
Murió el bebe que sufría anencefalia
Aunque era el final previsible, hubo dolor
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Luego de tres meses de angustia, la situación llegó a su fin. Silvia Tanus, la mujer a la que la Corte Suprema de Justicia autorizó a interrumpir su embarazo porque el hijo que esperaba sufría de anencefalia, dio a luz ayer en la Maternidad Sardá a un varón de un kilogramo y medio, que murió aproximadamente una hora después de nacer.
"Fue un trabajo sin urgencias, que comenzó a las 8.30 y terminó a las 9.35. La mujer se hallaba estable y su estado de ánimo podía describirse como una mezcla de dolor y ligero alivianamiento", aseguró el subdirector del reconocido centro obstétrico de la ciudad, Ricardo Illia.
El nacimiento se produjo por cesárea, después de que los médicos tratarán sin éxito durante 36 horas de provocar el parto.
El feto vivió una hora y media, tiempo durante el cual se lo mantuvo en observación en una cuna de la unidad de terapia intensiva. Los médicos no practicaron sobre el pequeño maniobras de salvamento ya que, según informaron, sus posibilidades de sobrevida eran nulas.
"Se puede reanimar a un recién nacido con una patología que, una vez superada, va a tener un proyecto de vida, pero en este caso no están dadas las condiciones", dijo Illia.
Los médicos le mostraron su hijo a la madre tras el nacimiento. Según explicó el profesional, la reacción de Silvia al ver al bebe fue, dentro de las circunstancias, positiva.
"Dentro de todo, ella estaba preparada para la situación. El pediatra se lo mostró e interactuó con él cinco minutos", relató el médico. El padre del recién nacido también tuvo contacto con el niño hasta que lo trasladaron a la sala de terapia intensiva.
El subdirector de la Sardá, en persona, fue el encargado de comunicarle a los padres el fallecimiento. "Fue un momento difícil, pero ellos estaban al tanto de cual sería el desenlace de todo el proceso", explicó.
Un caso que sentó precedente
El 12 del corriente, y después de una batalla judicial de dos meses en la que intervino el Tribunal Superior de la ciudad, la Corte Suprema de Justicia sentó un precedente al autorizar a esta mujer a interrumpir su embarazo en el octavo mes de gestación.
"Lo más importante es que sienta jurisprudencia, y cualquier mujer que de ahora en adelante se embarace y tenga un feto anencéfalo podrá interponer un recurso de amparo", expreso Illia en diálogo con La Nación .
Silvia Tanus vive junto a su marido y su hija de 12 años en Ingeniero Budge. Se trata de un grupo familiar de escasos recursos, cuya actividad principal es realizar trabajos de costura.
Durante toda una década, la mujer buscó un nuevo embarazo, pero cuando promediaba el quinto mes de gestación le diagnosticaron que el feto sufría de anencefalia, una enfermedad que impide la formación del cerebro y que llevaba inexorablemente a la muerte del niño. Según el médico, a pesar de que el matrimonio atravesó un difícil proceso, no descarta la posibilidad de volver a buscar otro hijo. Y, al parecer, está en condiciones de hacerlo.




