
Los estafadores que fabrican identidades por 1500 pesos
Confeccionan la documentación necesaria para acceder a un crédito bancario
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En la Argentina, con una inversión de sólo 1500 pesos, es posible pasar de mendigo a millonario.
Los autores de semejante alquimia son una serie de organizaciones delictivas conocidas, en la jerga bancaria, como "cuevas", según una investigación realizada por la Policía Federal y por los responsables de prevención de fraudes de dos bancos de primera línea de nuestro país.
Los integrantes de estas organizaciones delictivas, también conocidos en el ambiente policial como "carpeteros", ofrecen la confección de una carpeta con títulos de propiedad, escrituras, certificados de ingresos y de bienes, declaraciones juradas de impuestos a las ganancias y aportes jubilatorios, que permite a la persona que la presenta en un banco obtener un crédito hipotecario por 50.000 pesos.
Esta carpeta con documentos falsos, precisamente, se consigue por 1500 pesos.
Personas que trabajan en "negro", comerciantes, empresarios o industriales, o indocumentados con necesidad de obtener algún crédito -al que no podrían llegar por la vía normal debido a que figuran en alguno de los listados de morosos o incobrables-, son aquellos que buscan los servicios de estas fábricas de personalidades.
Los alcances del delito
A cambio de 150 pesos, estas organizaciones delictivas son capaces de fabricar una identidad nueva y prontuarios policiales y comerciales "limpios". Esto se logra mediante la confección de un documento nacional de identidad (DNI) falso.
"Este es uno de los secretos mejor guardados por los bancos. En un banco de primera línea y que otorga el 10% de los créditos del mercado, se prevé que por año se pierden entre ocho y diez millones de dólares por estafas de este tipo. Podríamos estimar que para el conjunto de los bancos del país, el monto del perjuicio puede llegar a casi 80 millones de pesos", aseguró a LA NACION un ejecutivo de uno de los bancos más importantes de nuestro país.
De acuerdo con un veterano investigador del Departamento de Defraudaciones y Estafas de la Policía Federal, la obtención de un DNI falso y limpio constituye el primer paso para cometer una estafa con éxito.
"Un documento apócrifo no puede ser utilizado para algo bueno. Sirve a otra persona en el momento de constituir una hipoteca, en fin, para muchas estafas. En la actualidad, para conseguirlo sólo hacen falta 150 pesos. Hasta hace cinco o seis años, un DNI falso se conseguía por no menos de 800 pesos", relató el detective.
"Garantías, certificaciones, avales abiertos, cheques consultables. 495167 ...": tal es la leyenda de uno de los avisos utilizados por estos "seudogestores" para captar clientes.
"¿Qué perfil de cliente desearía tener? ¿Cuál es el monto del préstamo que quiere sacar? ¿Cuánto quiere ganar?" Estas son algunas preguntas que formulan del otro lado de la línea cuando alguien llama al teléfono que aparece en el aviso.
De acuerdo con una investigación realizada por LA NACION, estos fabricantes de identidades no atienden a sus clientes en oficinas fijas. Generalmente acuerdan una cita en un bar y, antes del encuentro, estudian a la persona interesada para verificar que no se trata de un policía. Luego de cobrar un adelanto, los estafadores ponen en marcha el mecanismo.
"Cada integrante de la organización cumple un papel específico. Algunos se encargan de conseguir el DNI falso y la base de datos; otros se ocupan de obtener las escrituras y títulos de propiedad", explicó uno de los investigadores policiales.
"Con toda esa documentación falsa, los clientes acceden a tarjetas de crédito, caja de ahorro y cuenta corriente con un descubierto importante. Este último servicio es el preferido de algunos estafadores, ya que con las chequeras en sus manos compran todo tipo de mercaderías que nunca pagarán porque los documentos no tendrán fondos. Luego, la mercadería será reducida en el mercado negro."
El 8 de octubre último, la División Delitos Complejos de la Policía Federal desbarató una banda dedicada a este tipo de delitos. Según consta en la causa, la banda estaba integrada por nueve delincuentes. "Secuestramos impresoras, máquinas perforadoras para confeccionar planillas en blanco que entregan los colegios de escribanos para elaborar los títulos de propiedad", explicó un encargado de la investigación.
Tan grande era la banda que, antes de ser detenidos, los estafadores se dedicaban a reunir la información para lanzar a la calle y de golpe dos mil DNI falsificados.
Además, una mujer que integraba la organización se manejaba con dos identidades y estaba a punto de obtener una tercera.





