
Max Higgins, el empresario que iba a construir un “Disney argentino” pero que murió en la calle: “Parte de la plata que tengo estuvo en mi familia por generaciones”
Vino al país misteriosamente en 2005 y, después de proyectos extravagantes, terminó mendigando por las avenidas porteñas; qué lo llevó a terminar de esa manera
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Emile Maxim St. Patrick Higgins se volvió famoso en la Argentina por ostentar millones de dólares, asegurar que era empresario y que construiría un parque de diversiones Walt Disney en San Pedro. La fama resultó efímera, el dinero se disipó y en menos de tres años empezó a vivir en la calle como mendigo. Este martes 25 de agosto reportaron su muerte en Merlo, provincia de Buenos Aires: tenía 55 años. Ahora la Justicia investiga qué le sucedió a través de una autopsia. Su historia volvió a resonar entre quienes recuerdan su arrogancia y excentricidad en la pantalla chica.

De millonario a mendigo: quién fue Emile Maxim St. Patrick Higgins
Higgins nació en Kingston, Jamaica. Su padre fue un exjefe de la policía y su madre tenía tiendas de belleza, donde él trabajó en su juventud. “Parte de la plata que hoy tengo ha estado en mi familia por generaciones”, dijo en 2007 a LA NACION. A los 11 años empezó su primer negocio cortando el pasto a los vecinos; a partir de los 20 trabajó en compañías discográficas hasta que creó la propia: Higgins Warner.
A la Argentina llegó en 2005 y el 30 de junio de 2006, curiosamente, se acercó a las oficinas de este medio para denunciar un robo. Según su relato, le habían quitado 30.000 dólares de su habitación en el hotel Bisonte, y luego perdió una computadora en un colectivo. En ese momento LA NACION fue al hotel donde dijeron que, en efecto, Higgins estaba alojado allí, pero que debía 5000 pesos y que no sabían nada de un robo.
A principios del 2007 se casó con Sandra Noemí Zapata, una porteña de clase media a la que conoció en un boliche. El hombre parecía culto, con camisa y pantalón de vestir que tranquilamente podían asociarse a alguien de dinero. Por ese entonces alegó que tenía problemas económicos debido a que un banco le había retenido el dinero en su cuenta. La relación dio sus frutos y en pocos meses se casaron.
La pareja se mudó a una pensión de San Telmo, donde compartían la cocina y el baño con el resto de los inquilinos. El jamaiquino insistía en que pronto aparecería el dinero y que sus vidas darían un salto… Y esa promesa llegó, según recordó Zapata en una entrevista con la revista Noticias en 2008.
Tres meses después del matrimonio, Higgins alquiló un departamento en Puerto Madero por 2300 dólares al mes, una oficina contigua y se exhibió públicamente como “El rey del entretenimiento”. ¿Cómo se hizo con la plata tan rápido? Zapata dudaba; su esposo no tenía trabajo, pero temía por los vínculos con los que frecuentaba. En la entrevista advirtió: “Sobre algunas personas que lo rodeaban, que no me gustaban”.
Más tarde, la mujer lo denunciaría por violencia de género y presentaría ante la Justicia una prueba documental sobre los sujetos que le habrían permitido al jamaiquino ascender socialmente y de manera maratónica. Con una perimetral impuesta, Higgins no conoció a su hija y nunca más vio a su exesposa.
Estadios, Louis Vuitton y fiasco tras fiasco
Se definía como empresario, pero nunca se conoció una empresa que genere productos fehacientes o exitosos. Creó en internet un sitio web donde invitaba a inversores a colocar su dinero en una cuenta manejada por él y les prometía un rendimiento del 20 por ciento. Asimismo, inscribió la firma Higgins Warner Corporation como empresa con sede local.
En paralelo a su vida matrimonial, Higgins montó el 12 de mayo un show estrafalario en el estadio mundialista José María Minella de Mar del Plata. “Por sus características, esta ciudad es la indicada”, dijo el hombre que había decidido inaugurar el reality World Football Idol, que tenía como finalidad hallar a la próxima gran estrella de fútbol del mundo.

