Omar Montegrosso reconoció a su hijo
Encuentro: el presunto ex marinero almorzó en el Pabellón 9 con quien dice ser su padre; el capitán de navío Julio Villanueva fue a la Colonia Montes de Oca a interiorizarse y pedir cautela.
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Ayer, Omar Montegrosso dijo, sin esbozar ningún tipo de dudas, que había reconocido a su hijo. Lo vio, lo tocó y, según dijo después, visiblemente emocionado: "Comí con él, nos miramos y me di cuenta de que era Oscar por una cicatriz que se hizo, cuando tenía nueve años, en el dedo... y por la sonrisa". Ayer, Omar Montegrosso recuperó 14 años de la vida de su hijo. El cree que por fin podrá compartir el tiempo perdido, pero los médicos y la Justicia todavía no le dan la razón.
Sucede que para el doctor Alberto Desouches, director de la Colonia Montes de Oca, el hijo de Omar es un supuesto sobreviviente de las Malvinas, porque así lo dijo su madre. "Pero para nosotros sigue siendo un NN hasta que nos lleguen los datos del juzgado", agregó el médico.
Según el profesional, "Marcelo" -tal como lo llaman en el neuropsiquiátrico-, llegó hace más de dos años con un cuadro de retraso mental profundo y emitiendo algunos sonidos guturales. "Nunca se pudo comunicar normalmente. Esto puede deberse a problemas congénitos -de nacimiento- o a un trauma adquirido durante la vida, por un shock emocional o inhalación de tóxicos".
¿No sucedió eso en el crucero General Belgrano cuando fue torpedeado por los ingleses y ardió antes de hundirse? Esta hipótesis es la que sostienen con fervor los familiares de los caídos en las Islas Malvinas que ayer estuvieron todo el día en la Colonia Montes de Oca tratando, no sólo de tener información sobre Oscar Montegrosso, sino, además, pidiendo ver a los 10 NN que tienen registrados en el lugar para ver si podían identificar a otro.
Desouches explicó que durante estos años -Oscar Montegrosso venía derivado de otra institución psiquiátrica- se remitieron las huellas dactilares en dos oportunidades a la policía y ayer, al juez que entiende en la causa, quien todavía no contestó.
Según explicó el médico durante una caótica conferencia de prensa, las probabilidades de recuperación de Oscar son "inciertas", aunque se lo sometió a todas las terapias recomendadas en estos casos, como musicoterapia, laborterapia y exámenes psiquiátricos permanentes. "La mejor píldora que puede tener en este momento el enfermo es el afecto de la familia, porque no es violento ni para sí mismo ni para los demás".
Oscar engordó mucho desde que ingresó a la Colonia Montes de Oca, perdió casi todos los dientes delanteros, le teme al fuego y sólo sonríe. "Tiene actitudes de un autista -dijo a La Nacion Victoria de Godoy, madre de uno de los desaparecidos cuando torpedearon el Belgrano-. Yo le mostré la foto de mi hijo para ver si lo reconocía, pero la enfermera me dijo que eso podía perturbarlo.
Un día muy particular
Ayer, el neuropsiquiátrico parecía un lugar sitiado por la prensa. Los enfermos, algunos visiblemente alterados, pedían dinero, cigarrillos y salir por televisión. En la dirección, Desouches atendió a los periodistas, a los familiares y a un funcionario del Ministerio de Salud que fue "a interiorizarse".
También lo hizo el capitán de navío Julio Villanueva que se entrevistó con Desouches a quien le pidió moderación en las declaraciones. Hizo lo propio con los familiares de los caídos que, no obstante, aseguran que Oscar es un sobreviviente del Belgrano. "Vine a ver qué pasaba -dijo Villanueva- y no pienso hacer declaraciones".
Mientras el militar desaparecía por la larga calle arbolada que lleva a la salida de la Colonia Montes de Oca, por las radios se recibía una noticia desconcertante: otra familia, estaba segura de que el hombre que había salido en la televisión era un familiar perdido hace tiempo.
"Es mi hijo -aseguraba Omar Montegrosso- yo lo sé". ¿Quién podía desmentirlo? Nadie, ni siquiera el director del hospital.
"La familia lo tiene reconocido desde el domingo. Un tío vino, lo sacó a pasear por la Colonia y cuando puso un cassette de chamamé, Oscarcito sonrió", explicaba a quien quisiera escucharla una madre que, con la foto de su hijo, había ido a Montes de Oca a ver si también ubicaba a su hijo. "No lo encontré, pero no pierdo las esperanzas".
El juez se toma su tiempo
"Estamos esperando, por un lado, que el director de la Colonia Montes de Oca nos eleve el informe pericial acerca de la salud de esta persona para permitir la externación, y, por otro, que la policía nos remita las huellas dactiloscópicas confirmadas", dijo ayer a La Nacion el Juez Guillermo Luis Esteguy, del Juzgado en lo Civil y Comercial NÝ 14 de San Isidro.
