No pueden ser liberados: la quiebra de un acuario deja a más de 60 pingüinos y lobos marinos en manos de la Justicia
Por sus condiciones de nacidos en cautiverio o rescatados, no resistirían regresar a su hábitat natural; una inspección ecológica señala que están en buen estado y atendidos
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MAR DEL PLATA.- En la boca y con la mano. Los dos pingüinos rey casi que disfrutan de la comodidad de recibir la comida, en esta oportunidad anchoítas, y cerrar el largo y delgado pico casi al filo de los dedos de la cuidadora que los alimenta a mediodía. Los magallánicos y los saltarrocas, quizás por ser más de medio centenar, comen el pescado que en su mayoría se arroja a granel en el piletón que acompaña su refugio, entre piedras y árboles, a unos 150 metros del mar.
En total son 62 y junto a cuatro lobos marinos, alojados en otro sector, son el remanente de animales del Aquarium Mar del Plata que el 31 de marzo del año pasado cerró sus puertas y que hace menos de un mes quedó alcanzado en sus instalaciones y fauna por la quiebra de la firma que lo administraba, Plunimar S.A, expresión local de Dolphin Discovery, grupo mexicano con parques acuáticos en América y Europa. Definir la suerte y destino de estos ejemplares quedó ahora en manos de la justicia.

Previo a este paso y posterior a aquella última jornada de puertas abiertas al público, se avanzó con la reubicación de la mayoría de los animales. Incluidos 10 delfines que eran las grandes estrellas del lugar y que en diciembre pasado fueron vendidos y enviados a un parque acuático de Egipto. Según se pudo conocer, el monto de esa operación rondó los US$800.000.

Imágenes tomadas durante este fin de semana largo a las que accedió LA NACION permiten ver a los pingüinos en buenas condiciones y en un espacio con espejo de aguas claras. Días atrás había trascendido una nueva queja de una organización ecologista que cuestionaba el estado en que se encontraban estos animales.
Según pudo confirmar LA NACION, esta nueva denuncia derivó a la Unidad Funcional de Instrucción, Juicio y Ejecución N°11 del Departamento Judicial Mar del Plata, a cargo de Valeria Maizonave. Ordenó una inspección que se ejecutó el pasado miércoles con personal de Policía Ecológica de la Provincia de Buenos Aires.
Del informe remitido a la funcionaria surge que todos los animales se encontraban en “buen estado, no advirtiendo lesiones ni signos de descuido”. Y refiere el parte, al que accedió este medio, que el área donde habitan los pingüinos se encontraba con “signos de orden y limpieza, con estanque de agua cristalino”.
La denuncia sobre un supuesto mal estado de ese sector de las instalaciones surgió a comienzos de la semana. Se habría sustentado en imágenes logrados desde la playa que limita con el frente este de lo que fue el parque, apenas protegido por una cerca y alambrados filosos para evitar intrusos. Algo similar ya había ocurrido el año pasado, en aquel caso por el estanque de los delfines.
Los videos que circulaban esta semana en redes sociales advertían aguas oscuras donde habitan esos pingüinos y el registro correspondería a inicios de la semana, luego de fuertes lluvias con drenaje de aguas de calles de la zona que encuentran pendiente hacia el mar en ese sector del paseo costanero.
Los cuatro lobos marinos se encuentran en un espacio aparte: son tres machos y una hembra, mantenidos en habitaciones con pileta propia e independientes para evitar reproducción. Estos, como aquellos pingüinos, son animales nacidos en cautiverio o bien rescatados de muy pequeños y que no llegaron a tener aprendizaje para subsistir por medios propios. Desde su inauguración, en 1993, en Aquarium Mar del Plata se recibieron cientos de animales de distintas especies rescatados con lesiones o enfermos. Fueron recuperados y devueltos al mar.
Quizás el caso más resonante y reciente fue el tortugo Jorge, que desde 1984 vivió en un estanque en Mendoza y pasó sus últimos dos años en cautiverio aquí, donde se lo preparó para sobrevivir en su hábitat natural. Fue liberado el 11 de abril del año pasado con un rastreador satelital y cuatro meses después, cuando se perdió contacto, estaba en aguas del norte de Brasil.
El cierre del Aquarium Mar del Plata se dio, según informó la empresa, porque los dueños del lugar no renovaron el contrato de alquiler. Tras una serie de prórrogas se dio por finalizado el vínculo. Se especula que el lugar, a metros del faro y con salida directa al mar, podría albergar a futuro algún desarrollo inmobiliario de gran envergadura.
En el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°20 tramita la quiebra de Plunimar S.A, dictada el pasado 20 de febrero por el magistrado Eduardo Malde, con intervención de la Secretaría N°39. La síndica designada para avanzar con el proceso es Andrea Hoof, que ya estuvo en el parque y pudo constatar el estado de las instalaciones, deterioradas en extremo por este año sin uso ni mantenimiento, y el equipamiento existente que puede ser materia de liquidación para hacerse de recursos y afrontar obligaciones y deudas.
Tras el cierre se dispuso el cese de personal. A partir de algunos acuerdos se coordinó la salida con un cronograma de pagos en cuotas. Según pudo conocer LA NACION, un primer grupo cobró casi la totalidad y tiene un pequeño saldo pendiente y una segunda tanda solo percibió el tramo inicial del plan pautado. Buena parte de esos recursos, como los que se necesitaron para atender el parque y sus animales en estos últimos meses, surgió de aquella venta de los delfines.
Desde la quiebra se han dispuesto medidas tendientes a sostener costos urgentes de afrontar. Por un lado, sueldos de la docena de empleados que quedaron en el lugar, más de la mitad de ellos al cuidado de los animales y el resto responsables de la seguridad del lugar. Por otro, alimento para los pingüinos y los lobos.
Reubicar a estos 66 animales depende ahora de la Justicia. Sí o sí deben ir a un lugar de resguardo, ya que liberarlos en su hábitat sería condenarlos a la muerte por su historia de cautiverio. El destino es lo que se evalúa ahora, tanto el lugar como la posibilidad de venta de los animales.
El anterior lote fue reubicado. Por ejemplo, según pudo confirmar LA NACION, en diciembre de 2025 se derivaron tres lobos marinos de un pelo a Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú. Todos habían sido rehabilitados por la Fundación Aquarium Mar del Plata.
La quiebra de Plunimar S.A se publicó en el Boletín Oficial de la provincia de Buenos Aires el pasado 5 de marzo. Allí se advierte que desde entonces todo pago pendiente o bien que perteneció a la firma debe ser entregado a la síndica, que administra el proceso y debe custodiar los intereses de los acreedores. En este caso, en su mayoría, ex y actuales trabajadores.
El destino de los animales se define ahora en tribunales. En ese ámbito se están evaluando alternativas, incluidas consultas a organismos públicos vinculados con el cuidado del ambiente y la fauna. Entre esas respuestas debe aparecer si existe posibilidad o no que este lote pueda llegar a ser comercializado o solo queda la opción de reubicarlo, sin generar ingresos. En el expediente se enumeran 56 pingüinos magallánicos, 4 del tipo saltarines, 2 de la especie rey y cuatro lobos marinos. Afuera quedó otro habitante que hace tiempo se afincó en la pingüinera: una gaviota adulta que hace tiempo llegó, se instaló y no puede volar. También es parte de la familia.
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