Cinco cosas que los ginecólogos quieren que sepas sobre la perimenopausia
Conocer mejor la transición a la perimenopausia puede ayudarte a hacer valer tus necesidades y a controlar los síntomas durante este período de cambios hormonales
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Hace un par de años, Jennifer Clark, una profesora de 40 años y estudiante de posgrado en consejería clínica en Colorado, empezó a despertarse empapada en sudor varias noches por semana. Su libido y su estado de ánimo, que hasta entonces eran normales, sufrieron una fuerte caída; comenzó a aumentar de peso y, con el tiempo, sus ciclos menstruales se volvieron más cortos: a veces le venía dos veces en un mismo mes. Clark sospechaba que podía estar atravesando la perimenopausia, pero varios ginecólogos le dieron el mismo consejo: comer más sano, hacer más ejercicio y dormir con un ventilador encendido. “Me hicieron sentir que todo estaba en mi cabeza”, dijo.
En medio de las conversaciones cada vez más frecuentes de celebridades sobre la menopausia —Michelle Obama, Oprah Winfrey y Naomi Watts hablaron abiertamente de sus experiencias en los últimos años—, esta transición hormonal se convirtió en un tema muy presente en internet y en el ámbito de la salud.
Kristen Venuti, ginecóloga de Northwestern Medicine, contó que en el último tiempo notó un aumento en la cantidad de pacientes que consultan si sus síntomas pueden ser una señal. “Cuando empecé a ejercer, hace seis años, probablemente tenía una paciente por semana que mencionaba la perimenopausia. Ahora varias lo mencionan todos los días”.
Aun así, como le ocurrió a Clark, encontrar alivio no es sencillo. Frente a una larga lista de posibles síntomas y sin una forma concreta de saber si una persona está “oficialmente” en la perimenopausia, muchas mujeres se quedan preguntándose qué les está pasando y qué pueden hacer para sentirse mejor.
Entender este momento de cambios hormonales, explicaron los especialistas, puede ayudar a tomar decisiones informadas y a controlar síntomas molestos. Esto es lo que los ginecólogos quieren que sepas sobre la perimenopausia y cómo buscar apoyo.
El estrógeno y la progesterona son los principales protagonistas
La perimenopausia es el período, que puede durar varios años, previo a la menopausia, que se considera establecida un año después del último período menstrual. Durante ese tiempo se producen fluctuaciones en las hormonas sexuales estrógeno y progesterona, lo que puede provocar síntomas físicos y emocionales, explicó Anna Barbieri, ginecóloga del Hospital Mount Sinai, en Nueva York.
Antes de la menopausia, el cerebro envía todos los meses una señal a los ovarios para que se produzca la ovulación. Con el paso del tiempo, los ovarios ya no responden con la misma regularidad a ese mensaje, señaló Karen Adams, profesora clínica de ginecología en Stanford Health Care. Esto da lugar a una ovulación irregular y a subas y bajas impredecibles del estrógeno, mucho más marcadas que las variaciones normales de un ciclo menstrual típico. La ovulación irregular también termina afectando la producción de progesterona.
“Si bien los cambios hormonales son los que impulsan la perimenopausia, también se producen otras modificaciones, como el impacto de estos cambios en los neurotransmisores, el sistema cardiovascular, el metabolismo y más”, dijo Barbieri. “Estas hormonas no actúan de manera aislada: están íntimamente vinculadas con otros procesos del cuerpo”.
Por eso, la perimenopausia se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, pérdida de masa ósea e incluso depresión.
Puede durar meses o años
Al igual que la pubertad, la perimenopausia es un proceso de transición, no un momento puntual. Por lo general, comienza entre los 30 y los 40 años, explicó Barbieri. La genética influye en el momento en que aparece: si tu madre empezó a tener síntomas alrededor de los 40, es posible que a vos te ocurra algo similar.
Los estudios indican que la duración promedio de la perimenopausia es de unos cuatro años, aunque puede ser más corta o más prolongada. Según Barbieri, en algunos casos los síntomas pueden extenderse hasta diez años antes de que el período menstrual se detenga por completo. La menopausia corresponde al año posterior al último período, y lo que sigue se denomina posmenopausia.
Los síntomas son variados, pero algunos son muy frecuentes
Uno de los signos más característicos de la perimenopausia son los cambios en el ciclo menstrual, explicó Adams. En los primeros años, los períodos suelen adelantarse. Si el ciclo era de unos 30 días, puede acortarse a cada tres semanas, a menudo con síntomas de síndrome premenstrual más intensos. También puede ocurrir que el período no aparezca durante algunos meses.
