
Los piojos, ese problema en la colonia y en el aula
En vacaciones o en la escuela, este insecto vuelve locos a los más pequeños que sufren heridas en el cuero cabelludo y hasta infecciones debido al rascado
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Ya sea por lo que resta del verano, donde los chicos interactúan en los clubes y colonias de vacaciones o bien porque en pocas semanas comienzan las clases en las escuelas y colegios, el tema de la pediculosis preocupa por ser ya considerada una enfermedad muy difícil para que los integrantes de una familia, especialmente para que los más pequeños no caigan en ella.
Según los expertos, los piojos son parásitos que viven todo el año sobre la cabeza de las personas y constituyen una verdadera epidemia mundial altamente contagiosa, de fácil propagación y la padecen principalmente niños entre los 4 y 12 años.
Además, según reconoce la Academia Americana de Pediatría de los Estados Unidos, ocho de cada diez chicos en edad escolar tienen pediculosis, un mal endémico que requiere de un control regular y minucioso por parte de los padres para evitar contagios e infecciones.
"En general los niños no se preocupan por la presencia de piojos, la frase más común que se escucha es ´todos tienen´. Sin embargo, en algunos ámbitos ocurre lo contrario y la presencia de piojos produce vergüenza por lo cual hay que aclarar que la pediculosis es una enfermedad y por lo tanto hay que curarla", explicó a La Nacion la doctora Claudia Vassena, bióloga investigadora del Centro de Investigaciones de Plagas e Insecticidas (Cipein), dependiente del Ministerio de Defensa de la Nación.
Según la experta, si bien la molesta picazón es el síntoma más conocido de la pediculosis, ésta no es su peor consecuencia. Si el problema de los piojos no es tratado adecuadamente, los chicos comienzan a rascarse desesperadamente la cabeza y se provocan microheridas en el cuero cabelludo, lugar donde pueden ingresar bacterias procedentes por ejemplo de la materia fecal del insecto, lo que provoca infecciones varias.
Ante el contagio, es fundamental actuar rápidamente y con el tratamiento adecuado y sin poner en riesgo la salud de los chicos. Las recomendaciones básicas de los profesionales de la salud son el uso habitual del peine fino, la higiene de ropa, sábanas y toallas; así como evitar compartir peines, gorras y toallas. Cuando ya se produjo el contagio lo más importante es actuar inmediatamente con diferentes tratamientos con pediculicidas y realizar por lo menos dos tratamientos continuados. Mientras más tiempo transcurra, los piojos quedan en la cabeza y se reproducen, aumentando su número y haciendo más difícil removerlos. Además, pasar el peine fino todos los días o día por medio no permite que se instalen liendres.
"El piojo no salta ni vuela y el contagio se da a través del contacto cabeza a cabeza, como el que tienen los chicos en algunos juegos o cuando comparten un mismo sillón o una cama", explicó a La Nacion la doctora Patricia Troielli, de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD).
"Este insecto no sobrevive más de 24 a 48 fuera de la cabeza, sólo los elementos que han estado en contacto con la cabeza de la persona las 24 a 48 previas al tratamiento deben ser limpiados", agregó la experta, que aclaró que las hembras colocan de tres a diez huevos por día y viven entre cuatro a cinco semanas.
Troielli explicó que los huevos del piojo, o sea las liendres, están firmemente pegadas al pelo por una sustancia cementante, en general a uno o dos milímetros del cuero cabelludo. Las liendres son incubadas por el calor del huésped. A los siete días aproximadamente nace una larva de esa liendre que pasa por tres estadios antes de transformarse en un adulto, esto le lleva nueve días. Los piojos pueden sobrevivir cuarenta y ocho horas fuera del cuero cabelludo y en condiciones muy favorables hasta cuatro días.
Así, según la experta, "los tratamientos pediculicidas (matan al piojo o los ovicidas que matan los huevos o liendres) deben repetirse a los siete días después de la primera aplicación para poder eliminar todas los piojos que pudieran nacer de las liendres viables que no se afectaron con el primer tratamiento".

El problema de la resistencia
"Frente al fenómeno de resistencia, incluso al uso pediculicidas con permetrina, muchos padres recurren a métodos alternativos que pueden ser perjudiciales para la salud, tales como el kerosene, raid o las pipetas para perros. Estos productos no se deben utilizar nunca en niños", explicó Vassena.
Ante el problema de la resistencia, la tendencia apunta a nuevas opciones de tratamientos que actúan de manera física, en forma rápida y eficaz, y no son neurotóxicos. En este sentido, el Cipein co-desarrolló junto al laboratorio Elea una nueva tecnología denominada Thermoplastic Action cuyo mecanismo de acción elimina a los piojos y liendres resistentes a la permetrina.
Este nuevo pediculicida (a diferencia de la permetrina que ataca el sistema nervioso del insecto) envuelve al piojo en una pátina o matriz siliconada y no lo deja respirar. "Al pelo no le hace nada, actúa como un baño de crema o gel, donde el insecto es envuelto en un film que lo paraliza, lo deshidrata y lo termina asfixiando", precisó Vassena, que puntualizó que además de disminuir el tiempo de acción del tratamiento a sólo minutos, posee agentes protectores con propiedades lubricantes y humectantes que actúan facilitando la remoción de liendres y el deslizamiento del peine fino.
Recomendaciones para prevenir y controlar el contagio
- Efectuar el tratamiento al menos una vez por semana
- Usar el pelo corto o recogido
- Lavarse la cabeza con la mayor frecuencia posible.
- Revisar diariamente el cabello y el cuero cabelludo
- En caso de contagio, dar aviso a los lugares de concurrencia habitual (escuela, jardines, oficinas) para controlar el foco.
Email: vingrassia@lanacion.com.ar | En Twitter: @vingrassia
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