Los investigadores están descubriendo los vínculos del TDAH con estas otras afecciones de salud
Un creciente cuerpo de evidencia sugiere que las personas con TDAH pueden tener mayor riesgo de ansiedad, trastornos alimentarios, migrañas, covid prolongado y otros problemas
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WASHINGTON.- El trastorno por déficit de atención e hiperactividad, o TDAH, es una de las afecciones del neurodesarrollo más comunes en los Estados Unidos, que afecta a un estimado de 15,5 millones de adultos y aproximadamente 7 millones de niños.
Un creciente cuerpo de evidencia sugiere que las personas con TDAH pueden tener mayor riesgo de padecer otras afecciones de salud, incluyendo ansiedad, trastornos alimentarios, enfermedades autoinmunes, migrañas, covid prolongado y dolor pélvico crónico.
Por ejemplo, en un estudio publicado esta primavera en Scientific Reports, los investigadores analizaron a 958 adultos con dolor crónico resistente al tratamiento. Descubrieron que aquellos con dolor “extremadamente severo” —calificado de forma consistente con 9 o 10 en una escala de 10 puntos— tenían más probabilidades de presentar síntomas de TDAH que aquellos con dolor menos severo. En general, los síntomas de TDAH fueron aproximadamente dos veces más comunes en el grupo de estudio que en la población general.
Lo que no está claro, sin embargo, es si existe un vínculo biológico directo entre el TDAH y el dolor (o cualquier otra afección), o si años de estrés, agobio, patrones de sueño deficientes, dificultades sociales, síntomas de TDAH no tratados y efectos secundarios de los medicamentos para el TDAH son los verdaderos responsables.
Hablamos con expertos y profundizamos en la investigación para comprender más sobre las complejas conexiones.
El TDAH y el dolor
Como sugieren el nuevo estudio y otras investigaciones, los adultos con TDAH tienen más probabilidades de presentar dolor crónico y pueden experimentar una mayor intensidad del dolor en afecciones como migraña, fibromialgia y dolor lumbar crónico.
Karen Stewart, psicóloga clínica con sede en Huntsville, Alabama, quien se especializa en TDAH, dijo que la impulsividad y la rigidez cognitiva (dificultad para adaptarse a nuevos pensamientos o comportamientos), ambos rasgos comunes del TDAH, pueden ayudar a explicar esta conexión.
“Nuestras creencias sobre nuestro dolor y nuestras reacciones pueden amplificar o aliviar nuestro sufrimiento físico”, dijo Stewart. Por ejemplo, catastrofizar o saltar rápidamente a los peores escenarios, lo cual puede ser un aspecto de la impulsividad, y no ser capaz de sacarse de encima esos pensamientos, lo cual puede ser parte de la rigidez cognitiva, puede finalmente aumentar la percepción del dolor, señaló.
Las personas con TDAH que están experimentando dolor, en particular, a veces pueden verse consumidas por temores de que sus síntomas nunca mejoren, dijo Margo Pumar, psiquiatra que se especializa en TDAH y psiquiatría reproductiva en San Francisco. Esto puede conducir a un diálogo interno repetitivo del tipo: “No puedo permitir que esto siga pasando. No puedo vivir de esta manera. ¿Qué pasa si siempre tengo que vivir así?”.
Imaginar el peor escenario posible también puede amplificar la sensibilidad nerviosa, un fenómeno llamado sensibilización central, que según la investigación es más común en personas con TDAH. Esto ocurre cuando el sistema nervioso se vuelve hipersensible a las señales sensoriales, lo que puede magnificar la percepción de incomodidad y dolor.
La neuroinflamación —que es cuando los tejidos en el cerebro o la médula espinal se inflaman y es uno de los factores que desempeñan un papel en el TDAH— puede aumentar adicionalmente el riesgo de experimentar sensibilización central. (Generalmente se piensa que el TDAH es causado por una mezcla compleja de factores genéticos y ambientales).
