Mató a una chica mientras corría una picada y escapó
El conductor, de 28 años, fue detenido; la otra joven atropellada está muy grave
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Gloria Estefanía Domínguez y Natalia Becerra, de 21 años, regresaban a sus hogares después de haber ido a un baile a festejar con amigos. Pero en la esquina de Güemes y Defensa, a media cuadra de Showcenter, en Haedo, la mañana de Navidad se convirtió en tragedia: ambas jóvenes fueron atropelladas por el conductor de un Fiat Uno que corría una picada con otros dos automovilistas.
Gloria falleció, en tanto que Natalia, que debió ser operada de urgencia en el hospital de Haedo, estaría a punto de perder la visión de un ojo. Además sufrió doble fractura en una pierna y severos traumatismos en la cabeza.
Según relató uno de los testigos, el conductor del Fiat Uno recorrió 50 metros con las chicas en el capot. Cuando llegó a la esquina de Alsina y Güemes frenó y dejó a las jóvenes tiradas en el asfalto. Luego dio marcha atrás y huyó.
Por la tarde, personal de la comisaría de Haedo detuvo al automovilista, que sólo fue identificado como Cristian, de 28 años, que quedó acusado de homicidio simple y lesiones. El sospechoso fue apresado luego de haber intentado prenderle fuego a su automóvil para destruir las evidencias que lo vinculaban con las dos chicas atropelladas.
"Maldigo el día que nació el desgraciado que asesinó a mi hija. Nadie me la va a devolver a la vida. Espero que lo condenen a cadena perpetua. Por suerte hay testigos que van a declarar todo lo que pasó. Mi hija estaba en lo mejor de su vida", dijo a LA NACION, entre llantos, Jorge Domínguez, padre de Gloria.
Según informaron testigos, fuentes judiciales y policiales, el trágico episodio ocurrió ayer, minutos después de las 8.30, cuando las chicas salían del minimercado que funciona en una estación de servicio y se despedían de dos amigas y del novio de una de ellas.
El instante trágico
En ese momento cruzaron Güemes y fueron atropelladas por el sospechoso identificado por la policía como Cristian, que, según los peritajes preliminares, conducía un Fiat Uno gris, patente RHU 583, a más de 100 kilómetros por hora, en dirección a Ramos Mejía.
"Yo no estoy capacitado para juzgar a nadie, pero quiero que se haga justicia. En este caso la policía actuó bien y rápido debido a que detuvieron al conductor del coche que arrolló a Natalia y a Gloria", manifestó a LA NACION Antonio Becerra, el padre de Natalia.
Vecinos de la zona relataron que escucharon el chirrido de una frenada y luego un estruendo similar al de una explosión. Después, vieron que el Fiat Uno gris recorrió cerca de 50 metros con las dos chicas arriba del capot.
"Al llegar a la esquina de Güemes y Alsina, el conductor detuvo su marcha y, por la inercia, ambos cuerpos cayeron sobre el asfalto. Luego, puso la marcha atrás y escapó", indicó a LA NACION uno de los testigos que solicitó mantener su nombre en reserva.
También huyeron los otros dos automovilistas que, según los testigos, corrían la picada con el Fiat. Al cierre de esta edición, los policías de la comisaría de Haedo no lograron encontrar indicios que les permitieran ubicar a los conductores que escaparon.
Cuando la ambulancia del hospital de Haedo llegó a la esquina de Güemes y Alsina, la joven Domínguez ya estaba muerta. Natalia Becerra, en tanto, fue trasladada hasta el hospital donde tuvo que ser operada de urgencia.
Familiares de Natalia indicaron que, según el informe de los médicos, la joven perdería la visión del ojo derecho, sufrió doble fractura de la pierna izquierda y fuertes golpes en la cabeza.
Según los familiares de las chicas, Gloria esperaba la llamada de un supermercado para poder ganar un dinero que permitiera pagarse los estudios de matemáticas y astronomía. Mientras que su amiga trabajaba en una perfumería de Morón y realizaba el curso para poder desempeñarse como visitadora médica.
Vecinos de la zona reconocieron que allí se realizan picadas y que habitualmente la policía realiza operativos especiales para disuadirlos.
A partir de los datos aportados por diversos testigos, los policías primero determinaron que el automóvil que atropelló a las chicas era un Fiat Uno gris. Luego comenzaron a buscar por la zona a alguna persona que hubiera visto un vehículo de esas características con la trompa severamente dañada. Por la mañana, dos jefes policiales habían realizado un llamado público para que se presentaran testigos que aportaran datos sobre el vehículo.
A primera hora de la tarde los investigadores llegaron hasta el garaje situado en Necochea al 200, de Ramos Mejía. Allí, tanto el sereno como la dueña de la cochera franquearon el paso de los policías, que secuestraron el rodado y luego de levantar los rastros y realizar los peritajes de rigor, lo llevaron a la comisaría.
Como el automóvil tenía signos de haber sido quemado, en principio los investigadores policiales y judiciales presumieron que el dueño del vehículo habría intentado prenderle fuego para destruir las evidencias que lo comprometían con las jóvenes arrolladas.
No obstante, los investigadores no descartaron que el incendio hubiera sido producido por un corticircuito del sistema eléctrico del automóvil.
Aparentemente, los peritos policiales habrían encontrado restos de sangre en el vehículo que serán comparados con muestras de tejidos hemáticos de las dos chicas, con el objetivo de confirmar que se trató del vehículo que las atropelló.
A las 16.30, un grupo de policías llegó hasta un edificio de Espora al 300, de Ramos Mejía, y detuvo al propietario del automóvil, que será indagado en las próximas horas por el fiscal José De los Santos, a cargo de la Unidad de Investigaciones N° 1 de Morón.
"Tenemos firmes indicios que abonan la presunción que la persona detenida sería el conductor del vehículo que atropelló a Domínguez y Becerra", explicó una calificada fuente de la investigación, que agregó que se sigue una serie de pistas para tratar de localizar a los otros dos automovilistas que corrían la picada.
Otros casos
16 de julio de 2002
Prisión efectiva
Marcelo Benítez, por entonces de 40 años, corría picadas en la avenida Remedios de Escalada y al llegar a la avenida Nazca chocó contra un auto y mató a su conductora. Dos años más tarde fue condenado a tres años de prisión.
Agosto de 1999
Caso Cabello
Celia Carman y su hija Vanina murieron cuando fueron atropelladas por Sebastián Cabello, que corría picadas en la avenida Lugones. El joven fue sentenciado a 12 años de prisión en 2003.
19 de abril de 1999
Falsa denuncia
Una chica de 17 años murió luego de agonizar más de 24 horas tras ser atropellada junto con tres amigas por un auto en El Talar de Pacheco. El conductor escapó y se presentó en la comisaría para denunciar el robo de su vehículo.
1° de julio de 1995
Caso Mon
Juan Acuña, de 14 años, murió al ser atropellado por María Victoria Mon, que había cruzado en rojo. La chica huyó e hizo una denuncia falsa por robo. Fue condenada a realizar trabajos comunitarios.
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