
Un empleado de un geriátrico agredió física y verbalmente a una mujer mayor y fue captado por las cámaras del lugar
Las autoridades de la residencia pusieron a disposición de la Justicia el material grabado
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MAR DEL PLATA.- Un empleado de un geriátrico, a cargo de la atención y cuidado de los internados, fue denunciado por maltratar y lesionar a una mujer mayor. Sus agresiones quedaron registradas por las cámaras de seguridad del lugar.
Al percatarse de las lastimaduras que presentaba la víctima, los responsables del establecimiento recurrieron a la fiscalía de turno. Las autoridades del hogar pusieron a disposición el material grabado.
La residencia geriátrica se llama David y está ubicada en la calle Rivadavia al 4015, en el barrio marplatense de San Juan. El agresor fue imputado por lesiones leves.

Las imágenes de las cámaras del establecimiento permiten ver cómo, mientras el empleado alimentaba a dos residentes a la vez, una de ellas se resiste a abrir la boca. Ante esta situación, el agresor la obliga a comer a la fuerza y le pega con una cuchara en los labios.
Cuando la mujer intenta defenderse con un brazo, el enfermero la zamarrea y la lleva con su silla de ruedas al dormitorio. En la cámara de seguridad de esa otra habitción, se ve como la mueve con violencia para acostarla mientras le repite: “Por qué no te morís de una vez, hija de puta”. “Morite” es la expresión que más le repite mientras la desviste, le quita las zapatillas y la acuesta en la cama.

Fotografías posteriores incorporadas a la investigación permiten ver que la mujer presentaba escoriaciones en el rostro, en torno a la boca, que fueron atribuidas al maltrato del empleado.
El empleado apuntado, según fuentes de la investigación, se llama Nicolás Cichero. Los responsables del lugar, de acuerdo con datos a los que pudo acceder LA NACION, se pusieron a disposición de la justicia para aportar la información y testimonios.
El caso se descubrió cuando la encargada de turno advirtió que la mujer se quejaba. Al escucharla, se acercó y advirtió sus lesiones. Fue entonces que el establecimiento recurrió a las cámaras de seguridad.
Según pudo saber LA NACION, un grupo de personas fue esta tarde hasta el domicilio del empleado acusado con intenciones de tomar justicia por mano propia. Se encontraron con su madre, quien les explicó que no tenía contacto con su hijo desde el día anterior.
Personal de Policía Científica se presentó en horas de la tarde en el establecimiento para completar el relevamiento de elementos de prueba que serán incorporados a la causa judicial en curso.
Al mismo tiempo, se revisaba la condición de funcionamiento de esta residencia geriátrica con sus correspondientes habilitaciones, que requieren una instancia municipal y otra de alcance provincial. No se descarta que, frente a eventuales incumplimientos que van más allá de este caso de agresión, se pueda aplicar algún tipo de inhabilitación o clausura.

