
Las raves, el eje de la polémica
En Creamfields 2006 se incautaron de 300 pastillas de éxtasis
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Aguantar muchas horas bailando sin parar, beber abundante agua mineral y consumir drogas sintéticas para aguantar: ése parece ser, según los expertos, el cóctel necesario para asistir a una fiesta electrónica (o raves , por su nombre en inglés).
La polémica surgió a principios de año, cuando el ministro de Salud bonaerense, Claudio Mate, les recomendó a los intendentes de la provincia de Buenos Aires que prohibieran las fiestas electrónicas porque, según advirtió, promueven el consumo de drogas químicas que producen efectos estimulantes. "En las fiestas electrónicas es casi indisoluble disfrutar de la combinación de la música, las luces y los efectos psicoactivos de las pastillas", dijo Mate por entonces.
Desde el Ministerio de Salud bonaerense dijeron a LA NACION que, si bien los empresarios que organizan este tipo de eventos no son los promotores de estas drogas, este tipo de fiestas son una plataforma de desembarco de las drogas sintéticas.
"Si bien no hay que generalizar, [las fiestas raves] están íntimamente ligadas a estas drogas, como la anfetamina y el éxtasis, sobre todo para resistir por la cantidad de tiempo que bailan sin descanso", señalaron las fuentes.
Con esta perspectiva coincidieron otros expertos consultados por LA NACION. "Es la única manera de aguantar tantas horas bailando sin parar", aseguró el presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, Claudio Izaguirre. Y agregó que estas fiestas son las principales promotoras del consumo de las llamadas drogas de diseño. "El mensaje subliminal está en «vení a pasarla bien que aquí podés bailar durante dos días seguidos sin que nadie te moleste»", destacó.
Un experto de la lucha contra el narcotráfico de la Policía Federal aseguró a LA NACION, por su parte, que este tipo de drogas se consumen en estas fiestas no sólo para mantener la resistencia durante tanto tiempo, sino que está destinada a su público, de clase alta o media alta, debido al alto precio de las drogas. Y destacó que éstas provienen, sobre todo, de Holanda.
En la última edición del festival Creamfields Buenos Aires, que se realizó el 11 del actual en la Costanera Sur, la Policía Federal detuvo a 30 personas por tenencia de estupefacientes, y se incautó de 300 pastillas de éxtasis, 50 dosis de LSD, 60 dosis de quetamina, varios envoltorios de cocaína, cigarrillos de marihuana y 19 frascos de droga poper. "Es el doble de la droga incautada en la misma fiesta del año pasado", aseguró el experto en drogas de la Federal.
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