Llegó una nueva tigresa a Temaikèn
Es anaranjada, pero tiene genes blancos; será la pareja de Sandokán, el tigre blanco
1 minuto de lectura'
Sale de su habitación para pasear en su nuevo jardín. Apenas está comenzando a adaptarse a tanto cambio y, algo tímida, cuando ve las cámaras, regresa hasta la puerta como para esconderse. Es que Malika, una tigresa anaranjada de genes blancos, está en la Argentina desde hace tan sólo cinco días. Es la nueva habitante del Bioparque Temaikèn, en Escobar.
Malika, que significa ´reina en árabe, tiene siete años. Vivía en México, en el parque Africam Safari, pero fue trasladada a Temaikèn para convertirse en la novia de Sandokán, el tigre blanco del parque. Aunque Malika es naranja, sus genes son blancos. Por eso, si se aparea con Sandokán, tiene grandes posibilidades de tener cachorros blancos.
Este animal está en vías de extinción y se calcula que en el mundo quedan poco más de 200 ejemplares, la mayoría en cautiverio. La condición genética de estos tigres elimina el pigmento en la piel normalmente naranja. Esto es a la vez un beneficio y una desventaja. Por un lado, les dificulta la posibilidad de camuflarse, con lo que en la vida silvestre quizá tengan menos posibilidades de cazar sin ser vistos por sus presas. Por otra parte, cuentan con la ventaja de ser generalmente más grandes que los tigres anaranjados.
Período de adaptación
Malika todavía no ha sido presentada a Sandokán. Por ahora, está en proceso de adaptación y en cuarentena por cuestiones de controles de sanidad. "Cada vez que traemos un animal, lo hacemos pasar por un proceso de condicionamiento operante", cuenta Gustavo Gachen, jefe de veterinarios de Temaikèn. "Se trata de ayudarlo a entrar en confianza con su nuevo hábitat", explica Gachen.
Por eso, desde que llegó, el último miércoles, todos los días se la deja salir por unas horas de los bretes (habitáculo donde duerme y se alimenta) al enorme espacio verde donde puede bañarse y jugar.
Ninguno de los animales tiene contacto directo con el personal de Temaikèn. Todo se realiza a través de las rejas; se va educando al animal para que permita que se le hagan los análisis sin tener que anestesiarlo ni ponerlo nervioso. "Esto se hace para seguridad tanto del personal como del animal", indica Eduardo Francisco, jefe de fauna del parque.
Malika viajó sin problemas y, según cuentan sus cuidadores, es en verdad una "reina", como indica su nombre. Se adapta rápido a su nueva casa y pronto podrá conocer a su novio, a quien por ahora sólo oye rugir del otro lado de la pared.
La tigresa se suma a los cuatro chitas que llegaron el verano pasado. Todos ellos son los protagonistas de estas vacaciones de invierno en el recorrido de "El camino de los felinos".
- 1
2Guardapolvos “térmicos” y visitas de pingüinos: así se estudia en la escuela más austral de la Argentina y del mundo
3El viaje de 6400 kilómetros de “Diana”, la tortuga boba rescatada en Ceuta que cruzó el Atlántico
4Menos aerosoles, más calor: la hipótesis científica detrás de la escalada del calentamiento global en la última década


