
La Unesco premia lugares de la Argentina
El parque Talampaya, el Valle de la Luna y un circuito jesuítico en Córdoba serán declarados Patrimonio de la Humanidad
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El circuito turístico de las estancias jesuíticas en Córdoba, el parque nacional Talampaya, de La Rioja, y el Valle de la Luna, una belleza natural levantada en San Juan, serán declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco antes de fin de año.
Así se supo ayer en París, luego de los dictámenes favorables aprobados "sin objeciones" por el Buró Técnico de ese organismo internacional, que dio el visto bueno para declarar Patrimonio Cultural al circuito de cinco estancias y edificios jesuíticos situados en Córdoba y en distintas localidades cercanas a la capital de la provincia. También se despejó el camino para convertir en Patrimonio Natural de la Humanidad el parque nacional Talampaya y el parque natural provincial y reserva nacional Ischigualasto.
Los técnicos del organismo internacional evaluaron desde el lunes último más de 60 propuestas enviadas desde distintos países.
Consultado por La Nación , el director nacional de Patrimonio, Museos y Arte, de la Secretaría de Cultura de la Nación, Kazutaka Ishikawa, anticipó que "de acuerdo con los antecedentes y la tradición, luego de los exámenes técnicos aprobados, todo indica que en la asamblea ordinaria de la Unesco, prevista para la última semana de noviembre, en Australia, se concretará oficialmente la aprobación".
También se había postulado para ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad la ciudad de La Plata, pero sus autoridades solicitaron a la Unesco posponer la nominación hasta que se profundicen los estudios que permitan reforzar la candidatura de esa ciudad.
Gestiones oficiales
La presencia en París del subsecretario de Cultura de la Nación, Hugo Storero, que asistió acompañado por una delegación de Córdoba y otra de la ciudad de La Plata, sirvió para reafirmar las gestiones de la Argentina en favor de la consagración de estos lugares como monumentos culturales y naturales de la humanidad.
El director de la Agencia Córdoba Cultura, Pablo Canedo, se mostró reconfortado con la decisión del organismo. En diálogo con la Radio LV 3 de esa provincia, desde la capital francesa, dijo: "Vinimos a buscar un 10 y nos llevamos un 10. El Buró Técnico de la Unesco dio su conformidad para que en noviembre el camino de las estancias sea nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad".
El dictamen de los peritos técnicos de la Unesco es un paso trascendente en el largo proceso que inició la comisión autora del proyecto, presidida por Noemí Lozada de Solla, quien hasta 1997 dirigió el Museo Virrey Liniers, de Alta Gracia, una de las estancias jesuíticas más conocidas por su belleza y su impecable estado de conservación.
Esa comisión trabajó silenciosamente durante tres años hasta armar un dossier de 14 kilos (el mismo que se analizó ayer en París), enriquecido con el aporte de muchas personas y organismos públicos y privados.
Las decisiones sobre estos bienes son adoptadas por recomendación del Consejo Internacional de Monumentos y Lugares de Interés Artístico o Histórico (Icomos), que oficia como consultor de la Unesco. El proceso consiste en evaluar si las presentaciones cuentan con los formalismos necesarios, y los expertos examinan los bienes nominados para verificar si la documentación científica es real y para determinar si el lugar reúne los requisitos de valor cultural.
El Valle de la Luna, en San Juan, "es un parque triásico con características paleontológicas y arqueológicas únicas", dijo Juliana Burton, coordinadora técnica de la Comisión Nacional de Cooperación con la Unesco. Los parques de Ischigualasto, en San Juan, y Talampaya, en La Rioja, funcionan como un "solo bloque geográfico".
Sus candidaturas fueron presentadas al Buró del Comité de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco por la Secretaría de Turismo de la Nación. Su importancia radica en los restos fósiles encontrados allí, que permitieron reconstruir el período geológico triásico, único caso en el mundo, explicó María Cibeira, de la Secretaría de Turismo de la Nación.
Los parques fueron presentados como bienes mixtos, vale decir, naturales y culturales, pero fueron incorporados como bien natural.
Por otro lado, las estancias jesuíticas en Córdoba fueron incorporadas como bien cultural, a propuesta de la Secretaría de Cultura de la Nación.
Se trata de un circuito que comprende el Tajamar, las acequias contiguas y las ruinas del molino, en Alta Gracia, así como la estancia Santa Catalina, a 12 kilómetros de Ascochinga. También incluye las ruinas de las acequias y el molino de La Candelaria, en Cruz del Eje, la estancia de Jesús María, cuya construcción data de 1760.
Está comprendida, además, la manzana jesuítica de la ciudad de Córdoba, integrada por la iglesia de la Compañía de Jesús, el Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba y el histórico Colegio Nacional de Monserrat.
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