
La UBA brinda un servicio odontológico móvil y gratuito
Los chicos del hogar que el padre Grassi mantiene en Colegiales no precisaron ayer ir al dentista para saber si tienen caries o si necesitan un tratamiento bucal.
Una camioneta convertida en consultorio odontológico móvil se hizo presente en ese hogar que alberga a 37 niños y adolescentes, en lo que fue una sede de la ex empresa eléctrica Segba, cedida por 100 años a la Fundación Felices los Niños.
Y cada uno fue revisado, para hacerle un diagnóstico, por dos profesionales de primer nivel: el matrimonio constituido por los doctores Alfredo y Virginia Prellasco, de la cátedra de Odontología Integral para Niños de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
El servicio móvil fue donado a la Facultad de Odontología de esa casa de estudios por la firma de medicina prepaga Qualitas, que preside Enrique Braun. La misma empresa se hace cargo del chofer, de la nafta y del mantenimiento de la unidad.
La facultad destinará ese servicio a atender gratis requerimientos de escuelas de zonas necesitadas.
La camioneta cuenta con rayos X, luz halógena y otros adelantos.
Ayer era un día especial para los chicos del hogar San José. Era la fiesta de su patrono, el esposo de la Virgen María, y además cumplía 13 años Juan Ramón, un chico de pelo largo que luce orgulloso un escudito de Boca. Otro chico, Jonathan Mossa, se acercó al cronista para informarle que él también cumpliría años (10), el 29 de marzo.
Había manteles blancos sobre las mesas de fórmica que había regalado Ricardo Dell´Orto, un empresario, accionista de Coca-Cola, que el domingo último se acercó a ver qué era la fundación, llevó bebidas y compartió la comida con los chicos. Varias voluntarias los servían con cariño. El menú era bueno: carne con ensalada rusa.
De la calle a un hogar
El ambiente era cordial. Juan Varela, de 13 años, explicó: "A la mañana vamos a la escuela. A la tarde estudiamos una hora y media, tenemos cancha de fútbol y lugar para andar en bici". Aclaró que quiere ser o bombero o gendarme.
Junto a una imagen de la Virgen, un cartel alienta a los chicos: "Voy a estudiar para tener un oficio, para ser alguien y ayudar a los chicos de la calle". Ese fue el origen de muchos de los internos, que ahora tienen una casa, un ambiente familiar. Otro chico, Cristián Roberts, de 13, alentaba a otro más pequeño, Luis, de 11, a ir a la revisión, que no le iba a pasar nada.
La doctora Prellasco concluyó: "Hay bocas sanas, hay caries y hay chicos que requieren extracciones". La semana próxima, el móvil volverá al hogar del sacerdote Grassi, "el padre de los sin padre", para iniciar los tratamientos. La vicedecana de la facultad, Beatriz Maresca, no ocultaba ayer su alegría.
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