Millonaria estafa con naftas adulteradas
La policía detuvo ayer a 40 personas tras realizar 31 allanamientos simultáneos en la Capital y en puntos del conurbano
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La Policía Federal logró desbaratar un multimillonario negocio de adulteración de combustibles tras realizar 31 allanamientos simultáneos en la Capital y en el conurbano, donde secuestró casi dos millones de litros de combustibles adulterados listos para ser comercializados.
Unos 200 policías llevaron adelante los allanamientos de depósitos, refinerías y estaciones de servicio en los que se secuestraron 1.700.000 litros de nafta de dudosa autenticidad y 50 camiones cisterna. También clausuraron una decena de estaciones de servicio y una veintena de depósitos y destilerías clandestinos. En total se detuvo a unas 40 personas que, aunque no constituían una banda, se dedicaban a la fabricación, distribución y venta de hidrocarburos adulterados.
En la cadena delictiva intervenían al menos 10 estaciones de servicio, 15 depósitos y cinco destilerías situadas en el conurbano en Luis Guillón, Monte Grande, Sarandí, Valentín Alsina, Avellaneda, Burzaco, Merlo, Morón, Hurlingham y Dock Sud, y en los barrios porteños de Parque Patricios, Pompeya, Flores y Villa Urquiza.
"Entre empleados administrativos, transportistas, operarios y propietarios de los establecimientos allanados se detuvo a unas 40 personas por los delitos de evasión impositiva, falsificación de marcas y defraudación", afirmó el jefe de la División de Investigaciones de la Superintendencia de Seguridad Metropolitana, comisario Osvaldo Mateo.
Sin embargo, según sus declaraciones, los detenidos no constituían una banda organizada, sino que eran eslabones independientes que actuaban en forma celular. "Se realizaron tareas de inteligencia desde marzo último, en las que se intervinieron teléfonos y se ordenaron seguimientos de camiones. También se realizaron un sinnúmero de filmaciones y vistas fotográficas para determinar el funcionamiento y circuito de la adulteración", dijo Mateo.
Mezclados y degradados
Los delincuentes compraban hidrocarburos a las empresas petroleras y los mezclaban y degradaban con diversos elementos químicos. Se usaban solventes de baja calidad, tinturas y otros componentes químicos y así se mantenía el aspecto de los combustibles y se les daba apariencia de verdaderos, dijeron los investigadores policiales.
"Estos elementos, conocidos vulgarmente como sopa , se mezclaban con los residuos de la nafta para simular una calidad que no tienen", explicó uno de los encargados del procedimiento, y agregó: "Parece combustible normal, pero tiene un octanaje inferior al correcto y despide un olor raro, como a putrefacción".
Según se pudo comprobar en las tareas de inteligencia, el combustible de calidad simulada se distribuía en depósitos y estaciones de servicio de "bandera blanca", que no pertenecen a empresas multinacionales del rubro, aunque no descartaban que alguna "de bandera" haya adquirido en alguna oportunidad "nafta mezclada con sopa . Cualquier estacionero (dueño de estación de servicio) que compre combustible a menor precio sabe que su procedencia no es lícita", explicó el comisario Mateo.
En uno de los procedimientos fue clausurada una destilería de la empresa Sualier, en Mozart 282, de Hurlingham, donde había 800.000 litros de combustible en tanques cisterna aéreos y subterráneos. Allí se incautaron dos camiones cisterna llenos y se tomaron muestras de los combustibles depositados en los tanques para que el laboratorio policial determine su calidad.
Otros lugares allanados en el conurbano fueron las estaciones de servicio, depósitos y refinerías situadas en Camino de Cintura y Pasteur, y Paysandú y Juan XXIII, de Burzaco; Independencia al 2000, de Luis Guillón, y Rivero al 400, de Avellaneda.
En la Capital se secuestró combustible supuestamente adulterado de las estaciones de servicio de Varela al 1600, Zabala al 1800, Constituyentes al 6000 y las esquinas de Pepirí y Famatina, y Jujuy y Caseros.
Ayer por la tarde medio centenar de camiones cisterna, cada uno con una capacidad de 25.000 a 30.000 litros, fue trasladado a la sede de la División de Investigaciones, situada en Juan B. Justo al 600, en el barrio de Palermo. Allí, los peritos químicos comenzaron a analizar las muestras tomadas en los lugares allanados para determinar el grado de adulteración de los combustibles.




