Matan a un custodio en un asalto a Bagley
Se llevaron 150.000 pesos que llegaron en un blindado
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Disfrazados de empleados de limpieza, diez delincuentes armados con fusiles de guerra coparon ayer uno de los accesos a la fábrica de galletitas Bagley, en Barracas, y tras asesinar a un vigilador privado de 70 años, herir a un operario y a un policía se llevaron 150.000 dólares de un camión blindado. Cubrieron su retirada a balazos.
Los asaltantes ingresaron a las 7.30 por la entrada de la administración, situada en General Hornos 260, vestidos con el overol de una empresa que limpia la planta.
Los ladrones contaban con una detallada información de inteligencia, lo que hizo sospechar a la policía que existió un "entregador" que brindó la información necesaria para el robo.
Los detalles estaban planificados de tal manera que anteayer a la mañana, a la misma hora en que ocurrió el asalto, alguien llamó a la comisaría con jurisdicción en la zona para advertir sobre un robo en la planta.
La falsa alarma no era otra cosa que una última comprobación de tiempo para saber cuánto tardaría en llegar un patrullero a la fábrica.
Con tranquilidad, los ladrones lograron que un guardia franqueara la puerta al Volkswagen Gol Rojo en que se conducían. Una vez dentro redujeron a los vigiladores privados que custodiaban el sector y permitieron la entrada de otros cómplices que habían llegado en un vehículo blanco.
Algunos usaban revólveres y pistolas. Otros estaban armados con fusiles FAL.
Los ladrones esperaron unos 15 minutos a que llegara un camión blindado de Juncadella que debía reaprovisionar los dos cajeros automáticos de la empresa, pues ayer los empleados debían cobrar el aguinaldo.
A la espera del dinero
Finalmente el portón se abrió e ingresó el camión blindado. Una vez que la puerta se cerró y los portavalores abrieron el camión, los delincuentes comenzaron a disparar contra el vehículo para quedarse con el dinero.
Se generó un intenso tiroteo en el que fue asesinado Reinoso Ballardo, un vigilador privado de la empresa Prosegur, de 70 años.
El sargento de la Policía Federal Aníbal Reina, que había llegado tarde a cubrir un puesto de vigilancia adicional, fue alcanzado de un balazo en el pie derecho, mientras que un obrero de la sección calderas, Rodolfo Duarte, de 38 años, fue alcanzado por un disparo en un la rodilla cuando se aventuró en el escenario del tiroteo.
El sargento Reina revista como personal de la comisaría 26a., en Barracas.
Mientras esto sucedía, el resto de la planta, que abarca una manzana y ocupa a unos 1500 empleados en turnos rotativos de 24 horas, no advirtió nada de lo que sucedía.
Cuando terminó el tiroteo, los ladrones habían logrado alzarse con dos sacas del camión blindado. En total se llevaron 152.000 pesos, según dijeron fuentes de la empresa Juncadella.
También se llevaron las armas de los custodios. En el lugar quedaron una escopeta y muchas vainas servidas de pistolas calibre 9 milímetros y de fusil FAL.
"Evidentemente estaban muy al tanto de todo. Sabían a qué hora llegaba el camión y que la gente de limpieza entraba antes", dijeron en Juncadella, y agregaron que los tres empleados de la firma que iban en el transporte de caudales no intervinieron en el tiroteo.
Los ladrones huyeron en el Gol rojo y en un auto blanco hasta el puente Pueyrredón en dirección a Avellaneda.
Un camionero, que dormía en su vehículo estacionado frente a la planta, despertó sobresaltado al oír el fuerte tiroteo y vio huir a los asaltantes en los dos automóviles en que habían llegado.
Tomaron de contramano un acceso de la autopista Nueve de Julio y se perdieron en el Gran Buenos Aires sin que nadie pudiera frenar su su fuga.
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