Los chicos de 16, entre la falta de formación y el deseo de participar

Los eventuales votantes de los próximos comicios tienen materias de educación cívica en la secundaria, pero no hablan de política partidaria; muchos se inclinarán por la decisión de sus padres
Lucía Marroquín
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7 de septiembre de 2012  

"¿Yo no puedo estar de novio más de un mes y quieren que vaya a votar? -dice Félix, un alumno de cuarto año del Liceo Franco Argentino Jean Mermoz-. Tendríamos que poder votar cuando podamos tomar decisiones comprometidas."

A partir del tratamiento del proyecto de ley de voto juvenil en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, tanto Félix como unos 700.000 chicos de 16 años en todo el país son el centro del debate. ¿Tienen la formación y la madurez necesarias para votar?

Consultada por LA NACION, Ana Lía Kornblit, socióloga especializada en salud y adolescencia, explicó que si bien hay un adelantamiento de las etapas madurativas -los 8 de hoy funcionan como los 12 de antes-, en la adolescencia las personas "están probando diferentes alternativas".

La profesional afirmó: "Votar implica una decisión de compromiso, y para ello es necesaria cierta formación; la medida debería ser resultado de una necesidad social surgida de cambios culturales y no una medida proselitista".

En las escuelas argentinas, los debates en torno de la vida democrática quedan encuadrados en materias como Formación Ética y Ciudadana o Educación Cívica. Tanto los programas de la Nación como los de la ciudad de Buenos Aires incluyen ítems como "ciudadanía participativa" o "poder, Estado y participación política".

Hernán, alumno de cuarto año del Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, contó a LA NACION que Educación Cívica ha sido siempre un espacio para el debate.

"La idea es que tengamos una opinión propia -contó-; a mí me encantaría votar para expresar mi opinión, pero creo que todavía hay poco interés e información."

Martina, que concurre al Tower Bricks College en Del Viso, tiene 16 años y no cree estar preparada para votar: "No es una cosa cualquiera, es el futuro del país, yo no tengo ni idea, votaría al que voten mis papás".

Para Ramiro, que va a cuarto año del Liceo Franco Argentino Jean Mermoz, el tema es una cuestión de interés y prioridades: "Yo toco la batería; la música y el colegio son lo más importante para mí ahora".

La mayoría de los jóvenes consultados recordó haber hablado en la escuela acerca de la posibilidad de votar, y aunque la política no figura entre los temas tratados en las clases de Educación Cívica, sí aparecen temas como la Constitución Nacional, teorías sobre el ejercicio del poder o la participación en el modelo de las Naciones Unidas.

Los que, como Belén, que estudia en el Colegio Latinoamérica de Derqui, o Nicolás, que va al Cardenal Newman, no se sienten preparados para votar reconocieron la necesidad de discutir sobre política partidaria, de conocer las diferentes propuestas y aprender a discernir qué les gusta de cada una.

"Los chicos de 16, en general, están todavía muy tomados por el interés individual -aseguró el especialista en educación Mauricio Ocampo, director del Colegio Piaget y profesor de Política y Ciudadanía en el Colegio San Juan el Precursor-, aunque en comunidades educativas o familias que promueven la participación juvenil hay un germen de apertura a lo ciudadano."

Lautaro, que cursa en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y quisiera poder votar, comentó: "Creo que la madurez depende de la formación en la escuela y en la familia de cada uno, no de la edad".

Felipe va a su mismo colegio pero no votaría: "Creo que los adultos tienen más experiencia para discernir y tienen ideas más claras porque vivieron más cosas. Nosotros sólo conocemos el modelo K".

Según Ocampo, existen en las escuelas de hoy "espacios para pensar lo ciudadano", y esos debates pueden darse más allá de las materias específicas sobre cívica o política.

"El estudiante tiene la posibilidad de hablar y el adulto está predispuesto a escuchar. A muchos chicos de 16 les falta aprender a expresarse y entender que plantear algo no necesariamente implica conseguir lo que se quiere", concluyó.

Del editor: por qué es importante.

Si la dirigencia política busca captar el voto de los adolescentes, es importante prepararlos y escuchar lo que tiene para decir.

La voz de los adolescentes

Qué dicen los protagonistas del proyecto de ley

Iván,

Escuela Carlos Pellegrini

  • "Antes la gente decía que se vayan todos, pero ahora los jóvenes quieren participar"
  • Facundo,

    Liceo Franco Argentino


  • "Si tuviera la posibilidad de votar lo haría, pero creo que todavía somos muy chicos"
  • Belén,

    Colegio Latinoamérica
  • "Hicimos una encuesta en la escuela y la mayoría cree que no estamos preparados"
  • ADEMÁS

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