
Las modelos con look de anoréxicas triunfan hoy
Psicólogos, psicoanalistas y diseñadores dan sus opiniones
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"¡Mirá! Esa chica tiene 14 años y es superflaca y altísima. Aquélla, también, y ésa... Todas son diosas", le decía asombrada a su madre una adolescente con uniforme escolar que miraba el desfile de Benito Fernández. El comentario no pasó inadvertido, y su madre le explicó que ésas eran mujeres naturalmente flacas y que se las busca así para lucir en desfiles. "Vos estás bien así", enfatizó.
Esta escena podría trasladarse a cualquier desfile de esta temporada primavera-verano, en la que modelos flaquísimas, con piernas y brazos extremadamente delgados despertaron la admiración de las jóvenes y la preocupación de las mujeres maduras, madres en primer lugar.
"La estética se centra en modelos muy lavadas, aniñadas y románticas -confiesa la productora de moda Josefina Laurent-. No somos del todo conscientes de que algunas adolescentes quieren emularlas y terminan con bulimia o anorexia." Pero ¿incide realmente este fenómeno en el aumento de esas enfermedades, o es un prejuicio ligado al mundo de la moda?
"En una sociedad en crisis, las modelos se convierten en ejemplo y son vistas como sinónimo de aceptación, algo muy peligroso", asegura la doctora Mabel Bello, jefa de psiquiatría del hospital de gastroenterología Dr. Udaondo y fundadora de la Asociación de Lucha contra Bulimia y Anorexia (Aluba).
Triste ranking
Unido a factores genéticos, culturales, psicológicos, y a la fuerte presión social, esto coloca a la Argentina en un ranking poco alentador: "Somos el segundo país, después de Japón, que registra más casos de trastornos alimentarios", revela la especialista.
Según estadísticas de Aluba, en estos últimos dos años aumentó un 10% el número de casos y se redujo la edad de comienzo debajo de los 14 años. "Antes teníamos dos consultas de chicas de 8 a 10 años cada semestre; ahora hay todos los meses. También existen casos en niños de 3 y 4 años", dice Bello.
Estas cifras, según Cecilia Antún, licenciada en nutrición e integrante de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas, se registran en otros estudios. "El programa de red intrahospitalaria de trastorno de la alimentación, que agrupa a once hospitales municipales, revela que hay un aumento de casos en edades más tempranas. Sin lugar a dudas, las modelos de belleza más delgada influyen en la población más vulnerable."
Para Irene Fridman, psicóloga, encargada de difusión del Foro de Psicoanálisis y Género, la imagen de estas modelos influye en la expansión del problema: transmite un mensaje peligroso. "Son mujeres inalcanzables que ofrecen un control de los deseos y de la ingesta, y representan el ideal del narcisismo: son amadas y tienen ventajas por estar ahí. La otra cara de este mundo sería la modelo inglesa Kate Moss, con sus problemas de adicción". Moss acaba de perder una serie de contratos millonarios por haberse divulgado que es presuntamente afecta a tomar drogas.
Pero no todos concuerdan con estos puntos de vista. La psicoanalista Silvia Fendrik, autora del libro "El país de Nuncacomer", sostiene que el problema es más complejo: "Las determinaciones que conducen a una anorexia nerviosa exigen un arduo trabajo de escucha clínica, de investigación social, histórica y antropológica, que la fácil culpabilización a la moda -y a la predisposición genética- les ahorra a los supuestos especialistas".
Los diseñadores
Postura compartida por gran parte de los diseñadores, representantes de modelos y productoras. "Tengo varias amigas que no pertenecen a este medio y que tuvieron anorexia. Se trata de un problema estético, pero el fondo es otro: la falta de contención familiar, son chicas que se sienten perdidas o solas", dice Emiliano Mochoutti, de la agencia Hype Management, que tiene entre su staff modelos de 1,77 a 1,80, lánguidas. La más conocida: Romina Lanaro, que triunfa en Europa.
"Son chicas que hasta toman complejos vitamínicos para engordar", asegura Mochoutti. Afirmación que resulta engañosa para Fridman: "Ninguna come normalmente. El más claro ejemplo fue la modelo de los años 60, Twiggy, que cuando dejó de modelar comenzó a engordar".
Explican en el medio que estas modelos no hacen dietas y que se las busca delgadas para evitar que sufran trastornos de alimentación. "Una modelo anoréxica no sirve porque tendría ojeras; no tendría frescura", asegura Mochoutti.
Otro factor que influye es que puedan ingresar en un mercado internacional cada vez más exigente. "En Europa la prueba de ropa fue reemplazada por el casting de medidas -revela la productora de moda Florence Argüello-. Una modelo con más de 89 de caderas no desfila". La última semana de la moda en Nueva York fue un muestrario de este nuevo estereotipo. "Ya pasó la época de las pulposas como Naomi Campbell. Ahora las medidas ideales son 83-58-88, y más de 1,77 de altura", revela Sydney Scott, de la agencia Pink.
Razones para ser las preferidas no faltan. Los diseñadores franceses las quieren porque tienen cuerpos "prácticos" -supuestamente, todo les queda bien-; otros sostienen que la ropa les queda "graciosa"; para algunos son "perchas" que lucen de manera impecable los diseños.
Los diseñadores locales no quedan al margen. "Busco modelos que vendan mi ropa, que sean altas para que luzcan los vestidos de noche y que las mujeres vean la ropa estilizada", confiesa el diseñador Laurencio Adot.
Benito Fernández coincide con Adot: "Son el estilo de mujer que necesito para mi ropa; no promuevo ese patrón de belleza. De hecho, me encantan las formas".
Dejan en claro que no se consideran promotores de la bulimia y la anorexia. "Ni siquiera en el ambiente de las modelos -dice Argüello-. Para este último casting, muchas de ellas tenían panza, estaban flácidas y tenían celulitis."
La diseñadora Evangelina Bomparola destaca: "Buscamos una figura y actitud determinada, pero no significa que hagamos ropa para flacas. La responsabilidad es de la educación que la adolescente recibe". Adot agrega: "Las jóvenes no tienen que tomar como ejemplo de vida a las modelos, que son únicas. Tienen que ser ellas mismas con lo que Dios les dio, buscar su estilo como Jennifer López, que con sus caderas rompió el molde de belleza".
Sin duda, un tema que despierta controversias en esta compleja lógica de la anorexia nerviosa y que Silvia Fendrik sintetiza muy bien en una frase de su libro: "No es no comer para estar flaca, sino estar flaca para nunca comer".
Reflexiones
Mabel Bello
Psiquiatra
"En una sociedad en crisis las modelos se convierten en ejemplo y son vistas como sinónimo de aceptación, algo muy peligroso. Somos el segundo país con más casos de trastornos alimentarios"
Silvia Fendrik
Psicoanalista y escritora
"Las determinaciones que conducen a una anorexia nerviosa exigen un arduo trabajo de escucha clínica, que la fácil culpabilización a la moda ahorra a los supuestos especialistas"
Josefina Laurent
Productora de moda
"La estética se centra en modelos muy lavadas, aniñadas y románticas. No somos del todo conscientes de que algunas adolescentes quieren emularlas y terminan con bulimia o anorexia"