Eugene Merzon, investigador de TDAH y profesional certificado en el diagnóstico de TDAH por el Ministerio de Salud de Israel, explicó que la neuroinflamación puede interrumpir cómo las neuronas en el cerebro se comunican y funcionan, lo que genera los síntomas característicos del TDAH, tales como la falta de atención y la disfunción ejecutiva.
Lo que causa la neuroinflamación no está claro, pero además de influir potencialmente en el desarrollo cerebral y aumentar el riesgo de trastornos como el TDAH, la investigación ha sugerido que “la inflamación continua puede sobreestimular el sistema nervioso, empeorando síntomas como el dolor, la fatiga y los problemas de memoria con el tiempo”, dijo Valentin Dragoi, profesor de neurociencia en el Houston Methodist Academic Institute.

El TDAH y el sistema inmunológico
El TDAH también parece coexistir con trastornos de la función inmunológica, tales como asma, alergias, eccema, artritis reumatoide, diabetes tipo 1 e hipotiroidismo, dijo Jeffrey Newcorn, director de la división de TDAH y trastornos del aprendizaje dentro del departamento de psiquiatría en Mount Sinai en Nueva York.
En uno de los estudios de Merzon, él y su equipo de investigadores descubrieron que tener un diagnóstico de TDAH estaba asociado con un mayor riesgo de infección por covid al principio de la pandemia, una enfermedad más grave y una mayor probabilidad de covid prolongado, lo que plantea interrogantes sobre cómo la neuroinflamación afecta al sistema inmunológico.
Otro estudio del que fue coautor encontró que los niños diagnosticados con TDAH tenían marcadores inflamatorios elevados, incluyendo recuentos más altos de eosinófilos (células inmunitarias involucradas en respuestas alérgicas e inflamatorias), desde el primer año de vida.
Los investigadores también han explorado estas conexiones en afecciones autoinmunes como el lupus. El lupus neuropsiquiátrico, un término general que describe los síntomas neurológicos y psiquiátricos que pueden ocurrir en personas con lupus eritematoso sistémico (LES), puede conducir a síntomas que reflejan la niebla mental relacionada con el TDAH.
Durante años, a muchos pacientes con lupus se les dijo que estos síntomas —tales como dificultad para concentrarse, pérdida de memoria a corto plazo, confundir palabras y dificultad para completar pensamientos— eran simplemente reacciones emocionales a la enfermedad crónica, dijo Meggan Mackay, investigadora financiada por la Lupus Research Alliance, reumatóloga y profesora en los Feinstein Institutes for Medical Research. Pero la creciente evidencia sugiere que la neuroinflamación podría estar en la raíz de estos síntomas.
Navegando el TDAH y otras afecciones
Las personas con TDAH también pueden tener más dificultades para manejar afecciones de salud complejas, dijo Newcorn, lo que podría resultar en síntomas peores o resultados más graves.
Eso es porque manejar una enfermedad crónica —recordar medicamentos, monitorear síntomas, asistir a citas y mantener horarios de sueño consistentes— requiere altos niveles de función ejecutiva, o el conjunto de habilidades mentales que ayudan a las personas a planificar, priorizar, administrar el tiempo y completar tareas. La disfunción ejecutiva es una manifestación clásica del TDAH.
La investigación sugiere que los medicamentos estimulantes utilizados para tratar el TDAH y múltiples tipos de antidepresivos también podrían ayudar a mejorar el dolor crónico y los trastornos del estado de ánimo que pueden ocurrir junto con el TDAH.
En última instancia, la ciencia que rodea al TDAH y la enfermedad crónica todavía está en desarrollo. “El cerebro humano es infinitamente complejo y difícil de entender y estudiar”, dijo Dragoi. Pero lo que los expertos sí enfatizaron es que es necesario dejar de ver al TDAH solo como una afección que afecta al cerebro.
“Es un solo cuerpo”, dijo Pumar. “No hay secretos. El cerebro sabe exactamente lo que está sucediendo en todas las partes del cuerpo”.
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