas y empresarios
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Está apenas a cinco minutos del microcentro porteño, si uno va caminando. Sin embargo, al cruzar al otro lado del espejo de agua, todo cambia. El ruido de los motores se disipa notablemente. Los espacios verdes se ven realmente verdes. Y una decena de cuerpos esculturales bronceándose en la cubierta de los yates hace pensar en otra ciudad. "Ciudad Madero" insisten en llamarla quienes viven o trabajan sobre la cara Este del barrio número 47 del mapa porteño.
Es que Puerto Madero Este ya cobró vida propia. Frente al dique 3 se formó un nuevo circuito gastronómico que nada tiene que envidiarle a Las Cañitas, a Palermo Hollywood; ni siquiera a su hermano mellizo, el tradicional Puerto Madero, de quien lo separa un canal de agua y lo unen cinco puentes.
El espejo de agua que los divide refleja las dos caras de Puerto Madero: hacia el Oeste, en los docks industriales de carga del puerto viejo, el desarrollo casi colmó su expansión.
Hacia el Este, el crecimiento es incipiente, pero constante. Más de 30 empresas de primera línea ya se establecieron allí. Entre ellas América Lodging, AT&T, Ericsson, MasterCard, Nextel, Patagon, P.Com Holding y Repsol YPF, entre otras.
La movida nocturna también comenzó. Sobre la peatonal Olga Cossenttini se instalaron restaurantes, bares y boliches. La mayoría llegó atraída por la promesa de la inminente inauguración del puente peatonal diseñado por el arquitecto catalán Santiago de Calatrava.
El tramo central ya está instalado sobre el Río de la Plata, en la Corporación Antiguo Puerto Madero aseguran que la inauguración del puente será "antes de Navidad".
El Faro, el restaurante del Hotel Hilton, es la primera opción del recorrido. Desde su inauguración organizó diversos festivales gastronómicos regionales con chefs de la cadena hotelera. El más reciente concluyó el domingo, con platos amazónicos, acompañados por danzas típicas y servidos por garotos .
De los restaurantes que apostaron su suerte al nuevo paseo, Pizza Cero fue el primero en dar el salto hasta el otro lado y desde sus mesas con vista al río suele oírse una rara mezcla de idiomas y acentos.
El segundo local que ancló es Asia de Cuba, el 10 de diciembre último. "No es una disco, es un pre dance -aclara Marcelo Mazzini, su manager-. Lo definiría como un restó muy exclusivo, donde el sushi es espectacular y donde se puede bailar."
De noche, la decoración minimalista del local se destaca por la iluminación sugestiva y al mediodía, al igual que los demás, ofrece su menú ejecutivo por 12 pesos y gran parte de los 300 cubiertos se ocupa con empresarios que hacen un parate.
Varios porteños de por medio -así se llama de este lado del canal a los módulos equivalentes a los docks de Puerto Madero Oeste- se encuentra Il Gran Caruso, con mucho de la cantina que hace 25 años Alfredo Scriminaci abrió en el barrio de Almagro: cortinas en las ventanas, jamones colgando sobre la barra, vinos decorando las columnas. Pero además tiene el sello de lo nuevo: cada domingo, un tenor canta sobre el malecón acompañado por un cuarteto de cuerdas.
"Tuvimos que aggiornarnos ", cuenta Romina Sucari, representante del local que hace pocos meses cerró definitivamente sus puertas en el Paseo del Pilar, en la Recoleta.
"Sabíamos que lo difícil era que la gente cruzara a esta orilla. Pero estamos trabajando a full . Viernes y sábados conviene hacer reservas.Y los mediodías se llena de empresarios, políticos y personajes de la farándula que buscan un ambiente tranquilo", aseguró Sucari.
Mirtha Legrand y Diego Maradona figuran entre los visitantes ilustres. "Aunque Diego pide la comida y se va a comer al Hilton, porque prefiere evitar a los cholulos", confiesa.
El gran crecimiento, dice, todavía no llegó. "¿Qué esperamos? ¡Que explote! En unos meses la zona no va a dar abasto".
El último local del paseo es Delicity. Claudio Pierri abrió las puertas de su franquicia en marzo último. "Y desde entonces no paramos de trabajar". El plato fuerte: los almuerzos.
La gran deuda del barrio es el acceso. Los colectivos terminan su recorrido antes de entrar en Puerto Madero y la distancia entre los puentes dificulta la conectividad. Si bien algunos aseguran que esto conserva la exclusividad de la "Ciudad Madero", los dueños de los locales esperan con ansias el día en que cruzar sobre el canal a pie desde la Casa Rosada deje de ser un sueño.
Sin ene
- La calle Olga Cossenttini es peatonal y exhibe diversas esculturas ganadoras en el concurso ArteBA. Todas las calles del barrio evocan a mujeres ilustres, como la de esta docente nacida en 1898, a la que ver su nombre bautizando una calle de Puerto Madero no le daría demasiado placer. Porque por un error de ortografía, los diputados porteños que aprobaron el proyecto escribieron “Cossenttini” en lugar de Cossettini, sin ene.
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