El ganador recibiría 100.000 dólares, un paseo en un Lamborghini Diablo modelo 1989 y una prueba futbolística con cualquier club del mundo. El formato se llevó a Inglaterra, Italia y otros países de Europa, pero aquí no tuvo repercusión. Fue “un fiasco”, recordaron en La Capital de Mar del Plata acerca de ese evento que solo atrajo el interés de 28 participantes. Ni siquiera el público se presentó en demasía al estadio.
En su arribo a “La Feliz” descendió en un avión privado, con traje de diseño italiano y valijas Louis Vuitton. Se paseaba por las calles en el Lamborghini y firmó un contrato con el Ente Municipal de Deportes (Emder) por 62.000 pesos para la utilización de los establecimientos del estadio mundialista.
Pese al bochorno que representó el primer episodio del reality, el 24 de julio hizo una segunda presentación en el estadio de All Boys, en el barrio porteño de Monte Castro. En esa oportunidad convocó a Sergio Goycochea como conductor, a Diego Maradona como figura invitada y contó con los espectáculos musicales de Soledad Pastorutti, Los Nocheros y Gloria Gaynor. Todo resultó un éxito.
Ante la euforia de ese espectáculo, volvió a Mar del Plata para una tercera entrega del reality. Esto tuvo lugar el 24 de noviembre y el sitio elegido fue el estadio mundialista. Pese a que cantó Miranda! y vino Duran Duran, el clima lluvioso no acompañó el ánimo de la gente y solo unos pocos espectadores se atrevieron a ir. Ese fue el motivo que hundió a Higgins en su idea de entretener televisivamente.

“El negro andaba con ropa italiana en un Lamborghini y un día se le rompió algo al auto y mandó a traer urgente otro igual desde Capital”, dijo una fuente a La Capital de Mar del Plata sobre ese día. Meses después se conocería que el auto valuado en 350.000 dólares le había sido dado en comodato por el representante de la firma italiana en la Argentina. Tras los intentos del jamaiquino por no devolverlo, se enfrentó a un juicio y tuvo que devolver el vehículo.
Disney World, pero en San Pedro
Maxim Higgins se mostraba en diferentes autos de lujo mientras circulaba por Buenos Aires, hasta que optó por llevar su sueño más grande a cabo… Abrir un parque de diversiones Walt Disney en nuestro país. Después de una larga búsqueda, señaló a San Pedro como la ciudad predilecta.
En octubre compró las 120 hectáreas donde establecería el parque. El día que concretó la transacción, llegó con tres helicópteros con una comitiva de personas vestidas de traje y algunas con turbantes. Según remitió, eran los inversores de Emiratos Árabes Unidos que deseaban apostar por el proyecto con una cifra de 1000 millones de dólares.

El comprobante de compra existió, al igual que la parafernalia que se armó en torno al momento que recorrió el campo adquirido con la Policía local. Políticos municipales y personas de renombre confiaron en que se llevaría a cabo el “World Disney Mundo”, como le llamaba (sin reparar que el nombre tenía dos veces el término mundo, una en español y otra en inglés). Incluso montó un cartel en las inmediaciones, pero más tarde todo el proyecto se desmoronó.
La compañía Walt Disney lo denunció por apropiarse del nombre de la marca y desmintió querer abrir un parque temático en la Argentina. Nuevamente, todo era una farsa inventada por Higgins y quedó en la nada. Ese escándalo resonó en otras latitudes y se descubrió que tenía denuncias de estafas en los Estados Unidos y en Inglaterra.

En 2010 apareció extrañamente en San Pedro. De acuerdo con el registro de La Opinión, se acercó hasta la Municipalidad, aunque no se confirmó el motivo. Sin embargo, se fue de la ciudad sin adeudar el dinero por la prestación de seguridad que le concedió la Comisaría sanpedrinense en 2007.
En cuanto a los terrenos que compró, le fueron embargados tras no poder afrontar una mora que tenía con un empresario marplatense. Con ello también se quitó el cartel del futuro parque temático.
El desplome
En 2013 se conoció que Maxim Higgins vivía en la calle. Pasó de un departamento en Puerto Madero a deambular por las avenidas porteñas. En 2021, LA NACION lo encontró en una de las recovas del shopping Patio Bullrich y por ese entonces insistió en que el Estado le retenía 70 millones de dólares. Su aspecto era demacrado, hablaba en un español confuso, confirmó que no tenía familia y mostró signos de una salud mental deteriorada.

El martes 25 de agosto de este año, según fuentes consultadas por este medio, un empleado de la línea de colectivos 216 alertó a las autoridades tras ver a Higgins tendido en una calle de Merlo. De acuerdo al testimonio del testigo, llevaba más de 20 días deambulando por la zona. El hombre fue hallado, sin vida, en posición fetal.
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