Motivos propios, tendencias múltiples
Con perfil experimental o ya con identidad más definida, el nuevo diseño argentino también tuvo su semana
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Vicki Otero. Abrió la semana con sastrería siglo XXI. Geometrías precisas y recursos personales: entalles con cinturas altas, prendas lisas con recortes en géneros estampados (o viceversa), sobrechalecos, hombreras metalizadas tipo armadura, y paleta tranquila electrificada por el azul francia. Buen debut.
Mood. Laura Rodríguez dice que se inspira en Marlene Dietrich y los años 30. Lo traduce a su modo -con altibajos-, en trench-coats de corderoy blanco, suéteres rosa pálido, camisas rayadas con mangas trompeta más algún strapless tejido superpuesto, alguna corbata Avril Lavigne rules, y boinas.
Ffiocca. Suenan moscas, abejas, mosquitos... mientras asoman dos series cortas con el nombre Insectos, firmadas por Florencia Fiocca, la misma que viste a la modelo Claire Danes en el comercial japonés de Shiseido, y que hizo los prototipos de la marca española Jocomomola -segmento joven de Sybilla-. Prolijidad y austeridad, en negro y amarillo para el primer caso -teatral y neto al mismo tiempo- y celeste y marrón para el segundo. Nervaduras de alas estampadas, plisados livianos que también recuerdan alas... Y el vestido celeste plisado hasta el piso, como para una bióloga grecorromana.
Nadine. Un violinista en pasarela, piso de cartón, luz de pintura dieciochesca, modelos tristes y lánguidos en ropa gris, ocre y marrón, que miran los días de la Revolución Industrial. Lana mélange, algodón rayado con gasas superpuestas (o no). Factura impecable. ¿Las novedades? Prendas más livianas y menos estructuradas, y la suma de talles para chicos.
Hermanos Estebecorena. Javier y Alejo se las arreglan para que la presentación de sus básicos modernos para hombres modernos sorprenda. Esta vez, la colección Estebecorena se paseaba mientras, en la pantalla de pasarela, se iluminaban consignas tipo: mire, aplauda, comente, elija, ría. En medio, desde zapatos de punta redonda hasta camisas escocesas algo entalladas, desde remeras con la leyenda Chaco puede! hasta algún saco debutante, más corto que los convencionales. Al final, a la hilera de los modelos se sumaron invitados (clientes, amigos, proveedores), para desfilar al estilo de un gran engranaje.
Brandazza de Adúriz. La colección de Manuel Brandazza y Diego de Adúriz se llama Venami. Un llamado futurista y ancestral al mismo tiempo. Sobre géneros negros (organza, gabardina, paño, poplin) y formas galácticojaponesas (cuellos orientales, faldas evasée), ubican a mano un trabajo textil de apariencia cibernética. Tachas, líneas de pespuntes rojos y verdes que simulan ¿un circuito de computadora?, ¿la vista aérea de una ciudad? También, figuras de organza aplicadas: teletubbies aztecas, corazones alados, gatos geométricos... Que además se suben uno sobre otro y se convierten en tótems-estola. Al final, las luces negras hicieron perder de vista las tachas, y asomar costuras y figuras que relucen en la oscuridad. Casi otro desfile, y otro mundo (algunos de los presentes se emocionaron).
Cora Groppo. Sólo negro, sólo silueta sutil y femenina en A, sólo sobre la rodilla. Prolijo y elegante, su invierno llega en raso, gabardina y tul. Y con cuatro muestras de ingenio para cortar tanto negro: apliques de mariposas y hojas con tachas y transparencias, recortes orgánicos y vivos en géneros contrastantes, camisetas en microfibra piel con vivos a contratono. "Me gusta, muy Martine Sitbon", dijo un europeo chic desde la primera fila.
Mariana Dappiano. Neta, muy neta, una silueta que se repitió en toda la colección: gran cuello volcado tejido y, de ahí para abajo, formas trapezoidales en vestidos, abrigos, y equipos de top y pantalones (algunos, babucha) o polleras. Más alguna manta en macropunto dispuesta tipo delantal sobre un vestido de gasa. Primero, la serie roja y ladrillo, después la verde y turquesa, después la borravino, y al cierre, la negra.
Constanza y Eloísa. Debutan en la pasarela con un propuesta lúdica, casi experimental. Eligen tres colores primarios: amarillo, colorado y azul, y proponen diseños con trabajos artesanales (termosellados, que dejan ver hilos, estrellas y plumas), sólo para modernitas. Como ejemplos, un tapadito de corderoy amarillo de corte trapecio con círculos de ese mismo material aplicado. O un polera de lana tejida con una pluma termosellada.
Anita Micheletti. Un propuesta con altibajos, que desglosada tiene aciertos interesantes. En lana, une hexáganos en variedad de marrones y piedra, y arma faldas, suéteres, ponchos y tapados. También juega con la superposición de círculos de gabardina (lisos o en combinados: dulce de leche, rosa, marrón, fucsia) y los aplica sobre faldas, tapados, chiripás. Muy lindo, un tapado con circulos negros encimados.
