Las 4x4 recorren con libertad algunos balnearios de Pinamar
Son las camionetas que los propietarios porteños esconden debido a la inseguridad
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PINAMAR.- "Nosotros vivimos en La Plata. Por miedo a los robos y a los secuestros tuvimos que guardar la camioneta en el garaje y dejamos de usarla. Acá, entre los médanos, es el único lugar donde podemos usar nuestra 4x4 con tranquilidad."
Lo dicen Elsa y Raúl Baum, propietarios de un Jeep Grand Cherokee que integra el grupo de vehículos todoterreno estacionados frente al mar, uno al lado de otro, a lo largo de 4 kilómetros de playa, desde el parador Sport Beach hacia el Norte.
Cerca de ellos, Santiago y Paula, un matrimonio de San Isidro, bajaban de su Toyota Land Cruiser las conservadoras con agua mineral y ensaladas. "A mí me quisieron asaltar dos veces; una, cuando estaba por entrar en mi casa y quisieron llevarse la camioneta. Casi me matan. Intenté venderla, pero perdía plata. Compré un Renault 9, un coche más común y no tan llamativo y guardé la Toyota. Sólo la saco del garaje para salir de vacaciones. En la ciudad no la uso más", dijo Santiago.
Ambos testimonios parecen marcar una tendencia de este verano en Pinamar. "En esta playa, la única autorizada para bajar con 4x4 y para los deportes náuticos no convencionales, se junta mucha gente de otros puntos del país donde la ola de inseguridad no castigó tanto, y algunos que antes iban a Punta del Este. La gente se instala a partir de las 9 y los fines de semana puede formarse una fila de 8 kilómetros de 4x4 una al lado de la otra junto al mar", dijo Marina Romano, propietaria del parador Sport Beach.
Pinamar no sólo fue invadida por vehículos todoterreno; también hay muchos automóviles de lujo. Al caer la tarde y a la noche es común ver BMW, Mercedes-Benz, Chrysler Neon y Stratus, Honda y Alfa Romeo en los embotellamientos de la rotonda de Bunge y avenida del Libertador.
Semejante cantidad y variedad de rodados tiene una razón de ser. Según un estudio de la Secretaría de Turismo de Pinamar, el 86% de los turistas llega aquí a bordo de sus autos particulares, mientras que el 10% lo hace en ómnibus, el 3% en tren y el 1%, en avión.
Familias y trasnochadores
La playa se convirtió en dominio exclusivo de las familias con hijos de hasta 16 años, que se instalan desde temprano para aprovechar el mar y los servicios que ofrecen los balnearios para captar clientes. En Cocodrilo, por ejemplo, se organizan campeonatos de papi fútbol, se proyectan estrenos de video en una pantalla gigante, y contrataron a Los Pericos y a Memphis la Blusera, para este viernes y el siguiente.
La mayoría ofrece clases de gimnasia; los paradores Puerto Banus y Mama Concert, auspiciado por Cheeky, la conocida marca de ropa para niños, instalaron dos guarderías para niños. Por la tarde, en la playa se concentra la mayor cantidad de gente. Se suman los adolescentes mayores de 16, levantados después del mediodía, luego de bailar hasta el amanecer en las discos Ku o Ambient. Son los que a las 6 forman largas caravanas a lo largo de la avenida Bunge y hacen dedo para que los lleven.
Los mayores también encontraron su lugar. Por la noche, en el balneario CR funciona el restaurante Gitana, de los mismos dueños de Buenos Aires News, con show flamenco a cargo del grupo Los Tarantos y un menú de tapas y comida típica española.
Desde Shaw hasta la avenida del Mar, la avenida Bunge parece una gran agencia de autos, donde las marcas más importantes instalaron stands y exhiben los últimos modelos. Antes de cenar, sentarse en un Mercedes-Benz CLK, de 78.000 dólares, o probar el último Renault Laguna, de 38.000 dólares, se convirtió en un paseo que comparten padres de familia con los hijos varones. Una postal de la actual Pinamar.




