
Los ladrones practicaban tiro al blanco en un polígono clandestino
Lo descubrió la policía en Ituzaingó, en la entrada de una villa de emergencia.
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La policía descubrió ayer, en Ituzaingó, un improvisado polígono de tiro clandestino que era utilizado por un grupo de delincuentes, quienes para mejorar su puntería disparaban contra la silueta de un policía.
El predio para la práctica ilegal de tiro al blanco funcionaba en la esquina de Videla y Peredo, frente a la entrada de una villa de emergencia situada a 15 cuadras del acceso Oeste. "Allí, por la noche, se juntan todos los delincuentes de la zona para planear sus asaltos. El grupo está encabezado por un malviviente que salió hace dos meses de la cárcel de Olmos, luego de cumplir una condena por homicidio", expresó una calificada fuente de la comisaría de Ituzaingó.
"Esta esquina es muy visitada por malhechores de otras localidades del oeste del Gran Buenos Aires; vienen a buscar sus piernas (cómplices) para los asaltos. De acá salieron muchos de los perejiles que aparecieron muertos en los tiroteos, luego de cobrar 1000 pesos por asaltar un banco", explicó el veterano investigador.
En el portón de ingreso en el obrador de la Municipalidad de Ituzaingó, los delincuentes habían dibujado con pintura en aerosol la figura de un policía en la que sobresale su gorra.
A un costado, para que constara su odio contra los uniformados, pintaron una serpiente con un puñal, símbolo, en el lenguaje del hampa, de muerte a los policías.
En el otro costado, pintaron los cinco puntos del dado, que representa al policía que quedó sin salida y rodeado por cuatro delincuentes. Este símbolo generalmente aparece tatuado entre los dedos índice y pulgar de los convictos.
La realidad puso de manifiesto semejante odio: en lo que va del año, fueron asesinados 22 policías.
"Lo van a asaltar. No se confíe. Mire que los muchachos están armados", advirtió al cronista una vecina que pasaba frente al portón, que a raíz de recibir tantos disparos se convirtió en un colador.
Razón no le faltaba a la mujer. Cincuenta metros dentro de la villa, por la entrada de Videla, un grupo de cinco muchachos hizo ostentación de armas durante unos segundos, hasta que un patrullero de la comisaría de Ituzaingó llegó al lugar. Eran la 17.40 y anochecía.
Por la mañana, 200 efectivos de la policía departamental de Morón habían realizado un operativo ordenado por la Dirección de Seguridad del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense.
Durante el procedimiento fueron detenidos 31 malvivientes; entre ellos había 12 menores, con antecedentes y pedidos de captura.
"Acá se escuchan tiros a cualquier hora. Hoy -por ayer- porque pasó la policía, pero, de no ser así, desde las tres de la tarde hasta la madrugada se puede ver a los muchachos que disparan contra la policía. A ellos no les importan los chicos que vienen del colegio ni los dos abuelos que viven en el hogar de ancianos, situado a media cuadra del portón", dijo María, la vecina que advirtió a los cronistas de La Nación sobre la cercanía de los potenciales asaltantes.
Pero no todos los habitantes del barrio tuvieron la misma actitud.
A pesar de que el portón verde tenía una veintena de orificios de bala y que en la calle todavía quedaban vainas servidas, el propietario del almacén situado frente al improvisado polígono negó hasta el hartazgo que allí se reuniera un grupo de gente para practicar tiro al blanco.
"Yo me crié en este barrio y acá nunca pasó nada. De noche, jamás escuché nada; debe ser porque tengo el sueño muy pesado", concluyó el comerciante, mientras ponía cara de póquer.
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