Los ciclistas ahora vienen del Sur
Entre los usuarios de la línea del ferrocarril Roca crece la tendencia a unir las estaciones con sus casas en bicicleta
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Muchos vecinos del sur del conurbano están hartos de los embotellamientos, de tomar colectivos atestados y del tránsito caótico. También de pagar taxis o de viajar en remises. Pero ahora existe otra posibilidad: miles de personas utilizan la bicicleta para ir a trabajar al centro porteño. Sí, leyó bien. Y no se trata de súper deportistas ni de una misión imposible.
Desde hace dos años comenzó a funcionar, en algunas estaciones de trenes, un servicio práctico y cómodo: las guarderías de bicicletas.
Ezeiza, Luis Guillon, Monte Grande y Glew son algunas de las estaciones de la línea Roca que cuentan con la infraestructura adecuada para la instalación de estas particulares playas de estacionamiento.
"Antes, la gente dejaba la bici atada en algún poste o en los alambrados, se tomaba el tren y cuando volvía -muchas veces- no la encontraba", comentó Héctor Molina, encargado de la guardería de la terminal de Ezeiza.
Por este motivo, Molina presentó el proyecto a la empresa Metropolitano, concesionaria de las líneas suburbanas Roca, San Martín y Belgrano Sur, que a los pocos meses adoptó la idea.
"Es un servicio práctico y útil para el usuario -continuó Molina. Cuando comenzamos sólo teníamos tres o cuatro bicicletas. Ahora, ya nos conocen. Vienen, dejan la bici y suben al tren."
Sólo en la guardería de Ezeiza paran por día alrededor de 250 bicicletas y varias decenas de motos. La estadía cuesta 50 centavos y un peso, respectivamente.
La empresa ferroviaria pretende extender paulatinamente este servicio al resto de las estaciones.
"Según la demanda de los usuarios se irá incrementando la cantidad de guarderías", aseguró Federico Ovejero, vocero oficial de Metropolitano.
Abierto todo el día
En Ezeiza, la guardería funciona todos los días, las 24 horas. "A las 4 de la mañana comienza la jornada y el horario más fuerte es el de las 18, cuando la gente vuelve de trabajar ", dijo a La Nación el cuidador, mientras ordenaba por categorías las bicicletas.
Dos paradas antes, en Luis Guillon, el estacionamiento Lityfer funciona de lunes a viernes, las 24 horas, y los sábados, hasta las 20.
Dentro de un galpón verde y ante la vista de cinco perros curiosos, Manuel Antonio Calo acomoda dos mountain bike.
"La mayoría de la gente viene a las 3 de la mañana y se va hacia el centro. Les cuidamos las bicicletas como si fueran nuestras", relató orgulloso Calo.
Ricardo Bandín, de 44 años, hace changas, pedalea y vive en Llavallol. "Hoy fui a Ezeiza a buscar trabajo. Vengo a esta estación porque acá me brindan este servicio y así puede ahorrarme el colectivo", explicó.
Alejandro Lozada utiliza la guardería dos veces a la semana para ir a buscar a sus hijas al colegio: "No sólo me sale mucho más barato que un remise, sino que, además, aprovecho para hacer gimnasia".
"En todas las estaciones deberían instalar guarderías. A mí ya me robaron cuatro bicicletas. Con alguien que me la cuide, estoy mucho más tranquilo", expresó Juan Gabriel, que vive a 20 cuadras de la estación Luis Guillon.






