Robo de fármacos, muerte e investigación: qué se llevó la Justicia en el allanamiento a la asociación de anestesistas
El procedimiento duró unas tres horas en las oficinas del barrio de Caballito
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El escándalo que sacudió a la comunidad de anestesiólogos por los robos de propofol y fentanilo en el Hospital Italiano y la investigación de su vinculación con la muerte de un médico de la especialidad derivó este mediodía en un allanamiento a la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (Aaarba), situada en Aranguren 1323, en el barrio porteño de Caballito.
Allí, la Justicia ordenó un operativo para recolectar documentación, legajos y demás vinculaciones con los principales apuntados en el caso: Hernán Boveri, exmédico del área de anestesiología del Italiano, y Delfina Lanusse, residente de tercer año de la misma especialidad en dicha institución.
“Se llevaron actas que acreditaban que hubo reuniones presenciales con los anestesiólogos involucrados en la causa (Boveri y Lanusse) y la asociación presentó a la Justicia un escrito con el contenido de esas conversaciones”, le indicaron a LA NACION fuentes que participaron del operativo. Además, explicaron que “no se llevaron ningún dispositivo tecnológico”, pero que se constató en una de las computadoras “la existencia de mails” entre la entidad y Lanusse, por lo cual “se entregaron copias de esos mensajes”.
El operativo comenzó antes del mediodía y se extendió hasta casi las 15.30. Una vez finalizado, en representación de la Aaarba habló el abogado Eduardo Gerome. “La policía vino al cumplimiento de una orden del juzgado a buscar toda la documentación que tuviéramos. La mayoría la habíamos presentado ya cuando la asociación hizo la denuncia, tras conocer los hechos que pasaron en el Hospital Italiano. Y aquí, cuando nos vinieron a pedir alguna otra documentación más que había, entregamos actas que espero que contribuyan a la investigación”, marcó.
En ese sentido, Gerome señaló que el allanamiento se dio en un contexto de unificación de la investigación a cargo del juez Javier Sánchez Sarmiento. “El Hospital Italiano hizo una denuncia y le tocó un juzgado, mientras que la Asociación de Anestesia hizo otra que le tocó a otro juzgado. Este primer juzgado nos pidió la información que ya nosotros ya le habíamos aportado al otro juzgado”, dijo.
La investigación y los implicados
La causa se inició el 23 de febrero, a partir de una denuncia presentada por el propio Hospital Italiano por sustracción de anestésicos. Para ese momento, ya había generado alarma la muerte de Alejandro Zalazar, anestesista de guardia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y exresidente del Hospital Rivadavia , que fue hallado sin vida en su departamento del barrio de Palermo.
El hecho se investiga en un expediente paralelo y, según las primeras hipótesis, estaría vinculado a una sobredosis de propofol y fentanilo. En la vivienda del médico se encontraron fármacos y elementos de inyección, y se busca determinar si ese material provenía del circuito interno del mencionado centro de salud privado.

A partir de esa denuncia, la investigación quedó radicada en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°29, con intervención de la Fiscalía N°49, que centra su trabajo en la presunta sustracción y uso indebido de medicamentos que no se comercializan en farmacias ni circulan fuera del ámbito hospitalario. En ese marco, Boveri y Lanusse fueron señalados como los principales implicados y quedaron imputados. En paralelo, la Justicia dispuso una serie de medidas restrictivas, entre ellas la prohibición de contacto entre ambos y la restricción para salir del país.
Durante las indagatorias, sus posturas fueron distintas: Boveri se negó a declarar, mientras que Lanusse presentó un descargo oral y anticipó que lo ampliará por escrito. Según fuentes judiciales, en su exposición aludió a cuestiones personales y buscó posicionarse como víctima, sin aportar elementos sustantivos vinculados al eje de la investigación. A la vez, también se busca dilucidar el rol de Chantal Leclercq, quien se hizo amiga de Lanusse cuando ambas cursaban la carrera en la Universidad Austral y luego inició la residencia en Anestesiología en el Hospital Rivadavia, donde conoció a Zalazar.
“Propo fest”
Según explicaron fuentes con acceso a la causa a LA NACION, el eje del expediente continúa centrado en la presunta sustracción de medicamentos del ámbito hospitalario. Sin embargo, en paralelo al expediente, la causa tomó visibilidad pública por la circulación de un audio de WhatsApp en el que se mencionaban supuestos encuentros denominados “Propo fest”, en los que un grupo reducido de profesionales habría utilizado anestésicos con fines recreativos.
Ese material no forma parte del expediente judicial, aunque la fiscalía analiza una línea vinculada a lo que en ese mensaje se describe como “viajes controlados”, experiencias en las que se ofrecería a terceros la posibilidad de alcanzar un estado de relajación mediante la administración de estos fármacos bajo supervisión. Por el momento, esa hipótesis no fue formalizada en una imputación, pero integra las líneas de investigación abiertas.
“Nunca dije que hubiera una red. Es un caso de un hombre que tuvo una sobredosis, se murió y es un problema. Después, se encargará la Justicia de ver qué pasó en esas fiestas y ver si hay alguna responsabilidad de alguno”, cerró Gerome.
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