La persona a la que aludió el magistrado sería Oscar Alfredo Montegrosso, de 34 años, quien integró como marinero la tripulación del crucero General Belgrano, hundido por los británicos en el Atlántico Sur en 1982. Desaparecido desde aquel entonces, los médicos aseguran que reapareció con sus facultades mentales alteradas en ese establecimiento psiquiátrico.
Sin apartarse de los procedimientos habituales y como tomando distancia de la notoriedad que adquirió el caso y del constante interés periodístico, el juez solicitó la confirmación de las huellas dactiloscópicas a la Policía Federal, al Registro Nacional de las Personas y a la Policía Bonaerense.
En contradicción con las declaraciones del juez, autoridades de la Defensoría NÝ 2, a cargo de la doctora Vázquez, dijeron que el lunes último, a las 17, la presunta madre de Montegrosso se había presentado y que el informe ya había sido remitido a Esteguy. Sin embargo, el magistrado dijo no tener noticias oficiales.
"Hasta ahora ni la madre ni el padre, quien tengo entendido viajó desde Santa Fe para ver al muchacho, se acercaron al juzgado para reconocer a esta persona".
El magistrado dijo también: "Es muy probable que estas personas sean sus padres, ya que no es común que otras personas que no sean sus familiares se preocupen por la salud de los insanos. Muchas veces nos vemos con el inconveniente de que los propios familiares no quieren aparecer ante un caso de insania".
Al preguntársele qué medidas judiciales pueden efectuar los familiares si se confirma la filiación, Esteguy contestó: "Hay que diferenciar dos temas: la salud de la persona, por un lado y lo que ocurrió desde 1982 hasta 1994, por otro. El segundo punto supondría una investigación a cargo de la Armada, de los centros sanitarios e, incluso, podría llegar a intervenir la Cruz Roja Internacional, si los padres llegaran a requerir explicaciones a las autoridades".
El juez destacó que su función sólo consiste en preservar la intimidad y la salud psicofísica de la persona, y en caso de que se confirme el parentesco, restablecer el vínculo afectivo y que el reencuentro sea lo menos traumático posible.
Dudas del segundo jefe del crucero
El capitán de navío (R) Pedro Luis Galazi, segundo comandante del crucero General Belgrano tiene muchas dudas de que la persona internada sea realmente el ex conscripto Oscar Montegrosso.
"Vamos a suponer -dijo en una entrevista con La Nacion- que hubo una falla en cada verificación que se le hizo a la gente rescatada. Pero cuando se elaboró la lista de desaparecidos, alguno de los 306 conscriptos que sobrevivieron pudo haber dicho que lo vio con vida. Incluso hoy, estoy esperando que alguno de los que fueron sus compañeros diga que lo vio vivo; entre los conscriptos se conocían todos.
"A mi entender es imposible que haya ocurrido algo así. A este conscripto nadio lo vio en las balsas, ni en los buques de rescate, ni en Ushuaia, ni en Puerto Belgrano", agregó.
"A medida que íbamos subiendo a los buques de rescate se iba verificando el grado, nombre y apellido: esos datos se transmitían inmediatamente a Ushuaia. También fueron subidos heridos y muertos que estaban en las balsas, pero que nunca se abandonaron. Cuando llegamos a Ushuaia nos esperaban los micros que nos llevaron al hangar de la base aeronaval.
"Allí mismo se pasó otra vez lista a los presentes antes de subir al avión que nos trasladó a Puerto Belgrano. Cuando llegamos, nos reunieron a todos y se verificaron nuevamente las listas. Por último, se le dio el cierre administrativo a la dotación porque hubo que enviar gente de pase como se hace cuando se termina un destino y se pasa a otro.
"También hicimos una encuesta con preguntas como a quién vio morir, a quien ayudó y si vio que alguien no cumplió con la tarea asignada. Así comprobamos que el nivel de ayuda humanitaria había sobrepasado todas las expectativas.
"Permanecimos más de 30 horas en las balsas y ese contacto tan especial posibilitó que luego cada uno pudiera decir con certeza con quién había estado", finalizó Galazi.
{Firma} Alfredo Vega
Una segunda familia dice reconocerlo
Dudas: otra familia se atribuyó vínculos con el interno de Montes de Oca. Vive en Ezeiza, donde algunos vecinos lo conocen y otros dudan.
Mientras se demora la identificación de Oscar Montegrosso apareció otra familia que se atribuye vínculos sanguíneos con el paciente internado en la colonia Montes de Oca.
