
"La pared se me vino encima"
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MENDOZA.- "No hubo ningún ruido previo. Sentí un golpe fuerte y la pared se me vino encima. Sólo atiné a cubrirme la cara y ponerme a la defensiva". El guardaparque Mauricio Pellegrina recuerda así los minutos de pánico vividos anteanoche en el refugio que fue devastado por la avalancha de nieve.
En diálogo con LA NACION, afirmó: "Fuimos bastante afortunados porque la casa quedó desintegrada". Pellegrina recuerda que eran las 22.30 de anteayer cuando la embestida del alud dejó a todos aturdidos en medio de la oscuridad. En un instante, el cálido ambiente del living fue desplazado por los casi 10 grados bajo cero de la helada noche. Nadie podía descifrar lo que había sucedido.
Este andinista de 33 años, con siete años de experiencia como guardaparque y dos conquistas de la cumbre del Aconcagua, recordó que, en el ambiente, había mucho olor a gas. "Nos dio miedo encender la luz por el riesgo de una explosión", dijo.
Cuando cayó la avalancha, Pellegrina, como algunos de sus compañeros, estaba vestido apenas con una remera. Todos continuaron así en la intemperie hasta que los encontraron los rescatistas. Por azar, recuperaron una frazada vieja que sirve de relleno de una bolsa con la que practican boxeo y resultó de gran utilidad para calentar a la médica Letelier, mojada y con un cuadro de hipotermia.