Veroivaldi. Optical, su invierno 03 es intersante del principio al fin. Un ejército de mujeres con vestidos, pantalones, sacos y faldas construidas -sí, construidas- con cortes totalmente ivaldianos, orgánicos, asimétricos. Sus colores, negro, gris, blanco y colorado. Su estampado, las rayas, cortadas y unidas en un sinsentido (o antisentido) -como el de los cortes- que le da sentido a toda la colección.
Rapsodia. Como siempre, Rapsodia es políticamente correcta, comercial y bohemia. Las modelos parecen salidas de países lejanos: Ucrania, China, Oriente... Cubre su pasarela con las alfombras de Aladino y la transitan chicas con mil y un detalles: polleras largas, sacos entallados, babuchas y cargo llenos de bordados, patchwork o con estampados de arabescos y flores.
Laurencio Adot. Con una puesta superglamorosa, Adot pega un giro de 180° y presenta Celebrity: una colección al gusto de las seguidoras de Versace o Gai Mattiolo, inspirada en los años 30 y los 80. ¿Cómo es? Un entero color turquesa con cierre en la delantera, un tailleur fucsia con pantalón recto y sobre con cadena dorada asociada a una muñequera (por si los ladrones). También hay ropa de cuero, piel en cuellos y estolas. Para más tarde, vestidos supersexy.
Pri. La sangre eslava de Alejandra Prisl circuló en mix con otras tradiciones folklóricas de Europa del Este: algo de corsario, eslavo, cosaco, turco y de pirata con un look ochentoso. Babuchas aggiornadas y básicos como pantalones con corte jeans en corderoy falso, también en terciopelo con buzos de plush. Puños en todas las prendas, abrigos, camperas, buzos y pantalones. Se suman polleras pantalón. Pespuntes, cierres, patchwork y algo de crochet. Su paleta, azul, celeste, gris y crudo. Muchas babuchas en una mirada étnica.
Objeto. Rodrigo Abarquero y Débora Di Stilio mostraron una mujer islámica vista por los chicos (dibujos de animales bordados en túnicas o muñecos de lana colgados). "La guerra no nos pasa inadvertida y quisimos expresar lo que nos pasa. Mujeres y chicos que no pueden evadirse y sufren." Con look entre étnico y oriental, superposición de prendas y conjuntos para armar; hay faldas, suéteres, remeras, vestidos, túnicas en tejidos de telar a mano y de punto, gasa, gasa plisada y con retazos de distintos materiales teñidos, reciclados en rojo, terracota, rosa viejo, violeta, naranja, marrón y negro. En todos los modelos, una fusión entre turbante, gorro y bufanda en lana y algunos en matelassé. Todo un símbolo.
María Cher. Un living en la pasarela "porque la ropa que propongo es para usar a diario", dice la diseñadora. En él, las modelos hablan y se divierten mientras muestran denim, cuero, tejidos en alpaca, modal y seda en prendas para jugar, poner y sacar con snaps, broches a presión: pantalones que se quedan sin bolsillos y camperas que pueden llevar (o no) chalecos encima. En color oro, estos broches también pueden convertir un cuello en bote o polera. Cierres a la vista, algunos al tono de la prenda, pero la mayoría también dorados. Se suman tailleurs de pollera en denim. Visón, negro, crudo y naranja, entre otros, sus colores.
Uma. Del cuero a una línea urbana completa que incluye carteras y botas de caña alta. Faldas y suéteres tejidos con detalles de pompones contrastantes (celeste y negro, marrón y verde loro, negro y naranja, y trío de beige, crudo y rosa), remeras con puños y cinturas matelasseadas, un trench largo de napa negra con forro verde loro, una mini de lana. El cuero se destaca con napa de vaca, oveja, oveja gamuzada y pecarí gamuzada. Carteras, zapatos taco chupete y chatos, y botas de caña baja y alta. Uma se completa.
Mariano Toledo. Profundizando, exagerando o repitiendo elementos vistos, como tiras de cuero más anatómicas. Otra vez, Toledo impacta con su estilismo: cabezas ornamentadas con piel y cuero, que desfilaron al ritmo de aullidos y tormentas. La ropa es primitiva, futurista, con referentes de la cultura china (dragones y gallos) y del Medievo (escamas de cuero que simulan armaduras); sacos tipo mongoles, pantalones samurai, tapados con look gótico. Incorpora una nueva textura, Tivek de DuPont, polietileno de alta densidad que simula papel; se vio en una campera blanca con cuello mao en combinación con denim. Sumó con strapless en denim, palazzos de terciopelo y tapados de mohair.
Coberturas: Silvana Moreno, Vicky Otero, Mood, Nadine, Hermanos Estebecorena, Brandazza de Aduriz, Ffiocca, Cora Groppo y Mariana Dappiano; Delia Alicia Piña, Pri, Objeto, Maria Cher, Uma y Mariano Toledo; Catalina Lanús, Constanza y Eloísa, Anita Micheletti, Vero Ivaldi, Rapsodia y Laurencio Adot
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