
Los bomberos venden dos cuarteles en Almirante Brown
La crisis toca a Claypole y Longchamps
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La crisis económica por la que atraviesa el país tocó, esta vez, a los Bomberos Voluntarios de Almirante Brown, la entidad bonaerense que ayer decidió poner en venta sus destacamentos de Claypole y de Longchamps y un terreno situado en Adrogué.
Las razones de esta medida fueron expuestas en un comunicado distribuido por la Asamblea de Socios de la institución a medios de prensa y entes públicos. En él se manifiesta que los ingresos genuinos de la institución no son suficientes para afrontar gastos fijos, el pago a personal rentado y el mantenimiento de unidades.
El secretario de la comisión directiva de los Bomberos Voluntarios del partido de Almirante Brown, Osvaldo Anoni, dijo: "Pagamos todo con lo que recaudamos de rifas anuales".
Y agregó que, ante los reclamos a las autoridades por mejoras en sus dotaciones, todavía no han recibido respuestas del gobierno de la provincia de Buenos Aires. Los bomberos del citado partido bonaerense cuentan con 16 unidades de rescate, 6 de ellas fuera de servicio desde el año último, y una dotación de 120 hombres.
El oficial Miguel Arechaga, encargado del cuartel central, habló al respecto:"La comuna de Almirante Brown nos gira unos 10.000 pesos por año, lo que representa alrededor de unos 800 por mes, cuando un cuartel gasta entre 7 y 9 mil pesos mensualmente".
Y agregó que con la venta de los inmuebles y el terreno piensan saldar las deudas impositivas, como también reparar las unidades que están fuera de servicio y comprar nuevos equipos para el personal, además de dos destacamentos más chicos.
Héroes anónimos
Mientras los jefes de bomberos luchan por conseguir una salida a la crisis, otros voluntarios se ponen en acción, porque saben que el fuego no entiende de dinero y sí de necesidades.
Adrián Aldao, de 28 años, es bombero voluntario en Claypole y su tarea diaria consiste en lograr repartir su tiempo y sus fuerzas entre el cuartel, la familia, su trabajo y sus estudios en Seguridad e Higiene Industrial. "Ser bombero es una vocación con la cual se nace", afirmó Aldao, antes de salir corriendo hacia la autobomba que lo llevó una vez más al peligro. "Sé que corro riesgos -contó Aldao-, pero es una parte de mi vida que nunca dejaré y espero que con el cierre del destacamento, no se afecten los servicios que brindamos a la gente."
Su historia se cruza con la del oficial Daniel Araujo, de 35 años, dueño de una empresa constructora, que diariamente socorre las emergencias de los vecinos de Longchamps.
"Mantengo a la familia con mi trabajo, pero esto es diferente, es saber que uno puede hacer algo por el otro, sin pedir nada a cambio", expresó.
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