Organizan un rosario por la continuidad del colegio San José
Subsidios: monseñor Aguer afirmó que el aporte estatal a las escuelas privadas no es una dádiva, sino una cuestión de justicia.
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La comunidad educativa del San José convocó para el jueves, a las 20, a rezar un rosario abierto frente a la puerta del colegio, en Azcuénaga 158, para pedir por la continuidad del proyecto educativo.
La convocatoria fue formulada por centenares de padres, estudiantes, ex alumnos y docentes del colegio, junto con sus autoridades, que pese al receso escolar de invierno iniciaron una intensa actividad para presentar propuestas que garanticen la continuidad del colegio.
Como se informó la semana última, la congregación de los Padres Bayoneses, propietaria del colegio, fijó el 7 de agosto próximo como la fecha tope para la recepción de proyectos concretos que permitan revertir la difícil situación económica del tradicional establecimiento, que en marzo último cumplió 140 años.
Con esa finalidad, la comunidad educativa constituyó varias comisiones, divididas por áreas temáticas _educación, finanzas, marketing y asuntos legales, entre otras_ de donde surgirán las propuestas pedidas por los sacerdotes de la congregación.
La Nación informó, el viernes último, que el colegio presenta un déficit de 440.000 a 500.000 pesos por año para cubrir los gastos correspondientes a enero y febrero, período en el que no se perciben ingresos por las cuotas. En los últimos años, la congregación solventó la falta de autofinanciamiento del colegio, con aportes que suman más de $ 2,5 millones.
En tanto, se recibieron con desagrado en la Iglesia las afirmaciones del director de Educación de GestiónPrivada de la ciudad de Buenos Aires, Hugo Pisera, quien sostuvo que "el aporte a los colegios privados no es una obligación del Estado, sino una ayuda que se da de acuerdo con el presupuesto disponible".
Libertad de enseñanza
Monseñor Héctor Aguer, arzobispo coadjutor de La Plata y miembro de la Comisión Episcopal de Educación, dijo a La Nación que "esta afirmación es absolutamente inadmisible".
Aguer sostuvo que "el aporte a la educación pública de gestión privada no es una dádiva, un favor poco menos que indebido, que se concede a regañadientes y escatimando. Se trata de una cuestión de justicia, una expresión tangible, una consecuencia concreta del principio de libertad de enseñanza".
"Hay funcionarios que todavía no han comprendido qué significa la libertad de enseñar y aprender y cuáles son los alcances de este principio fundamental", dijo ayer el arzobispo, que hasta hace pocas semanas presidió la Vicaría de Educación de la Arquidiócesis de Buenos Aires.
En alusión a Pisera, colaborador inmediato del secretario de Educación porteño, Mario Giannoni, monseñor Aguer se refirió a los funcionarios que "viven aferrados a criterios estatistas; dicho esto de un Estado que no hace lo que debe hacer y pretende monopolizar lo que no le corresponde. Espero que las autoridades educativas del Gobierno de la Ciudad rectifiquen este peligroso desliz del profesor Pisera".
Más allá del trámite iniciado por el colegio San José para percibir nuevamente el aporte estatal, en sectores eclesiásticos preocupa la posibilidad de que estas posturas prevalezcan en el gobierno porteño al redactar la futura ley de educación de la ciudad.




