
Matan por la espalda a un militar
El teniente coronel Juan José Soria fue asesinado en su casa por dos ladrones que intentaban despojarlo de su auto
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Lo mataron a quemarropa. Juan José Soria, un teniente coronel del Ejército que se desempeñaba como farmacéutico en el Hospital Militar de Campo de Mayo, fue asesinado de cuatro balazos por dos jóvenes delincuentes que intentaron robarle el automóvil en la puerta de su vivienda, en el partido bonaerense de San Martín.
Según informaron fuentes policiales, el hecho ocurrió anteayer, a las 21.5, cuando Soria, de 53 años, llegaba a su domicilio, situado en Intendente Casares 2465, en la localidad de San Andrés.
Soria se bajó del Fiat Duna blanco y abrió el portón de su casa, de dos plantas y con jardín en el frente, cuando uno de los ladrones ingresó en la casa.
"El militar no se dio cuenta de que junto con él ingresó uno de los asaltantes, que logró llegar hasta el jardín. Una vez que Soria terminó de entrar el vehículo, volvió al portón para cerrarlo con llave. En ese momento fue abordado por el otro malviviente, que lo amenazó con un arma", aseguró a La Nación el titular de la dependencia 8a. de San Martín, subcomisario Jorge Riffel.
"¡Entregá el auto!", repitió una vez y otra, a los gritos, el delincuente, mientras lo amenazaba temerariamente con una pistola calibre 9 mm.
Según relató el jefe policial, Soria se identificó como militar y trató de sacar de la cintura su arma reglamentaria.
Disparos en la noche
No tuvo tiempo de hacer nada. Al observar el movimiento de Soria, el otro malviviente, que estaba agazapado en el jardín, le disparó sin piedad.
"El militar trató de resistirse al asalto, pero la violencia desmedida de los delincuentes le costó la vida", comentó Riffel.
El subcomisario informó que el oficial del ejército murió de cuatro disparos provenientes de una pistola calibre 9 mm.
"Dos de los proyectiles le entraron por la espalda, otro por el tórax y el último, por el cuello", agregó.
Una vez que el cuerpo de Soria cayó en el pasto, los delincuentes escaparon corriendo, sin llevarse el automóvil. A la vuelta de la casa del militar, en la esquina de San Juan y Pelagio Luna, los asaltantes se subieron a un Ford Taunus amarillo, donde los esperaba un cómplice que actuaba como campana.
Según informó una fuente policial, los dos malhechores, uno de ellos de pelo largo, tendrían entre 18 y 20 años, y habrían huido hacia la villa de emergencia conocida como La Rana, situada en Villa Ballester.
"Lo asesinaron a sangre fría. Los disparos fueron hechos a menos de dos metros de donde estaba el teniente coronel", agregó indignado Riffel.
Muy dolorido, Jorge, uno de los vecinos del militar, dijo: "Escuché cuatro disparos y salí rápidamente de mi casa, pero cuando llegué al jardín de Juan José, él ya estaba tendido en el suelo, agonizando. La ambulancia tardó más de 20 minutos".
"La zona es muy insegura, es tierra de nadie. En el barrio todos tenemos miedo", agregó, indignado, el vecino.
Según informó una fuente policial, Soria fue trasladado al hospital Eva Perón, pero llegó sin vida.
Soria era casado y tenía cinco hijos, cuatro varones y una mujer. Dos de los varones siguieron la carrera militar y tienen destino en el Sur. Los otros dos hijos, mellizos, son ingenieros agrónomos; la hija estudia en Filosofía y Letras.
El buen vecino
Los vecinos lo recordaron como una excelente persona.
"Jugaba con todos los chicos del barrio, era muy educado. Su otra pasión era el deporte. A principios de año había escalado el cerro Aconcagua", comentó a La Nación , muy acongojada, Rosa Barbé, que conocía al militar desde hace 30 años.
La causa, que fue caratulada como homicidio en ocasión de robo, recayó en el Juzgado Criminal y Correccional Nº 8 de San Martín, a cargo del juez Manuel Lezcano.
Inmediatamente, distintos grupos de investigadores iniciaron un rastrillaje por la zona, y con los datos aportados por los familiares del teniente coronel asesinado confeccionaron los identikits de los asesinos.
Testigos
El titular de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Martín, comisario inspector José Ferrari, se refirió al asesinato del teniente coronel Soria expresando: "Este crimen ocurrió en una zona muy conflictiva en cuanto a la seguridad".
El jefe policial agregó: "En las cercanías se encuentra la villa La Rana, utilizada habitualmente como refugio por los delincuentes más peligrosos del distrito".
Ferrari aseguró que para terminar con la delincuencia, "la gente tiene que entender de una vez por todas que debe denunciar los actos criminales. Por eso, la colaboración de los testigos resultará importante para atrapar a los asesinos".