Los calores y los sudores nocturnos, la baja del deseo sexual y la sequedad vaginal, los trastornos del sueño y el aumento de peso en la zona abdominal son frecuentes durante la perimenopausia, al igual que la ansiedad y la depresión. Algunas mujeres también presentan dolores en las articulaciones y los músculos, dificultades para concentrarse, palpitaciones y resequedad en los ojos, el cabello y la piel. “Puede ser completamente impredecible: nunca sabés cómo te vas a sentir de un día para el otro”, dijo Adams.
Los síntomas suelen relacionarse con la historia clínica de cada persona. Por ejemplo, alguien que tuvo episodios de depresión o insomnio en sus 20 o 30 años tiene más probabilidades de atravesarlos nuevamente durante la perimenopausia.
La intensidad de los síntomas varía mucho: algunas mujeres apenas pueden seguir con su rutina diaria, mientras que otras atraviesan este período sin notar grandes cambios. En muchos casos, explicó Adams, los síntomas empiezan de manera leve y se intensifican a medida que se acerca la menopausia, con menstruaciones cada vez más espaciadas hasta que desaparecen.
No existe una prueba específica para diagnosticarla
No hay un estudio de laboratorio que permita diagnosticar la perimenopausia, explicó Venuti, porque las hormonas fluctúan demasiado y con mucha frecuencia durante esta etapa. Además, los valores de laboratorio no siempre se corresponden con lo que siente la persona, y para el tratamiento es más importante conocer los síntomas.
“Podría medir hormonas todas las semanas y los valores cambiarían todo el tiempo”, dijo Adams. “No me dirían nada que los síntomas no estén diciendo”.
De todos modos, ante la falta de una prueba diagnóstica clara y dado que la perimenopausia comparte síntomas con muchas otras afecciones, los médicos suelen indicar estudios para descartar otras causas. Por ejemplo, si una mujer de 42 años consulta por cansancio, caída del cabello y bajo estado de ánimo, Barbieri explicó que pediría análisis para descartar problemas de tiroides o déficits de hierro o vitamina B12.
Una vez descartadas otras condiciones, se puede avanzar en el tratamiento de los síntomas. “Muchas veces probamos una estrategia y vemos si funciona”, señaló Venuti.
El tratamiento adecuado puede ser un antes y un después
Como la perimenopausia es una transición natural asociada al envejecimiento, el principal objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas, explicó Barbieri. En mujeres que además buscan anticoncepción, la píldora anticonceptiva puede ayudar a estabilizar las hormonas y reducir las molestias.
La terapia hormonal —con dosis bajas de estrógeno y progesterona, a través de parches o comprimidos— es otra opción eficaz, especialmente en la perimenopausia tardía. De todos modos, si la mujer todavía menstrúa, Venuti remarcó que también es necesario tener en cuenta la anticoncepción.
Durante años, distintos estudios vincularon la terapia hormonal con un mayor riesgo de cáncer de mama y otros problemas de salud, lo que llevó a muchos médicos a dejar de indicarla. Sin embargo, la situación es más compleja. Si bien no se recomienda para todas las personas, puede ser una alternativa segura para otras, en especial en etapas tempranas de la transición a la menopausia, ya que los riesgos aumentan con la edad. Barbieri agregó que la falta de estrógeno también incrementa el riesgo cardiovascular y la pérdida ósea. “Siempre hay riesgos y beneficios al usar o no una terapia, por eso es clave hablarlo con un profesional de la salud”, explicó.
Además de la medicación, los cambios en el estilo de vida —como priorizar el descanso, la actividad física, una alimentación equilibrada y el manejo del estrés— pueden ayudar a mejorar los síntomas. En algunos casos, los médicos también indican otros fármacos, como antidepresivos, para problemas persistentes del estado de ánimo.
Encontrar la combinación adecuada puede llevar tiempo, pero el tratamiento suele ser efectivo. Después de consultar con varios ginecólogos, Clark encontró uno que coincidió en que estaba atravesando la perimenopausia. Le recetaron progesterona y un medicamento no hormonal para la libido y la sequedad vaginal. “Siento que volví a ser yo”, contó.
Si los síntomas afectan tu bienestar, Venuti recomendó consultar con un ginecólogo con experiencia en perimenopausia. También se puede buscar un profesional certificado por la Menopause Society.
“La perimenopausia es una etapa en la que es fundamental trabajar en conjunto con un médico capacitado”, dijo Adams. “Es algo totalmente manejable y tratable; no hace falta sufrir para atravesarla”.
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