
Los programas espías, un riesgo en Internet
Permiten conocer gustos y costumbres de los usuarios
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Cuando una persona enciende su computadora, una serie de programas auxiliares es puesta en marcha automáticamente. La mayoría son servicios necesarios para que el equipo funcione de manera normal. Pero alguno de esos programas podría ser un espía que se dedica a informar a terceros qué sitios Web visita el incauto usuario.
El software espía (o spyware) es uno de los principales flagelos nacidos de Internet. Su función, por lo menos en teoría, es enviar información estadística anónima de los gustos y preferencias de la persona que usa la computadora. Es como si cada producto que se compra en el supermercado tuviera una antena para transmitirle al fabricante cuántas veces por día tomamos café, hacemos la cama o salimos a dar una vuelta por el barrio.
Junto con la publicidad no solicitada (o spam) que inunda nuestras casillas de correo electrónico, el spyware es considerado una mala práctica. Sin embargo, al revés que los virus, el spyware no entra involuntariamente en el sistema.
Dicho de otra forma, estos programas espías requieren que el usuario coloque una nueva aplicación en su PC, sin saber que todo lo que haga en su computadora quedará registrado en un programa cuya existencia desconoce.
Usualmente, el mecanismo es así: se le ofrece a la persona un programa o un servicio Web que resulta muy atractivo y gratis.
Desde luego, la tentación es grande y en unos minutos el usuario está disfrutando de lo que cree es una perla. Pero habrá un sorpresa.
Lo que no sabe es que al instalar este software ingresó en el equipo otro programa, un spyware que rastreará sus pasos por la Red.
La letra chica
Los programas y módulos espías se cuentan por cientos, y cada día hay más. Spychecker, un conocido sitio antiespía, puede listar hasta cien nuevos spyware por día.
Algunos de los más difundidos se instalan con programas como Gator (para guardar contraseñas), Bonzi Buddy (un asistente para la PC), Hotbar (una barra de búsqueda para la Web) y el muy popular Kazaa (que se usa para compartir archivos).
Casi todos explican en sus páginas lo que harán una vez instalados en el equipo del usuario, pero lo hacen en el característico lenguaje críptico de la informática y, además, en la inmensa mayoría de los casos, sólo en inglés.
El botón para leer esta declaración no suele ser fácil de encontrar y, en total, se trata de la versión digital de la letra chica.
Estadísticas anónimas
Millones de personas caen en esta trampa y sus pasos por la Web son rastreados y enviados a organizaciones relacionadas con publicidad. Anónimas y multitudinarias, estas estadísticas parecen inocuas.
Pero, aparte de que el usuario siente ultrajado su derecho a la privacidad -cuando por fin se entera de lo que ocurre-, el mecanismo podría ser utilizado para tomar algo más que estadísticas anónimas de la PC.
De hecho, un programa espía malicioso podría leer nuestra dirección de mail y agregarnos a las listas de spam. Otros, llamados hijackers, son especialmente odiosos: colocan su sitio como página inicial del navegador Web, sin posibilidad de quitarlo por las vías normales.
Son los tres disparadores de la bronca de una persona que descubre que un programa lo ha estado espiando durante meses: el sentirse invadido, el miedo a que ese espía haya robado alguna cosa más que la lista de sitios que visitó y el temor a que se haya dañado su computadora.
Sin embargo, no hay que entrar en pánico. El spyware es relativamente inofensivo en términos absolutos; de otro modo sería considerado "malware", es decir, alguna clase de programa malicioso.
Teclados peligrosos
Sí existen virus capaces de leer todo lo que escribimos en el teclado y enviar subrepticiamente esta información (contraseñas, números de tarjeta de crédito, direcciones, teléfonos, secretos de Estado y fórmulas valuadas en centenares de millones de dólares) a terceros.
No es porque sí que los administradores de sistemas de las grandes empresas son particularmente estrictos respecto de lo que se instala en las computadoras de la compañía.
Los keyloggers que registran lo que escribimos en el teclado, así como los backdoors , que permiten el ingreso de un hacker en la computadora para que se lleve de ella lo que quiera no están, sin embargo, catalogados como spyware, aunque el parentesco es evidente.
Discadores, hijackers y otras delicias modernas están a medio camino entre el spyware inocuo y el virus maligno.
El 8 del actual, el suplemento Mi PC de LA NACION publicó una extensa nota sobre la forma de evitar y erradicar los programas espías de la computadora.
Información en:
www.vsantivirus.com/mr-spyware.htm
Programas antiespía:
CWShredder ( www.spywareinfo.com/~merijn/downloads.html )
WinPatrol ( www.winpatrol.com )
Spybot Search & Destroy ( www.safer-networking.org/index.phplang=es )
Ad-Aware ( www.lavasoftusa.com )
Bazooka Spyware Scanner ( www.kephyr.com/spywarescanner ) y Spyware Blaster ( www.javacoolsoftware.com/spywareblaster.html )