Se trata de la familia de apellido Fuhrken, que se presentó ayer en la comisaría de la ciudad de Luján y aseguró que el hombre internado en la colonia neuropsiquiátrica no es el ex combatiente de Malvinas, según informaron fuentes policiales.
La familia Fuhrken se presentó en la comisaría de la ciudad de Luján para reclamar la tenencia del hombre de 34 años internado en la colonia, a quien identificaron como Osvaldo Roberto.
El comisario Cabrera informó a Télam que los familiares "presentaron el documento de identidad del internado, y además diferentes constancias identificatorias, como fotos, rasgos y fichas técnicas".
Carlos Fuhrken, presunto hermano del hombre internado en la colonia, aseguró: "Hace varios años que estamos en la búsqueda de mi hermano, pero por diferentes motivos nunca pudimos encontrarlo. Esta vez estamos seguros de que se trata de Osvaldo".
Carlos señaló que su hermano "presenta la misma enfermedad que el hombre internado en la colonia, es decir, un trastorno mental traumático que le provocó una deficiencia mental".
Además, destacó que "cada vez que aparecía un cuerpo nos informaban que era mi hermano, pero cuando lo íbamos a identificar comprobábamos que no era Osvaldo".
El comisario Cabrera aseguró que "los resultados de los estudios dactiloscópicos estarán en cualquier momento, por lo que se terminarán todos los problemas identificatorios.
{Subtítulo} Algunas contradicciones "Es el chico que veíamos por acá", fue una afirmación escuchada de vecinos de Ezeiza consultados por La Nacion. "A mí me parece muy parecido", asintió Paula Rodríguez, del quiosco de revistas frente a la estación del tren.
Pero, a pesar de todo, no faltaron voces disonantes respecto del supuesto chico de Ezeiza y la imagen que se conoció del supuesto soldado, tales como su contextura física o su boca.
El misterio se sigue alimentando.
Los caminos de la identificación
Prontuario: Oscar Alfredo Montegrosso no tiene registro de huellas dactilares en la Policía Federal, pues es oriundo de Santa Fe y jamás pidió una cédula o pasaporte ante esa fuerza.
El juego de huellas dactilares de Oscar Alfredo Montegrosso, hasta anoche, no estaba incorporado en el banco de rastros de la Policía Federal, por lo que se pediría la colaboración de la policía de Santa Fe, de donde es oriundo el ex combatiente, pues se presume que allí tendría registrado su prontuario.
Una alta fuente oficial reveló ayer a La Nacion que el citado Montegrosso carecía de prontuario en la Policía Federal, situación que puede suceder, según se afirmó.
A modo de explicar cómo es el registro de cada porteño, en el caso de la Policía Federal se abre un prontuario -término legal a lo que se llamaría vulgar legajo- cuando se le extienden la cédula de identidad o el pasaporte y, obviamente, cuando comete un delito.
En esa ocasión se le toma un juego de huellas dactilares que son almacenadas en los bancos de datos de la Dirección General de Pericias, donde, aproximadamente, existen hoy casi 40 millones de prontuarios.
{Subtítulo} ¿Y Montegrosso dónde está?
Pero, la gran pregunta hoy es: ¿Resulta posible que Montegrosso no pueda ser identificado por la policía? El informante fue claro: "Si la persona nació en la Capital Federal, obligadamente se le extendió la cédula de identidad cuando era menor y, tal vez, si es que lo pidió, el pasaporte, únicas dos fuentes de registro. Pero, en este caso, el ex combatiente era de Santa Fe y, por ahora, jamás había pedido una cédula o un pasaporte a la Policía Federal, por lo que, obviamente, esa fuerza no tiene su prontuario". "Supongo -agregó la fuente- que la policía de aquella provincia sí tenga su registro de huellas, pues en algún momento tuvieron que extenderle una cédula y, seguro, también debe de tenerla el Registro Nacional de Capacidad de las Personas (RNCP), al extenderle su DNI." En cuanto a cómo se realiza el procedimiento de identificación, el informante explicó que, relativamente, es un trámite ágil dentro de la Policía Federal.
"Si el juego de huellas es claro y nítido, los peritos comienzan a reunir los puntos característicos para buscar en determinados grupos de personas, tarea que demanda unos 15 minutos. Luego se inicia el estudio de tales puntos en los dígitos pulgares, base del sistema de clasificación de identidades creado por Juan Vucetich. De no presentarse inconveniente, la identificación final, que es manual -ahora se la está computadorizando-, demanda unas 5 o 6 horas." Cabe recordar que las huellas que guarda el RNCP como las que toman las Fuerzas Armadas a los conscriptos -como lo era Montegrosso en su momento- no son enviadas a ningún registro de datos policial, pues no hay ninguna norma legal al respecto. Es por ello que no todos los ciudadanos tienen su prontuario en la policía.
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